Cultura

Lumbersexuales: chau gel, hola motosierra

por Gustavo Gerrtner

03/02/2015

¡Los hombres tenemos motivos para estar de fiesta! Atrás quedó aquella época en la que ser un verdadero macho era usar cosméticos y cremas o visitar a la depiladora con más frecuencia que tu novia. La llegada de los lumbersexuales marcó el inicio de una era de felicidad que da cuenta de la radicalidad con la que cambian los modelos estéticos y que estos, de vez en cuando, pueden darnos una mano.

Lumbersexuales: chau gel, hola motosierra

Hace algunos días visité a un amigo con mi hermano adolescente. La charla, por algún misterioso motivo, derivó en explicarle al quinceañero qué apariencia debía lograr para que las chicas le dieran pelota. Luego de arrojar algunas ideas al aire, irrumpió la novia de mi amigo. “Es fácil. Te comprás una camisa leñadora, un jean chupín y un par de borcegos. Te hacés el dobladillo del pantalón a la altura del calzado. Y ni se te ocurra afeitarte”, sentenció la muchacha, revelando el manifiesto lumbersexual.

“¿Lumber qué?”

El término lumbersexual no tiene una traducción exacta, pero podría ser algo así como “leñasexual” (lumber, significa madera en inglés, y lumberjack o lumberman, leñador). Pese a que puede parecer extraño, ya que el fetiche de la leña no resulta muy habitual, el nombre hace alusión a los leñadores que resume de forma precisa cómo son los lumbersexuales. Se trata de hombres que usan camisas a cuadros, jeans gastados, borcegos y una barba muy poblada. La intención, situada en la vereda opuesta de los metrosexuales, se caracteriza por alardear de su aspecto despreocupado y masculino. Y parece tener bastante cabida en el público femenino, ya que basta con pasar un rato por la red social Pinterest (que emula una plancha de corcho dónde el usuario guarda las imágenes que le gustan) para verificar que son los hombres con camisa y barba los que más likes ganan.

Ser lumbersexual es definitivamente un asunto serio. | Imagen: beardrevered.tumblr.comIdentificando a un lumbersexual

A diferencia de los metrosexuales, que a la hora de salir a comer afuera podrían elegir una ensalada de hojas verdes para cuidar la línea, está bien visto entre los lumbersexuales - y para la mayoría de los seres humanos- disfrutar de una comida contundente. Tampoco es necesario pasar las tardes (o al menos la mayoría de ellas) en el gimnasio, sino que prefieren tener más reuniones con amigos o visitar bares.

No obstante, así como destacamos antes, el elemento más distintivo de este nuevo grupo de hombres es la barba. Tan de moda se puso tener el rostro cubierto de vello tupido que ya existen clínicas que hacen este tipo de implantes. En Estados Unidos se ofrece este servicio por la módica suma de 8.000 dólares. Un dato interesante, ya que señala la ruptura total con los metrosexuales, que pagaban una cifra similar pero por la depilación definitiva.

Los lumbersexuales tienen algún parentezco con los hipsters. No es necesario vestir marcas de ropa de renombre, sino que está bien visto elegir prendas de diseñadores independientes. Los anteojos grandes y cuadrados son un must y tampoco está mal reemplazar la camisa por una remera que combine varios estampados. Al igual que los hipsters, los lumbersexuales aparentan mostrarse al margen de las nuevas tendencias. La diferencia reside en que los últimos se quieren mostrar más relajados y despreocupados que los hipsters.

¿Llegaron para quedarse?

El arribo de los lumbersexuales en este último tiempo puede interpretarse como el retorno a la figura del hombre duro, primitivo y alejado de los cuidados diarios que siempre fueron asociados a lo femenino. No obstante, también puede tratarse de un fenómeno que responda al movimiento cíclico natural de las modas, ya que cuando existe un consenso en este ámbito surge alguien que tiene las agallas y se atreve a romperlo. Y, si además cuenta con el empujón de los medios de difusión necesario (el caso citado de Pinterest puede ser un buen ejemplo), puede conseguir que otras personas lo sigan por considerarlo algo novedoso, pese a que ya existió antes. Lo que sí podemos afirmar es que el fenómeno lumbersexual se convirtió rápidamente en el favorito de los hombres que se reafirman como tales. Celebridades como Ryan Gosling o Johnny Depp tomaron la punta de lanza al adquirir el look, pero fueron señalados (atención, se trata de una de las mejores acusaciones que he leído en mi vida) por no contar con la panza para ser lumbersexuales.

Las preguntas para nuestros lectores son: ¿sos un lumbersexual? ¿qué te parece esta nueva tendencia?. Y para las chicas: ¿barba larga o afeitados?, ¿remera entallada o camisa leñadora? ¡Dejanos tu opinión!