Vida Sana

Masajes: mimos para la futura mamá

por Revista Magna

28/02/2013

Aliviar dolores de espalda y malestares musculares, aumentar la energía, combatir la formación de estrías y regular los movimientos intestinales, entre otros múltiples beneficios, es posible para las embarazadas de hoy gracias a los masajes especializados. Ventajas y recomendaciones.

Masajes: mimos para la futura mamá
La mejor etapa para comenzar con masajes prenatales es la del segundo trimestre y el tercer trimestre.

El embarazo es un período muy especial en la vida de una mujer. Para algunas es llevadero pero otras sufren algunas complicaciones. Para todas ellas existe una opción que las ayudará a sentirse mejor durante esos meses: los masajes. Estos pueden llegar a reducir algunas molestias propias del embarazo, siempre y cuando se recurra a una persona calificada que brinde este servicio y se tomen ciertas precauciones.

Entre los múltiples beneficios que ofrece el masaje durante el embarazo se encuentran los siguientes: alivia los dolores de espalda, ayuda a combatir la depresión o la ansiedad que algunas veces acompaña a este estado, reduce las venas varicosas y combate la formación de estrías, regula los movimientos intestinales, ayuda a eliminar el cansancio ya que proporciona un gran aumento de la energía, ayuda a aliviar malestares musculares como calambres, tensión muscular, rigidez -entre otros- y contribuye a una menor retención de líquidos. Los masajes en la embarazada estimulan el aumento en la producción de hormonas como las endorfinas que tienen efecto calmante del dolor así como también de oxitocina, que facilita el parto y es responsable de las contracciones uterinas.

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Para quienes tengan dudas sobre esta práctica durante el embarazo pueden consultar con su médico, debido a la delicadeza del estado y de que no todos los embarazos son iguales. Asimismo, no se recomienda recibir ningún tipo de masajes durante los primeros tres meses por los numerosos cambios físicos y hormonales que se suceden en ese periodo excepto en los hombros, en la zona cervical, pies o piernas. La mejor etapa para comenzar con masajes prenatales es la del segundo trimestre –con una frecuencia de una vez por semana- y el tercer trimestre –dos veces por semana-.

La posición más común para la embarazada a la hora de recibir masajes es boca arriba en la camilla. La persona a cargo realiza un masaje en el vientre que reduce la presión abdominal cuando la gestante eleva sus piernas flexionando sus rodillas. También se acostumbra que la mujer se coloque de costado sobre el lado izquierdo.

Para disminuir los dolores lumbares, el masajista también puede pedir a la embarazada que apoye su cabeza sobre un almohadón para que su espalda quede distendida. Luego situará sus manos a los lados de la columna, a la altura de la pelvis y las irá separando hacia las caderas. Otra opción puede ser la de estar sentada en una silla baja, mientras los hombros y cabeza permanecen apoyados sobre algo blando. Sea cual sea, la postura adoptada para los masajes siempre debe ser la más cómoda.

Según la esteticista y cosmiatra Liliana Bartolomeo, quien en su espacio de belleza ofrece este servicio, “en el embarazo el cuerpo experimenta muchos cambios psicológico y físicos. Se recomiendan después del tercer mes de embarazo los masajes y la utilización de principios activos convenientes como por ejemplo esencias naturales de rosas o caléndula. Todas ellas se van a ir adecuando a la necesidad de la mujer embarazada y al tiempo gestacional en el que se encuentre”.

En casa también se puede

Si la mujer lo desea, puede practicar sus propios masajes. Si se sufren habituales dolores de cabeza durante el embarazo, lo mejor es masajearse el cuero cabelludo moviendo las yemas de los dedos a lo largo de toda la cabeza, insistiendo cerca de las sienes y detrás de las orejas.

Si el problema es la hinchazón, la mujer embarazada debe colocar los tobillos por encima de las caderas y realizar movimientos suaves y circulares desde los dedos de los pies hasta las rodillas.

Para eliminar tensiones en los hombros, la mujer puede tumbarse y abrazar el hombro por delante y por detrás con movimientos en círculo, abarcando la parte superior del brazo por un lado y el cuello por el otro.

También puede masajear el abdomen en posición fetal, en forma muy suave como si quisiera acariciar al bebé, quien siente los masajes en la panza de su madre y esto se refleja en niños con mayor autoestima y confianza en sí mismos, además de irse afianzando el vinculo madre-hijo desde antes del nacimiento.

Los masajes pueden ser realizados también por el papá ya que esto también refuerza el vínculo familiar. De esta manera, el hombre podrá sentir los movimientos de su bebé y sentirse más involucrado durante el embarazo.

Hacer la diferencia

Tomar sesiones de masajes con regularidad puede hacer la diferencia entre un embarazo agradable y sin tensión o uno definido por dolores e incomodidades. El masaje terapéutico también tiene una influencia directa sobre el desarrollo del feto. Estudios realizados recientemente confirman que las mujeres que utilizan técnicas de relajación, tales como el masaje, en forma regular, alientan un ambiente uterino más sano y los bebes son más calmos. Recordá que una madre feliz contribuye a un bebé sano.