Cultura

Mujer de punta en blanco

por Natalia Coderch

08/03/2016

¿Es humana o un espécimen proveniente de otro planeta? Eso es lo que pensamos cuando vemos a esas damas que ni la lluvia, la humedad o el calor parecen afectarles.

Mujer de punta en blanco

IMAGEN DE LA NOTA: tipdiario.com

Enorme es la necesidad que tenemos de rotular cosas. Lamentablemente, no solo los objetos son blanco de esto: las personas, mediante el uso de apodos o adjetivos calificativos, también lo son.

Ya sea en el ámbito laboral, en el club, en el gimnasio, o con amigos, sucede que se cae en el inevitable “vicio” de definir y ponerle etiquetas a todo.

Es muy usual estereotipar y clasificar a las personas según su forma de peinarse, vestirse o actuar. Las etiquetas van desde “la loca de los gatos” hasta “la obsesiva por la limpieza”. A simple vista nadie se salva de caer en la mirada y la catalogación del otro.

Revista Magna quiere “poner bajo la lupa” a un estilo de mujer que rompe con todos los moldes, un ser especial que no se encuentra debajo de cualquier piedra. Así que poné tus antenitas en alerta y fijate si en tu vida cotidiana solés cruzarte con alguien así.

Extraordinaria, sorprendente, súper femenina, relajada y siempre con una postura natural, son solo algunas definiciones para describir a quien denominaremos “mujer de punta en blanco”. Es el típico caso que genera el cuestionamiento: ¿es humana o un espécimen proveniente de otro planeta?

Llueva, truene, relampaguee, o haya un sol que raja la tierra, ella luce siempre espléndida y perfecta cual Barbie, como si tuviera un filtro que la protegiera de los factores climáticos. Mientras todas las mujeres circulan por la vida hechas sopa, con el maquillaje corrido, la transpiración en la frente y se tienen que atar el pelo para no verse como si una manada de Dogos asesinos las hubiera perseguido durante diez cuadras, ella parece una lechuguita recién sacada de la huerta.

Los días de humedad solemos ver altos gatos erizados en las cabelleras de la gran mayoría de las mujeres. El famoso frizz capilar que hace estragos incluso hasta en los pelos más lacios, a ella no le afecta. Jamás tiene un pelo fuera de lugar. El frizz es algo que ve en las publicidades o de lo que hablan sus amigas. Seguramente te preguntarás si esta “lady” no le vendió el alma al Diablo para poder ser así, porque vos no salís peinada ni de la peluquería y te cuesta horrores lidiar con tu pelo diariamente. Y sí, la vida no siempre es justa. En la repartija de suerte, claramente llegaste tarde y por eso te toca remarla un poco más.

Mientras vos, después de un arduo día laboral -y más en días veraniegos- olés cual zorrino y tu ropa parece el traje de una tortuga, ella siempre huele y luce bien. Es como una prenda recién salida de la tintorería, impecable, como recién planchada.

Por la mañana lleva a sus hijos temprano al colegio, sale de su casa como si estuviera photoshopeada, simplemente perfecta. No tiene la marca de la almohada surcándole el rostro, no está demacrada y con cara de cansada. No hay rastros de ojeras o lagañas ni nada que indique que acaba de levantarse.  

Ella camina por la vida con luz propia. ¿Maquillaje? Ni se le nota, muy sutil, como si no usara. Su vestimenta parece salida de la película “El Diablo viste a la moda”, con un look muy chic que sabe llevar con estilo. Mientras la mayoría de las mujeres parece Carlitos cuando anda en jogging y zapatillas, ella luce como si vistiera un traje de alta costura. No transpira ni al hacer deporte, y seguramente no va al baño. Eso es lo que la mayoría de las personas fantasea sobre este tipo de mujeres. Pero… ¿es posible acaso estar siempre “de punta en blanco”? Aparentemente sí lo es. ¿Les dolerá? Eso habría que preguntárselo a ellas, pero nada en su apariencia indica que sientan dolor por verse perfectas.

A esta altura más de una “yarará”, de esas bichas que duermen enroscadas, ese tipo de personas que si se muerden la lengua mueren intoxicadas por su propio veneno, debe estar pensando: “Habría que hacer desaparecer de la faz de la tierra a estas mujeres por ser tan perfectas”. Sin embargo, lejos de sentir rencor o envidia hacia ellas, habría que admirarlas, por estar así, siempre impecables -encima- naturalmente.

Ya sean humanas o “alienígenas”, son dignas y merecedoras de aplausos y reverencias. Femeninas y espléndidas hasta en circunstancias adversas, son el ejemplo de que es posible verse como las chicas de las revistas, pero en la vida real, y que se puede lucir bien sin forzar la situación. ¡Así que a sacarse el sombrero ante estas tan inusuales ladies!