Tecnología

¡No va más!

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07/01/2014

¡No va más!

¿Alguna vez caíste en la cuenta de cuantas tecnologías que en su momento nos eran imprescindibles y naturales hoy ya no están más entre nosotros? Su reemplazo gradual por otros avances y dispositivos que los llevaron a reducir su incidencia y/o a desparecer los expulsaron de nuestra vida cotidiana sin que nos diésemos casi cuenta. Te invito a hacer un repasito sobre algunas de ellas que no hace mucho –en los ´90- eran todavía reinas del hogar, aunque en decadencia.  Entrá y recordá. 

Por Alan Laursen | alaursen@revistamagna.com.ar

Muchas veces surgen charlas en donde vienen a colación añoranzas sobre lo que ya no está presente en nuestra vida cotidiana. Y no estoy hablando de personas sino de simples objetos, dichos, estilos y formas de vivir. Hace unos días me estuve lamentando acerca de cómo extraño ese yogur entero que venía en botella, que en sabor y en textura en nada se parece a los yogures enteros actuales. ¡Quién no cortó la botella para sacar hasta el último rastro de yogur! Quizás eso pueda volver un día de la mano del marketing y la nostalgia. Pero hay muchas cosas que ya hoy son obsoletas o han perdido vigencia hasta el punto de ser tan sólo un elemento vintage en nuestra vida. Y esto –reflexiono- ocurrió más notoriamente con las tecnologías de la información, la comunicación y el entretenimiento.

Para los que somos de la generación que vivió su infancia en los ´90, podríamos citar cantidad de ejemplos de estas tecnologías que otrora novedosas hoy son tan sólo un recuerdo o una rareza.

La fotografía es un ámbito en el que la tecnología impactó profundamente.

Recuerdo aquellos programas infantiles musicales y también aquellos cantantes del momento, cuyos trabajos eran anunciados en la televisión y que podían ser adquiridos en “la disquería” (nombre ya de por sí anticuado) en “compactos y casette”. Ya de por sí hoy casi nadie dice “compacto” sino CD. En mi época el CD era una rareza, lo último de lo último. Yo todavía estaba en la onda de la casetera que venía de la época de mis viejos. Incluso sobrevivió un tiempo el tocadiscos. Hoy el CD sigue vigente pero ya algunos anuncian su paulatina retirada ante el avance de los Mp3, Ipods y otros dispositivos que han copado la parada. Está de más decir que el casette hoy es una rareza. Hace un par de años en calidad de estudiante muchas veces tenía que grabar entrevistas con el grabador de periodista, y conseguir un casette virgen era posible pero ya cada vez había menos lugares en donde vendían. Hoy creo que casi ni deben existir. Por ende mi “viejo” grabador está out. Algo parecido ocurrió con el viejo VHS, que fue reemplazado por el DVD, el BlueRay y otras tantas formas de ver películas.

Otra cosa que recuerdo de mi infancia es cuando había que mover la antena de TV para agarrar señal, especialmente los días lluviosos. Yo me crié en el campo y cuando era muy chico la señal por aire para los campos con decodificador y la TV satelital recién estaban llegando. Todavía sobrevivían algunas antenas de aire en las ciudades. Era ingeniosa la manera en que se movían esas antenas. En casa teníamos una especie de roldana que desde adentro teníamos que mover para girar la antena.

La telefonía ha sido una de las tecnologías que cambió más radicalmente. Los teléfonos públicos eran algo muy común por aquellos tiempos. Los cospeles eran la manera en que uno podía comunicarse introduciéndolos en la ranura para ese propósito. Los había de larga distancia y locales. Los primeros más grandes y plateados, los segundos, más chicos y color cobre. Eran los viejos resabios de Entel y no sobrevivieron toda la década del ´90. A ocupar su lugar vino la tarjeta, que tenía un chip que se metía en el teléfono público y tenías determinada cantidad de pulsos para gastar. Generalmente se la usaba para llamadas de larga distancia. Muchas venían con dibujos de ilustradores, imágenes del país, publicidades, promoción de películas, etc. Algo similar a las tarjetas de telefonía celular.  Hoy por hoy las tarjetas de teléfono público ya no existen. Los teléfonos públicos sobreviven en algunos lugares pero directamente funcionan con monedas, algo que también floreció casi a la par de aquellas tarjetas. Los teléfonos celulares en parte fueron responsables de su gradual caída.

