Sociedad

¡Señor! ¿Tiene una moneda?

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25/08/2014

¡Señor! ¿Tiene una moneda?

Uno de los hobbies más comunes es el coleccionismo, que abarca infinidad de posibilidades y criterios. Entre las colecciones más usuales está la de monedas, siendo la numismática su nombre específico y el de la ciencia que las estudia. ¿Querés saber más al respecto y enterarte de las curiosidades del coleccionismo en general? ¡Pasá y lee esta nota para coleccionar!

Por Alan Laursen | alaursen@revistamagna.com.ar 

El acto de coleccionar es algo muy común en la cultura humana, particularmente en la occidental. Reunir un conjunto de cosas iguales, similares o con características comunes es algo que muchos hacemos en algún momento de nuestras vidas o a lo largo de la misma. Desde objetos cotidianos hasta exclusivos y costosos, desde el humilde hasta el millonario, todos pueden disfrutar de este hobbie. Es posible encontrar desde colecciones de revistas, longplays, libros, casetes, CDs, relojes y merchandising de algún famoso, hasta autos, billetes, obras de arte y joyas, entre otros miles de objetos y elementos coleccionables.

Digamos que también la colección en sí misma dice mucho de cómo es la persona, al menos en el momento de comenzarla. Incluso hay colecciones que son para un periodo –por ejemplo la adolescencia- y otras que se mantienen durante toda la vida. Eso ya en sí nos comunica algo sobre el coleccionista. En cuanto a la personalidad, una gran colección de objetos unidos por la temática del rock -por ejemplo- nos hablará de una persona contestataria, con determinada ideología o filosofía de vida. No imagino encontrarme detrás de una colección sobre Pappo a un amante de la danza clásica, o detrás de una pinacoteca (colección de pinturas) a una persona que apenas sabe distinguir una foto de Korda de un retrato de Rembrandt (aunque lejos de ser prejuicioso no niego que remotamente exista esa posibilidad). Generalmente es de chicos que comenzamos con esta actividad, que en muchos casos evoluciona en hobbies casi de tiempo completo y hasta en una salida laboral. Pero seguir reflexionando sobre el coleccionismo en general sería muy extenso dada la diversidad de posibilidades existentes.

El coleccionar objetos traídos de diferentes lugares visitados como platos, llaveros o imanes para la heladera es muy común entre los amantes de los viajes. | Imagen: eclecticallyvintage.com

Una de las actividades más comunes -tal vez más para adultos que para niños y jóvenes- es la numismática que, además de ser la acción de coleccionar monedas y medallas, es una ciencia. Tal es así que estudia a las monedas y a las medallas como objetos artísticos y arqueológicos, especialmente si son antiguas. Y aunque parezca una actividad secundaria y carente de sentido, no lo es. Se puede decir que aquellos que, además de coleccionar, estudian la moneda están haciendo un trabajo fundamental como ciencia auxiliar de disciplinas como la historia. ¿Por qué? Porque a través de las monedas y medallas podemos conocer un montón de información sobre la época y el entorno de circulación. Son un documento histórico. No sólo cuenta la información impresa: los materiales que las componen hablan del alcance de un imperio, el acceso a recursos metálicos que tenían y las relaciones comerciales; además de los aspectos culturales, simbólicos y políticos que están manifiestos. Un dato a tener en cuenta es que las primeras monedas de las que se tiene conocimiento datan de unos 600 años antes de Cristo, y que no todos los pueblos usaban la moneda como equivalente simbólico al valor material de la mercancía, sino que el intercambio también era en especias, telas, sal (de allí deriva el “salario”), entre otros.

Por supuesto que no todos los coleccionistas de monedas son científicos, historiadores, ni se dedican a estudiarlas en profundidad. También están los que coleccionan monedas -entre los que me incluyo- por la singularidad del objeto en sí. Curiosamente mi interés por la colección de monedas surgió en mi infancia cuando mi tío que vivía en el extranjero y trabajaba en una aerolínea perdió una moneda al sacar algo del bolsillo y me la regaló. Una moneda de Francia, de 10 Francos, bicolor. Parecida a las de un Peso nuestra pero con el anillo dorado y el centro plateado (como las de 1 Euro actuales). Para esa época las monedas de un Peso en Argentina recién estaban apareciendo y gradualmente reemplazando al billete –o eso es lo que recuerdo al menos-. Luego vinieron algunas más de regalo, buscar algunas monedas viejas nacionales que andaban por cajones y cajitas en mi casa, algunos años después unas cuantas que me regaló mi abuela y que atesoraba en una lata, algunas adquiridas, y la colección -aunque modestamente- fue tomando forma.

Los numismáticos suelen diferenciarse de los coleccionistas en tanto que los últimos enfocan su placer en la posesión de objetos monetarios, mientras que los primeros se centran en la adquisición de conocimientos sobre ellos. | Imagen: Revista Life

Obviamente para aquellos que se dedican más seriamente a esto -no necesariamente, claro-  ya sea como profesión o con finalidad económica, hay otros objetos auxiliares que es necesario adquirir y que generalmente se obtienen en comercios especializados que no están en cualquier ciudad. Hay álbumes para guardar y etiquetar las monedas, hay pinzas para extraerlas y evitar manipularlas y desgastarlas, catálogos con datos de monedas históricas y circulantes, etcétera. Obviamente no son condición necesaria para iniciar una colección pero son datos a tener en cuenta. Otro tema es el del cuidado y limpieza, que depende del metal y el estado de conservación. Lo recomendable para cualquier moneda  es tratar de no utilizar químicos fuertes y métodos invasivos. ¡la viruta fina de acero y el pulidor de metales no van! Hay mucha información circulando por Internet, pero para una limpieza superficial lo mejor es el agua, jabón blanco y un cepillito dental. Claro que hay casos en los que el estado de la moneda requiere otro tipo de método más eficiente y que a la vez no produzca daños irreparables que la estropean y reducen su valor como pieza.

Si te interesa la numismática, hay infinidad de sitios en la Web de dónde sacar información, entrar en contacto con otros coleccionistas y poder adquirir o intercambiar monedas y material relacionado. En muchas ciudades hay asociaciones numismáticas que aunque no tengan mucha difusión, están. Tal vez en tu ciudad tengas una a la vuelta de tu casa sin saberlo.

No importa si son botones, sobres de saquitos de té e infusiones, envoltorios de caramelos, lapiceras, latas de cerveza, antigüedades, fotografías, naipes o lo que sea. Creo que la importancia de coleccionar, lejos de ser un acto materialista y egoísta, reside en que nos ayuda a expresarnos y a apreciar las cosas no sólo por su valor económico sino por su valor simbólico y por el esfuerzo que pusimos en reunirlas. Incorporar un nuevo objeto a una colección nunca se vuelve rutinario y carente de emoción sino que, al contrario, siempre es especial sumar algo nuevo y singular.

Casi todo puede ser coleccionable: focos, perfumes, radios, etc. De todas maneras, hay quienes han ido más allá y coleccionan pelo de famosos o penes de animales. Sobre gustos… | Imagen: homedit.com

Sabiendo que Michael Jackson coleccionaba momias, no te sientas mal o tonto si te gusta coleccionar tapitas de cerveza o flores disecadas, ya que seguramente no sos el único que lo hace. Animáte a buscar a otras personas que disfruten de esta actividad y a intercambiar información y objetos, ¡aprovechá las bondades de Internet! ¿Querés contarnos qué te gusta o gustaba coleccionar?