Cultura

Laura Novoa: “Hay cosas que tiene Francisco que nos conmueven porque él es humano"

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09/09/2015

Laura Novoa: “Hay cosas que tiene Francisco que nos conmueven porque él es humano

Con 27 años de carrera encima, la actriz no para de crecer. Después de participar de los sucesos Dulce Amor y Señores Papis en la televisión, su rumbo viró nuevamente hacia el cine y esta semana está de estreno: Francisco. El Padre Jorge, dirigida por Beda Docampo Feijóo, llega el jueves 10 de septiembre a todas las salas del país.

Por Laila Rocío Rott

Novoa es, sin dudas, una de aquellas actrices/villanas siempre queribles. En este caso, vuelve a ser la “mala de la película” al encarnar a la madre de Jorge Bergoglio, quien se opuso a su decisión de ser cura. Una mala no tan mala, que conmoverá a los espectadores en aquella escena que protagoniza con Gabriel Gallichio (Bergoglio joven) en el baño. “Justo en ese momento, ella le dice al hijo: 'Te vas a quedar solo, no vas a tener hijos, no vas a tener nietos'. A la distancia, uno se emociona por lo que siente la mujer y a la vez también porque ves que, al final, él no se quedó solo. Eso me genera emoción y orgullo”, confiesa Laura, en una entrevista a horas del estreno.

Laura junto a Leonor Manso, quien en la película personifica a Rosa, la abuela de Bergoglio. | Imagen: laubfal.com

Ese llanto en el baño es desgarrador, lo interpela a uno como espectador y lo hace tener compasión por aquella madre.

En parte, eso es ser actor. Si vos lo sentiste quiere decir que lo pude hacer bien. La gracia de la actuación es hacer percibir al otro. Nosotros laburamos con el alma. Justamente, el trabajo está bien hecho cuando el otro puede percibir lo que estaba sintiendo esa persona en ese momento. La grandeza es también del que está en la oscuridad y lo siente. Uno tiene que aprender de los personajes.

¿En qué momento de tu carrera llega este personaje?

Llega en el momento justo. Esta película es un regalito. Me acuerdo que terminé de grabar Señores Papis y dije "quiero parar para que venga el cine". Me habían llamado para un par de cosas que no había podido hacer por la novela. Entonces, Beda Docampo Feijóo me hizo esta propuesta y dije que sí enseguida. Es un personaje chiquito, pero muy importante. Tiene la impronta de la humanidad dentro de la partitura. Con el director lo trabajamos mucho. Era una mamá que podría haber sido dura, pero preferimos mostrarla de una manera diferente. La historia nos cuenta que ella se enojó con su hijo y que en 13 años no lo vio. Basándome en mi experiencia de ser mamá, pensé que en realidad esta era la furia de una gran herida. Ella tenía sueños del hijo más grande y lo que hicimos en la escena de pelea con Bergoglio joven fue la muerte de esa ilusión.

Francisco es una figura que traspasa las barreras de la religión.

Todo es influido por este hombre tan maravilloso. Nos toca tanto a todos, seamos ateos judíos, religiosos o no. Hay cosas que tiene Francisco que nos conmueven porque él es humano. Lo que acaba de decir del aborto, por ejemplo. Son pasos enormes que está dando.

En la película muestran cómo tomaba postura frente al aborto incluso antes de ser Papa.

Sí, en la escena de la chica de la villa. Esos actos son muy de él, son los que hacen que lo veamos como una figura tan asombrosa, tan polémica. Porque es lo que uno sueña que haría si estuviera en ese lugar. Además, su falta de egocentrismo. En una sociedad tan consumista y superficial, un poquito de romanticismo y humanidad nos hace falta a todos. Con un poquitito de eso se puede hacer un montón.

El cine es un gran vehículo de experiencias, ¿qué hace que el Papa y su historia sean dignos de estar en ese lugar?

Su conducta, su humanidad y simpleza. Nos muestra cómo un lugar de poder puede ser ocupado por alguien que no siguió lo que el establishment decía que tenía que hacer. Me parece que puede llegar a dar esperanza para todos los que quieren hacer un camino más humano.

¿Cómo te llevas con la religión en tu vida privada?

Me gusta la religiosidad. Tengo de todas las religiones un poco. Soy muy rara. Mis abuelos eran judíos y católicos, y mis padres ateos totales. Entonces es muy gracioso, porque yo no soy judía, católica ni atea. Soy un poco de cada una. Cuando era chica, leía un cuento de un nene huérfano que no sabía de qué país era y pensaba que podía ser de múltiples nacionalidades porque de todos los lugares le gustaba algo. Yo con las religiones me siento un poco así. Me gusta la gente creyente.

Tus padres no inculcaron en vos ninguna religión, ¿cómo sos con tus hijos?

No manejo ese tema. Cuando sean grandes que elijan. Lo hago un poco más romántico quizás porque, ahora a la distancia, creo que me hubiera gustado tener una religión que me acompañe. Siento que hay algo del creer en alguien superior que como humanos nos ayuda a comprender nuestra pequeñez y ser obedientes a algo sagrado. Trato de mostrarles todo lo que hay y cuando sean grandes elegirán lo que quieren.

Gracias a este trabajo, ¿tuviste la excusa perfecta para conocer más a Bergoglio?

Sí. Antes de la película no estaba muy interiorizada en su figura. Gracias a esta oportunidad, descubrí lo maravilloso del personaje. También me pasó cuando hice a Evita. Sabía un montón de ella. Pero interpretar este tipo de figuras te permite descubrir que hay un montón más por saber. A mí me gusta mucho estudiar. Entonces, me permitió tener un pretexto para concentrarme y estudiarlo. Eso fue el regalito de esta película, más allá del personaje.