Sociedad

Navidad, moderna Navidad

por Alan Laursen

22/12/2015

Navidad, moderna Navidad

Así como todo cambia en este bendito mundo, la Navidad y la manera en que atrapa nuestras vidas en diciembre también lo hacen. Hay nuevas impresiones, formas y sentires en las personas con respecto a las fiestas de fin de año en general, y a la Navidad en particular, y son los cambios globales de época los responsables. Magna te invita a reflexionar con humor sobre estas cuestiones. ¡Abrí las garrapiñadas y leé esta nota!

Por Alan Laursen | alaursen@revistamagna.com.ar [caption id="attachment_8372" align="alignleft" width="244"]Internet ofrece millones de ideas geniales para decorar tu casa y amigarte con la Navidad. | Imagen: theinspiredroom.net Internet ofrece millones de ideas geniales para decorar tu casa y amigarte con la Navidad. | Imagen: theinspiredroom.net[/caption]

“¿Qué? ¿Ya es Navidad?”. Sí, si por alguna razón en julio te distrajiste, te informo que así súbitamente hemos llegado a diciembre. Sí, ya sé que no lo podes creer, yo tampoco. Pero así son las cosas. Ha llegado una vez más -inevitablemente- otro diciembre,  y otra vez parece que aún no terminamos el diciembre anterior que ya vino uno nuevo. El 12º mes del año trae -para bien y para mal- la celebración de las Fiestas, época de comidas calóricas, regalos, decoración, buenos deseos, consumismo, alegría y también tristezas para algunas personas. Así de frenéticas y contradictorias son las Fiestas: todos andamos alterados por el ritmo del fin de año, los egresos, las cenas del trabajo, del gimnasio, del club, de los amigos, y también un poco “amor y paz” por momentos de tanto escuchar buenos augurios, como para ser más conscientes que estamos en “modo Fiestas”.

Una vez más sacaste las luces para armar el árbol y no andaban, una vez más te hiciste drama por la reunión familiar, por quien prepara la comida, quien trae la bebida y todo el folclore de estas festividades. O sea, hay cosas que solo te pasan en Navidad y ya son parte de ella. Pero la modernidad trae algunas novedades de las cuales es mejor estar prevenidos, porque tampoco las Fiestas en general pudieron escapar de estas profundas transformaciones.

Sabemos que Coca-Cola le dio vida a una de las caras más famosas de la Navidad, incluso corriendo del centro de la escena “al dueño del cumpleaños”, Jesucristo. Pero ahora hay una tendencia entre los padres modernos de no engañar a los chicos con falsas ilusiones. Si lloraste cuando te enteraste que los padres eran Papá Noel, me vas a entender. Ahora que sabemos la verdad estamos todos cancheros, pero no todos los padres de ahora eligen el camino de la realidad, otros prefieren seguir con la tradición del personaje mágico y rechoncho que se mete en tu casa a escondidas (y no hablamos de inseguridad). Posiblemente alguna vez metiste la pata delante de algún chico hablando del panzón de barba y traje rojo, y trataste de arreglarla de la manera más evidente posible, o sea, la que no arregla nada y la embarra más. Consejo: si no tenes niños cerca para los cuales mantener la ilusión, tratá de pasar todo diciembre lo más alejado del sector infantil. La culpa de arruinar una ilusión de los chicos es una carga.

Otro problemón de las fiestas -y más en Argentina- es el tema de la comida. Ya de por sí siempre fue un problema el repartirse las tareas y hacer que se cumplan, y decidir el menú. Más complicado en familias grandes. Ahora hay mucha gente que ha optado por hacerse vegetariana, o más complicado aún, vegana. Ya no podés arreglar todo con un asadito, unos chorizos a la parrigas o un pollo arrollado encargado en la pollería. Ni siquiera con la torre de panqueques (“Fiambre primavera se llama, nene”, diría mi abuela) porque tiene jamón, fiambrín, salame, etcétera.

Algo que sigue siendo central en la Navidad son los presentes. Los regalos tecnológicos son la nueva estrella de las navidades, porque abundan los tipos, variedades y funcionalidades. Los juegos electrónicos, las notebooks, las tablets, las cámaras digitales, las Go Pro, los smartphones, los TV´s, y sigue la lista. El presupuesto de Papá Noel se ha puesto un poco complicado en estos tiempos, porque por lo visto los números no le estarían cerrando para satisfacer la demanda de los niños y niñas del mundo que no se conforman con un oso de peluche o una muñeca. ¿Cómo puede hacer un padre para satisfacer el pedido de su hijo sin revelarles la verdad, cuando en la carta el infante pide a Papá Noel poder descargarse una App a la tablet que sale 10 dólares? El padre o la madre pueden optar por acompañar a su hijo en la redacción de la carta: “Querido Papá Noel: te pido que me mandes tu número de tarjeta para descargarme la App de ese juego en el que matás zombies. Sale 10 dólares. Juancito”. La respuesta abajo del árbol el 25 a la madrugada sería: “Querido Juancito: te mandé un libro. Tengo la tarjeta en rojo. Cariñosamente: Papá Noel”. Mantenés la magia, te ahorrás 10 dólares, y tenés un hijo desilusionado pero lector. ¿Quién dijo que mantener la magia impide plantear un Papá Noel en quiebra? La creatividad ante todo.

Y por supuesto, en esta nueva era la tecnología ha pasado a ocupar un lugar central en la vida de la mayoría de nosotros y no solo de los niños. Las cenas de fin de año de diversos grupos humanos de los que formamos parte son algo ya común, pero, aliados a los smartphones, ahora diciembre es un mes de continuo sonar y vibrar de notificaciones en nuestros teléfonos inteligentes, con mensajes y eventos de Facebook y también de los ya populares y cada vez más usados grupos de Whatsapp que no paran de sumar y sumar notificaciones a toda hora. Seguramente sea este uno de los motivos por los que en algún momento tengas la fantasía de irte a festejar la Navidad a una isla desierta a comerte un coco partido y algún pez cazado a lanza y cocido en una fogata encendida con dos piedras.

Las costumbres navideñas cambian y se resignifican, se adaptan elementos y se descartan otros, algunas personas son más tradicionalistas y otras más modernas, algunas ni siquiera la festejan por convicción o creencia. Lo que no debe (o no debería) cambiar es ese ansia de muchos de reunirse, de pasar momentos juntos, de festejar y de desear lo mejor a otros para todo el año. Y que las fiestas de fin de año sigan siendo la excusa perfecta para hacerlo me encanta. Y aunque haya sillas vacías por gente que está lejos o que ha partido, aunque el consumismo haya tapado muchas veces el motivo por el que se festeja la Navidad, podemos plantearnos vivir esta fecha de la manera más positiva y optimista posible haciendo un autoanálisis que nos permita mejorar nuestra relación con los que nos rodean y también con nosotros mismos.

¿Qué cosas sentís que son diferentes en las navidades actuales? Ah, y antes de poner el punto final: ¡Te deseo una muy Feliz Navidad!