Cultura

Lectores de lectores

por

18/03/2014

Lectores de lectores

Con Martín Fierro hemos mateado y cuitado sus penas e injusticias. A Facundo lo hemos observado y criticado. Junto a los federales hemos gozado la violencia hacia un descarado unitario que osó pasar por El matadero.

Por Ana Virginia Lona | @avirgilo

Tal vez vos, o tal vez el de allá, que está comiéndose las uñas, o tal vez este que está sentado leyendo el diario no hayan compartido ningún fogón, ni odiado a ningún federal, ni despreciado a un unitario en sus ratos libres. Tal vez ese de ahí, el de la camisa verde, haya oído de la carneada en El matadero por otro compatriota lector. Tal vez ese lector no les haya contado que esa mateada puede tener distinto sabor según vos, según aquel, según el de más allá. En ese tal vez nos perdemos y nos confundimos.           

Es importante sacar a ese lector curioso que llevamos dentro e invitarlo a pasear. | Imagen: diaadia.com.ar

Estos textos, junto a otros, constituyen lo que se denomina “textos fundacionales”. Es decir, textos que fueron escritos en los albores de nuestra nación, por lo tanto, serían también los albores de nuestra identidad nacional. En consecuencia, estos textos conforman una serie de lecturas que definirían al ser nacional, y se presentan como respuestas a cualquier duda sobre nuestra identidad nacional. Es por ello que resulta necesario cuestionarlos mediante la propia lectura. Para no perdernos ni confundirnos.

Con frecuencia estas lecturas se nos presentan bajo la forma de otro lector a quien “leemos”. Ser lector de un lector puede ser bastante cómodo. Sin embargo, con frecuencia la relectura es impuesta sin que vos ni yo nos demos cuenta. La imposición de lecturas y modos de leer se presentan bajo una apariencia del “deber ser”, que se traduce en el “deber leer”, y éste, en un “deber leer así”.

Leer no sólo es una actividad de recreo, es una búsqueda, un replanteo, un cuestionamiento, una curiosidad. Leer es iniciar un laberinto de lecturas. Cada una nos llevará a otras, junto a preguntas, respuestas, deseos, y más curiosidad. Leer es una actividad muy personal. Por esta razón, los lectores tienen el deber de explicitar el carácter personal de su lectura. El lector del lector debe sentir la curiosidad de conocer su propia lectura.

Leer un texto clasificado como la obra que te retrata a vos y a mí es “leerse”, pero esa lectura será distinta para mí y para el que vende diarios en la esquina. Y esas diversas lecturas nos llevarán a preguntarnos el por qué de tales diferencias. Y éstas, a su vez, nos llevarán a encontrar lo que nos asemeja.

En estos momentos históricos, en el que se están gestando cambios que invitan al replanteo de muchas ideas guardadas en el baúl, es importante sacar a ese lector curioso que llevamos dentro e invitarlo a pasear. Si nuestro primer recorrido debemos hacerlo con otro lector, no lo rechacemos, pero siempre tengamos en cuenta que, en algún momento, su lectura no es nuestra lectura.