Turismo

Montañita: un oasis de sol, tragos y alegría

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10/12/2013

Montañita: un oasis de sol, tragos y alegría

Conocida por ser uno de los mejores puntos para hacer surf de la costa ecuatoriana, esta comuna es ideal para conocer gente de todo el mundo, para relajarse durante el día y divertirse en la noche con su contagiosa algarabía.

Por Revista Magna

“…Arena y sol, el mar azul, espuma blanca…” rezaba la canción de moda. Mucho se ha escrito (y cantado) sobre la tranquilidad y la belleza de estar en un lugar paradisíaco sin preocupaciones. Y podría pensarse que algunas de todas esas letras han sido inspiradas en un lugar como Montañita, una especie de cielo en la Tierra donde la gente se viste como quiere, se acuesta cuando quiere, bebe cuando quiere y todo por precios que no espantan al bolsillo.

Ubicada a 200 Km. de Guayaquil, esta comuna se encuentra en la provincia de Santa Elena, donde pasa la Ruta del Sol. Su nombre se lo debe al hecho de estar rodeada por cerros y su atractivo principal son las olas perfectas –que pueden alcanzar los 3 metros- que atraen a propios y extranjeros para practicar surf, entre otros deportes acuáticos.

Un grupo de veraneantes toma clases de hula-hula en la playa.

Los que no estén muy duchos en el arte de surfear, pueden aprender allí mismo debido a que el oleaje así lo permite en ciertos momentos del día. Las escuelas abundan y también se pueden alquilar tablas por horas. Los precios oscilan entre los US$ 4.00 y los US$ 15.00. Otro de los atractivos que ofrece Montañita es la posibilidad de practicar canopy (o tirolesa) en el sector del barrio El Tigrillo. Denominado el “canopy más largo del país”, está compuesto por un total de 2.840 metros de cables o líneas, distribuidos en seis tramos de 580, 620, 630, 650, 175 y 185 metros, en ese orden, instalados a alturas que fluctúan entre los 60 y los 100 metros.

Los que visiten Montañita por primera vez se sorprenderán al ver sus construcciones de estilo rústico, a base de caña y paja. De hecho, los hoteles tienen este mismo estilo. El pueblo ofrece una amplia variedad de hoteles y hostales que se encuentran ubicados en tres sectores principales: centro y pueblo, en la punta y en el barrio El Tigrillo y en los pueblos cercanos a Montañita. Los precios oscilan entre los US$ 7 (sobre todo en los hostels) y los US$ 100 en las cabañas de lujo.

Langosta al vino, un plato delicioso que puede degustarse a un excelente precio.

El lugar es habitualmente descrito como “hippie” o “bohemio” y esto es porque en los años ´60 se convirtió en un punto de encuentro para extranjeros o personas vinculadas o inspiradas en el movimiento hippie y en otros movimientos alternativos, para la diversión, el descanso y el contacto con la naturaleza. De hecho, en aquellos años hubo cierta afinidad entre la vida alternativa de estos visitantes -tanto nacionales como extranjeros- y la estructura y organización comunitaria y autónoma de la aldea.

Durante el día, todo el mundo disfruta de la playa y de almorzar y beber todo tipo de jugos naturales. Los más solicitados son el de melón y el de maracuyá. Los puestos de cebiche se encuentran por doquier, por lo que no hay que dejar de probarlo. Asimismo, las mujeres pueden darse un gusto comprando todo tipo de alhajas que los vendedores ambulantes ofrecen mientras que los hombres pueden hacerse de alguna estatuilla con reminiscencias aborígenes o africanas.

Las playas de Montañita están rodeadas por cerros y vegetación al pie del mar.

Por las noches, todos se dirigen al pequeño centro, un lugar lleno de vida, con música y tragos para todo el mundo. Los pequeños puestos o barras se encuentran uno al lado del otro con una larga carta de cocktails que nadie se resiste a probar. Así, a medida que uno va caminando, va escuchando los diferentes estilos musicales que no se piden permiso y suenan uno encima del otro haciendo de ese recorrido algo muy divertido. Después de la medianoche, las discotecas ofrecen sus servicios y se organizan fiestas en la playa con las fogatas y las bebidas espirituosas como protagonistas.

En cuanto a la gastronomía, una sola palabra la define: mariscos. Es ideal para aprovechar a probar platos normalmente caros como langosta o cazuelas por valores razonables. Estos no sobrepasan los US$ 25. Es muy común que la guarnición sea arroz y alimentos fritos como papas, bananas o yuca (mandioca). En cuanto a la comida rápida,  por US$ 5,50 -en promedio- se puede comer por ejemplo una hamburguesa con papas fritas, mientras que una pizza grande cuesta US$10. El chop de cerveza cuesta US$ 2 y los jugos naturales US$ 1,90.

La alegre vida nocturna en el centro de la comuna, siempre acompañada por los mejores licuados y tragos.

Para quienes la visiten, deben tener extremo cuidado con el sol y usar protección, sobre todo después de bañarse en el mar. Esto, aunque sabido, es de suma importante sobre todo en Montañita, ya que es muy común ver a varios “camarones” que se durmieron al sol y que luego se ven impedidos de disfrutar de sus vacaciones por las quemaduras. También es conveniente llevar camperas rompeviento o impermeables para los días con garúa.

Otras de las curiosidades de la comuna es que en sus playas las mujeres suelen realizar topless, sobre todos las turistas europeas. Si bien se encuentran allí personas de los más diversos lugares, sin duda los que más visitan Montañita son los argentinos y los chilenos. De hecho, muchos de ellos están de paso o de mochileros pero se quedan allí una temporada ya que se ven seducidos por sus múltiples atractivos y también por la posibilidad de trabajar un tiempo allí como camarero o barman y juntar dinero para continuar viajando.

Si buscas un clima cálido, gente amigable, comida deliciosa y precios razonables, Montañita es una excelente opción para elegir una y otra vez.