Vida Sana

Medicina alternativa: permanencia, integración con prácticas convencionales y auge

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13/04/2015

Medicina alternativa: permanencia, integración con prácticas convencionales y auge

Muchos ponen en duda sus beneficios mientras que otros se aferran a ella con devoción. Como quiera que sea, esta disciplina en sus diversas formas se viene utilizando desde hace miles de años y en el último tiempo ha resurgido: cada vez más pacientes piden la aplicación de terapias alternativas para acompañar los tratamientos convencionales.

Por Alba Muñiz 

La medicina -practicada de diversas maneras- existe desde que existe el hombre. En la actualidad, prevalece la que tiene enfoque científico, llamada también convencional. Fueron los avances que la ciencia alcanzó en los siglos XIX y XX los que provocaron que se impusiera a nivel mundial su tradición occidental, basada en el conocimiento adquirido y comprobado de manera empírica. Desde ese pedestal, define como medicina alternativa toda práctica que, a pesar de asegurar que tiene efectos sanadores, carece de evidencia científica para demostrarlo. Sin embargo, esta disciplina en sus diversas formas se viene utilizando desde hace miles de años y, a partir de la última década del siglo pasado, ha tenido un resurgimiento.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la medicina tradicional es aquella que emplea una serie de prácticas y terapias -con una base cultural y religiosa-  para estimular la propia fuerza curativa del organismo y que no utiliza medicamentos químicos. Algunos ejemplos son la Homeopatía, la Acupuntura, el Ayurveda hindú, las diversas formas de medicina indígena y la Medicina Antroposófica. También hay técnicas que aportan soluciones específicas como la Magnetoterapia, la Terapia Neural, el Sistema de Flores de Bach, la Memoria Celular y el Naturismo.

Cuando alguna de estas disciplinas se usa para completar los tratamientos de medicina convencional, es llamada medicina complementaria. Por su parte, la medicina integrativa consiste en combinar las prácticas y métodos de la medicina alternativa con los de la medicina científica.

Las Flores de Bach son una serie de esencias naturales utilizadas para tratar diversas situaciones emocionales, como miedos, soledad, desesperación, estrés, depresión y obsesiones. Fueron descubiertas por Edward Bach entre los años 1926 y 1934. | Imagen: seedtoblossom.com

Permanencia y auge de las medicinas alternativas

Las disciplinas alternativas fueron creciendo en popularidad ante la falta de cura de algunas enfermedades a través de la medicina ortodoxa. Algunos la consideran la última opción ante diagnósticos y tratamientos fallidos. También creció el número de personas que piensan que por medio de métodos naturales obtendrá mejores resultados para sanar sus dolencias.

Otras causas del auge o la permanencia de distintos tipos de medicinas alternativas -más allá de modas y enamoramientos fugaces con alguna disciplina que aparece como novedosa- se encuentran en el alto costo de la medicina convencional en muchos países.

Algunas veces los individuos suelen sentirse tratados como legajos y no como personas por sus médicos de cabecera. Lejos quedaron los tiempos en que “el doctor” era un vecino del barrio que conocía a su pacientes, trataba al grupo familiar completo y solía tomarse todo el tiempo necesario para aconsejar sobre los mejores pasos a seguir en cada caso.

La OMS avala el uso de medicinas tradicionales y alternativas siempre que demuestren su utilidad y representen un riesgo mínimo. Según datos de esta organización, la atención primaria de la salud de hasta un 80 por ciento de la población de los países en desarrollo está basada en la medicina tradicional, ya sea por razones culturales o porque carecen de otras opciones. Como contrapartida, en el llamado primer mundo, cada vez más personas recurren a remedios naturales porque los consideran inocuos y más eficaces que los medicamentos químicos.

La Acupuntura, técnica que forma parte de la medicina tradicional china, consiste en la inserción y la manipulación de agujas en el cuerpo con el objetivo de restaurar la salud y el bienestar en el paciente. | Imagen: consultamanuelaaleman.com

Hacia un camino de integración

La OMS señala que a medida que aumenta la utilización de estas medicinas, los gobiernos deberían garantizar el acceso a la información sobre los beneficios y riesgos que conllevan. También insta a los países a que preparen y apliquen políticas y reglamentaciones sobre medicina tradicional, complementaria y alternativa para asegurar su buen uso y su integración en los sistemas nacionales de atención de salud.

Esta regulación varía según los estados. En Argentina –a diferencia de lo que ocurre en los países desarrollados y en algunos latinoamericanos como Cuba, Brasil y México- la integración de medicinas no convencionales en el sistema de salud oficial es excepcional. Por ejemplo, la Acupuntura es una de las pocas medicinas alternativas y complementarias que está regulada.

Como contrapartida podemos mencionar el caso suizo donde, luego de una consulta popular en 2012, se integraron cinco ramas de la medicina alternativa al sistema de salud: la Fitoterapia, la Homeopatía, la Terapia Neural, la Medicina Tradicional China (Acupuntura) y la Medicina Antroposófica. Cabe recordar que Suiza puede considerarse un lugar donde pisa fuerte la industria farmacéutica, a la que no debe haberle caído en gracia esta noticia.

Otros datos aportados por la OMS señalan que el 90 por ciento de los servicios de tratamiento del dolor del Reino Unido y el 70 por ciento de los de Alemania incluyen a la Acupuntura entre los métodos que ofrecen.

El Reiki trata del manejo y envío de la energía para la curación de la mente, el cuerpo y las emociones. | Imagen: todosimple.com

Era de esperarse que este crecimiento en la utilización de medicinas alternativas, que también debe medirse en términos económicos, recrudeciera los ataques hacia estas prácticas, sobre todo en el primer mundo, donde las facturaciones son más abultadas.

El Consejo Nacional de Salud e Investigación Biomédica de Australia -por ejemplo- publicó recientemente un informe en el que indica que “la homeopatía no sirve para nada”. En España, el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina rechazó el uso y promoción de terapias alternativas y J. M. Mulet, licenciado en química y doctor en bioquímica y biología molecular, no deja de defenestrar a todas aquellas disciplinas que, según su parecer, se aprovechan de la palabra ciencia para colocar sus productos en el mercado. De paso, publicita sus libros en los que ataca sin piedad estas prácticas.

Lo cierto es que las llamadas medicinas alternativas tampoco están exentas de ser ejercidas por individuos poco confiables y que sólo buscan hacer su negocio. Uno de los errores más comunes en la gente que opta por estas disciplinas es creer que son inocuas y que si no logran curarse al menos no van a sufrir otras lesiones. Sin embargo, algunos productos hechos en base a hierbas pueden causar daños fisiológicos si se toman de forma excesiva. Muchas de estas opciones naturales son promocionadas como panaceas y –al ser de venta libre- carecen del consejo de un especialista que indique las dosis adecuadas. Además, si se consumen junto con medicamentos pueden causar interacciones peligrosas. También son numerosos los casos en que se consumieron productos sospechosos o falsificados y algunas personas sufrieron heridas al ser atendidas por practicantes no calificados.

La idea es que, como en todos los órdenes de la vida, habría que desconfiar de las opciones que se presentan como mágicas y antes de encarar algún tratamiento de estas características, informarse ampliamente y chequear el curriculum de quien lo ejerce.

La realidad indica que cada vez más pacientes piden la aplicación de terapias alternativas para acompañar los tratamientos convencionales. Por ese camino de integración está seguramente el futuro de la medicina.