Tecnología

Noticias falsas al acecho

por Ana Virginia Lona

24/05/2017

A diario nos topamos con información fraudulenta y datos incorrectos en internet. Pero una mentira dura muchísimo menos tiempo como verdad en el entorno virtual que en la vida real.

Noticias falsas al acecho
Si un redactor de un blog, sitio web o red social publica por error contenido falso o incorrecto, pierde seguidores rápidamente. | Imagen: americanlibrariesmagazine.org

En los últimos meses se ha hablado mucho sobre las noticias falsas en internet. Se da por sentado que el cultivo para originarlas sólo se encuentra en la web y pareciera que no hay control sobre la difusión de mentiras en estos lares. De alguna manera esto juega a favor de los medios convencionales, creando una credibilidad infalible y casi ligada al soporte y no a la veracidad del contenido ni a la visión crítica del público consumidor de noticias.

En otros artículos publicados en Revista Magna hemos hablado sobre el aumento del uso de Facebook como fuente de información y sobre cómo internet -y especialmente las redes sociales- es un espacio de manipulación de la opinión pública. La efectividad de esto se da gracias a ciertas ideas sobre internet y los saberes que circulan allí, sobre las redes sociales y nuestro comportamiento frente y en ellas.

El sitio Clases de periodismo nos contó que existe un buscador, en fase beta, de noticias falsas llamado Hoaxy. Por su parte, en el 2016,  Facebook anunció que se ocupará del etiquetado de noticias falsas mediante organizaciones que se dedican a calificarlas como tales, recibiendo también denuncias de los usuarios. Además, nos enteramos por la Agencia Télam que periodistas de todo el mundo crearon un grupo en Facebook para compartir noticias falsas y así evitar su circulación.

Los internautas no navegan en la web de manera homogénea ni tampoco su formación e idiosincrasia lo es, por lo que delegar casi totalmente el control del contenido falso en la web a sitios especializados nos puede jugar en contra. Hay contenidos que pueden ser tomados por falsos por desidia, ignorancia o intereses de algún grupo social en particular. No basta con el sentido común para decidir qué es falso y qué no, como aconseja un portal español. Hay hechos o conocimientos que desafían el sentido común que impera en la actualidad, en nuestra sociedad, y no por eso son falsedades.

Los que solemos navegar en internet diariamente nos topamos con muchísimas noticias falsas y datos incorrectos. Estas falsedades no siempre prosperan, de hecho, una mentira dura muchísimo menos tiempo como verdad en el entorno virtual que en la vida real. Es mucho más fácil perder la credibilidad en internet que en un medio convencional. Esto se da porque, en muchos casos, la mayoría de lo que se expone en medios convencionales, en instituciones (de las más diversas) e incluso individuos, se puede encontrar publicado en sus sitios oficiales.

Si un redactor de un blog, sitio web o red social publica por error contenido falso o incorrecto, pierde seguidores rápidamente. Éstos pueden difundir el traspié en sus propios canales de comunicación y la persona en cuestión pierde, en pocos minutos, credibilidad, a veces para siempre. Esto no suele ocurrir en los medios de comunicación convencionales de la misma manera. Un periodista de un medio convencional no pierde su trabajo en pocos minutos por difundir datos falsos sobre un hecho.

Un redactor de internet sí pierde seguidores rápidamente, y en muchos casos, también dinero. Lo cual no significa que no existan casos de generadores de contenido que lucran con publicaciones falsas, pero no tienen siempre el mismo público y tampoco perduran como sitios confiables.

La reparación de un error, si realmente lo fue o no, es posible pero siempre hay un costo. La credibilidad está siempre en juego y el internauta de hace diez años no es el mismo que el actual. El modo de acceso a diversas fuentes hace que internet sea el lugar menos propicio para mentir, aún si todavía encontramos sitios web que difunden contenido falso.

Así como uno aprende a encontrar el camino más seguro y directo para ir a determinado lugar en la vida real, en internet suele ocurrir algo parecido, con la diferencia de que se pone en juego nuestra visión del mundo, un bagaje de conocimientos heterogéneos: nuestra noción sobre el modo en que nuestra sociedad funciona y cómo esta se desarrolló históricamente y cualquier otro saber que hayamos adquirido mediante la educación formal o a través de la experiencia.