Sociedad

Mujeres al frente: aburrirse no va más

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15/07/2014

Mujeres al frente: aburrirse no va más

Las mujeres también quieren divertirse. Más audaces y atrevidas que nunca, van al frente como un toro. Encaran a los hombres y no esperan a que ellos vayan hacia ellas. La vergüenza y los miedos al “qué dirán” quedaron enterrados en el fondo del océano junto con el Titanic.

Por Natalia Coderch 

Atrevida, lanzada, independiente y versátil, así es la mujer de ahora. Harta de esperar a que el hombre de sus sueños de la infancia venga a buscarla y a calzarle el zapatito de cristal, decide que muchísimo mejor es irse de shopping y disponer ella misma qué calzado va a ponerse para elegir su chongo de turno, para salir a divertirse y darle rienda suelta a sus instintos, y descubrir por cuenta propia cuál hombre es de la horma de su zapato.

¿Calzas, pollerita corta o un jean? ¿Cuál va a ser el outfit elegido para ir a descoser la noche? Elije su vestuario según la ocasión, según el clima o según su estado de ánimo, pero sea como sea, perfumada de pies a cabeza, se tira el guardarropas encima, y sale a vivir la vida loca.

La mujer de hoy ya no contiene sus ganas. Fija un objetivo, apunta y dispara. Si da en el blanco mejor, pero si no le acierta al objetivo, casi ni se acongoja. Rápidamente, como si fuera un francotirador a punto de cazar un bambi, recalcula, como lo hace el GPS de un auto, y fija un nuevo destino para atacar. Va al frente de una, sin rodeos, sin pudor. Encara a los hombres, y no espera a que el chongo que le parece que “está para chuparse los dedos” venga hacia ella. Las mujeres de ahora deciden todo: cuándo, dónde y cómo, y manejan la situación con total desenvoltura. Ellas son los capitanes de su propio barco y no aceptan que ningún hombre las tenga a la espera, y muchísimo menos que quieran venir a hundirles el barco o a opacarles con sus prejuicios su momento de diversión.

Samantha Jones -Kim Cattrall en la famosa serie Sex & the City- representa a la mujer moderna: osada y provocativa, insiste en que sus compañeros sexuales se tienen que ir después de que ella llegó al clímax. | Imagen: media.portable.tv

Para algunas mentes cerradas la mujer está más “hot” que antes. Probablemente siempre haya sido igual de “hot”, sólo que antes, quizás, se estaba conteniendo por tener que cuidar las apariencias, por el famoso miedo al “qué dirán”. Pero ya nada parece importarle. Antes vivía pensando en la mirada prejuiciosa ajena, pero ahora el suyo es un destape total: “Acá estoy yo, si te gusta bien, y sino no me mires”.

El hombre, iluso él, siempre creyó que era quien se levantaba a las minas. Se le acercaba a una mujer a la que ya había fichado desde lejos y, con su cabello engominado, mano adentro del pantalón y poniendo voz de locutor, arrancaba con el chamullo. Nunca se percataron que siempre fueron las mujeres las que decidían. Ellas con su seducción natural ya se habían levantado al tipo sin casi mover un sólo dedo. Una caídita de ojos, un me acomodo un poco el pelito, me pongo un zapatito con taco, rubor, un poco de brillo o lápiz labial y… listo el pollo, rendido a tus pies como cucaracha recién pisoteada. Ahí, bien muertito y mansito, casi arrastrándose.

Un poco aburrida de este ritual, de “espero sentadita hasta que me cabecee y voy”, la mujer decidió que era un buen momento para sacar a relucir su personalidad, su carácter fuerte y avasallador. Años observando al hombre comportarse promiscuamente sin ser juzgado le sirvieron para darse cuenta de que hagas o no hagas nada, de todas formas la gente te mira y te señala con el dedo. Entonces mejor hacer y divertirte que no hacer nada, y encima de que van a hablar mal de vos igual, aburrirte. Aburrirse no va más, no está dentro de las opciones. Así que… basta de tanta espera, a correr la coneja se ha dicho. Mujer al frente, siempre lista y dispuesta, donde pone el ojo, pone la bala. Ya no piensa que cada hombre que ve es su futuro novio o su futuro marido, sino que fantasea, y en muchos casos concreta su fantasía con lo que quiere para un ratito, lo quiere como su juguete sexual, como su sex toy, su conquista de una sola noche. Un touch and go, palo y a la bolsa, y si te he visto no me acuerdo. Y más si cuando te vi tenía unas copas de más, y cuando te vuelvo a ver sobria… mamma mia, mejor me olvido. Nada de compromisos, nada de intercambio de teléfonos, nada de “te acompaño hasta tu casa”. Toco y me voy. Pasar un buen momento y tasa tasa, cada uno a su casa.

Lo cierto es que si una mujer va de frente y le dice a un tipo “¿da para darnos?”… listo, se le pega el rótulo de trola total o de facilonga en la frente. Pero… ser fácil. ¿Qué es ser fácil? Fácil es la tabla del dos, por ejemplo. ¿Pero una mujer es fácil porque sigue sus impulsos? ¿Por qué el hombre no es rotulado como fácil? O mejor dicho, ¿por qué no es moralmente juzgado?

Si un hombre le da a todo lo que camina en dos piernas nadie lo cataloga de prostituto y fácil, y nadie habla de él como si fuera “calzoncillo veloz”. En cambio, una mujer de armas tomar pasa a ser “la prosti del pueblo”, “la fácil del condado” o “la bombachita suelta”.

De todas formas, ya casi inmune a estas habladurías, la mujer “moderna” toma sus armas igual. A veces es tan avasallante su forma de actuar que más de un hombre se come bien los mocos y se queda pasmado sin saber qué hacer frente a la situación de ser encarado. Otros, “chochos de la vida”, agarran viaje y no se cohíben. Un poco fuera de moda quedó aquello del arte de la seducción, darle espacio al jueguito del galanteo para recién después pasar a intimar. Quizás el histeriqueo sí siga existiendo en los casos donde hay sentimientos en juego, pero cuando se trata de algo puramente carnal, nada de perder el tiempo, un poco de chamullo y a pasar un buen rato.

¿Y vos de qué lado crees que estás? ¿Sos de las mujeres que van al frente o todavía no te animaste? ¿Sos de los hombres que se inhiben cuando una mujer le dice “vamos pa´l cuarto” o agarras viaje de una?

Hay que animarse a más, gente, que la vida es corta y vale la pena vivirla, y si es sin prejuicios y sin inhibiciones, muchísimo mejor.