El viejo VHS fue reemplazado por el DVD, el BlueRay y otras tantas formas de ver películas.

En la zona rural no existía el teléfono, los celulares “ladrillo” aparecieron en los ´90 pero todavía eran incipientes. Había desde hacía bastante tiempo antes algo que se llamaba radioteléfono. Estaban en casas y vehículos, generalmente en las camionetas. Tenían una antena afuera que permitía con una determinada frecuencia comunicarte con otra persona. Pero era bastante poco íntimo ya que varios que estuviesen en la misma frecuencia o por interferencias podían escucharte. Pero para emergencias y situaciones concretas era un buen recurso. Hoy son aún funcionales, hay quienes los usan. Pero el teléfono celular a la par del aumento de las áreas de cobertura lo ha convertido en una tecnología arcaica y excéntrica.

La fotografía es otro ámbito en donde la tecnología impactó profundamente. Primero que nada, de a poco los rollos fotográficos son una especie en extinción desde que se desarrolló la fotografía digital. Hoy mientras no se dañe la memoria tus fotos están a salvo. En mí época la travesura de abrir la tapa de la cámara o que se te cayera y se abriera te auguraba dos cosas: perder las fotos, y que te castigaran por andar tocando cosas que eran “de grandes”. Hoy veo como los chicos sacan fotos con cámaras y celulares con total desparpajo. Creo que eso es positivo, siempre y cuando no anden sacando fotos a cosas que no queremos revelar. ¡Acuérdense que existen también las redes sociales y que los chicos las usan!

Un complemento de la fotografía eran los proyectores de diapositivas. No muchos tenían de estas maravillas, pero eran un gran invento. Hoy eso fue reemplazado por cámaras digitales-computadora-proyector, una triada que llevó al viejo proyector de diapositivas a la fila de las tecnologías de museo. También se inventaron los fantásticos portarretratos digitales que muestran imágenes varias a modo de diapositivas.

Y un último recuerdo-homenaje se merece el radio-reloj-alarma. Aquel aparatejo que te hacía despertar con la radio o con un ruido horrendo, y que si se cortaba la luz a mitad de la noche la hora se reseteaba y era posible que no te despiertes y llegaras tarde a donde sea. Hoy el celular ocupa esa función maestra entre otras tantas.

Hoy el celular ocupa las funciones del clásico radio-reloj-alarma.

Es curioso como en épocas actuales las tecnologías se han re-organizado y re inventado. Hoy por hoy existen dispositivos que hacen varias cosas que antes eran atributo de distintos aparatos por separado. La informática e internet han sido las causas de gran parte de estos cambios. Actualmente, las tecnologías están todas integradas entre sí y han cambiado la forma en que vivimos. Esto tiene obviamente sus pro y sus contras. Creo que son cambios positivos.

El recuerdo de estos viejos compañeros de otros tiempos no es una reivindicación del pasado como ideal frente a un futuro amenazador. Simplemente es bueno recordar aquellas cosas que antes nos eran vitales, que no imaginábamos la vida sin ellas y hoy ya fueron reemplazadas tan gradualmente que casi ni nos dimos cuenta. Lo que sí es cierto, es que muchas de aquellas tecnologías duraron mucho más tiempo en la vida de la gente de lo que duran las actuales, que están cambiando continuamente y se vuelven antiguas en cuestión de semanas. Incluso hay tanta variedad y tipos diferentes que uno pierde la cuenta. Seguramente los que hoy son infantes en el futuro me podrán replicar este argumento: creo que aquellas viejas tecnologías tuvieron tanta vigencia por un tiempo prolongado que se metieron en el inconsciente colectivo más de lo que las volubles tecnologías actuales lo hacen y harán. Solo el tiempo tiene la última palabra.