Sociedad

Percepción y Psicología: los colores también comunican

por Yasmín Suyay Jalil

28/02/2013

Las palabras no son las únicas herramientas a través de las cuales nos comunicamos. Así como los gestos, los silencios y la entonación, los colores condicionan el mensaje y generan efectos psicológicos diferentes en quien los percibe.

Percepción y Psicología: los colores también comunican

Nuestro cuerpo cambia de color ante las emociones y nos ponemos rojos de vergüenza. Consumimos alimentos coloreados y las modas cambian su paleta temporada a temporada. Los individuos nos movemos en un entorno lleno de brillos y tonos distintos, sutilezas que pasan desapercibidas pero que generan diferencias en nuestro estado de ánimo.

La Teoría Psicológica del Color mantiene hoy su vigencia en áreas de comunicación, marketing y diseño gráfico. Imagen: diario.latercera.comLos colores alertan, calman, mueven a la acción o  tranquilizan. Aquello que el ojo capta nos condiciona psicológicamente y a su vez genera reacciones fisiológicas directas. El color rojo, por ejemplo, es un excitador del sistema nervioso: aumenta la presión sanguínea y el ritmo cardiaco. El azul, en cambio, baja la presión sanguínea y el ritmo respiratorio. Los pigmentos para dar color provenían originalmente de la naturaleza, en su mayoría de plantas y minerales. Por ello la influencia psicológica de cada tono suele relacionarse con el elemento natural del mismo color. Por ejemplo, el azul oscuro invita a la calma, tal como lo hace el cielo nocturno. Mientras que el amarillo, característico del sol, despierta la vivacidad y lleva a la acción. Sin embargo, hay más elementos que condicionan la percepción final.

Aristóteles fue uno de los precursores de la teoría del color.  En su postulado establecía la existencia de cuatro colores básicos que se correspondían con los de la tierra, el fuego, el agua y el cielo. Leonardo Da Vinci profundizó sus estudios reafirmando el color como propiedad de los materiales y estableciendo una escala cromática: primero el blanco, que permite reflejar todos los colores, el amarillo, verde, azul, rojo y finalmente el negro, que absorbe a todos ellos.

En 1665, Isaac Newton estableció una base científica a la teoría de los colores, al demostrar que la luz es la fuente de ellos. Mediante un prisma, descompuso la luz y las distintas ondas que según su longitud reflejaron los diferentes tonos. Así, se estableció como principio que todos los cuerpos opacos al ser iluminados reflejan los componentes de la luz que reciben.  Es decir, cuando vemos una superficie amarilla, estamos viendo un material con pigmentos que absorben todas las ondas electromagnéticas de la luz blanca menos la amarilla, que es captada por el ojo y reflejada.

La heráldica, el desarrollo del arte y la psicología en general profundizaron los estudios del color. Así se avanzó no sólo en una teoría sobre ellos, sino en una Psicología propia del Color que permite interpretar la percepción y optimizar su uso.

El poeta y científico alemán Johann Goethe fue el principal precursor de la Teoría Psicológica del Color. Además del análisis de la luz y la materia, sumó a sus investigaciones variables subjetivas y estableció que las diferencias físicas entre uno y otro individuo condicionan la percepción.  Así, el sistema  visual de cada persona hará que un tono se perciba de forma diferente. De esta manera, se introduce el concepto de percepción subjetiva que luego también se considerará a nivel psicológico.

Desde las artes plásticas, Kandinsky también contribuyó en el avance de estos estudios. Incluyó el análisis de la forma y el soporte, poniendo en  juego la influencia de nuevos elementos en la percepción final. La obra de este artista se caracteriza por la fuerte búsqueda de subjetividad, complementando sus estudios sobre el color con investigaciones sobre música y naturaleza.

La percepción de cada color se ve condicionada entonces por razones objetivas y subjetivas. La variable objetiva se relaciona con la absorción de la luz, según se trate de colores cálidos, como el rojo y amarillo, o colores fríos, como el azul, verde y violeta; los primeros expandirán luz mientras que los otros la absorberán. Por otra parte, la educación estética, la cultura y la experiencia del individuo condicionarán también su apreciación subjetiva.

El estudio de la Psicología del Color avanza conforme se van comprobando sus efectos en la conducta. Alrededor de 1945, Max Lüscher profundizó la investigación, desarrollando incluso un test cromático. En su trabajo incluyó un significado objetivo y constante a cada color, pero una “función” diferente según el sujeto y sus particularidades. Es decir que el impacto que cada tono logre se verá condicionado en parte por el soporte y elementos que acompañen la escena, y por la personalidad y estado anímico de la persona.

La Teoría Psicológica del Color mantiene hoy su vigencia en áreas de comunicación, marketing y diseño gráfico. Para la elección de colores institucionales y gamas cromáticas se consideran las sensaciones que quieren generarse en el público con el producto trabajado. Así, pensando por ejemplo en yogures, notaremos que para productos naturales y/o light se utiliza el color verde mientras que vigorosas carrocerías de autos deportivos y competición eligen el rojo brillante para su imagen.

Día a día la vida a nuestro alrededor transcurre en colores. Valiéndose de distintos soportes, nos inundan con su brillo y nos colman en saturación. Percibirlos tiene efectos conscientes e inconscientes sobre el estado de ánimo. Los estudios de Psicología del Color permiten entender el porqué de ciertas reacciones y brindan la posibilidad de utilizarlos como herramientas a nuestro favor.