Sociedad

¡Periodismo a la vikinga!: Entrevista a Mariana, periodista argentina residente en Dinamarca

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17/12/2013

¡Periodismo a la vikinga!: Entrevista a Mariana, periodista argentina residente en Dinamarca

Desde Copenhague, Dinamarca, Mariana Rodríguez nos cuenta un poco sobre su vida profesional en un país tan distante y diferente a su tierra natal. ¿Querés conocer su historia? Pasá.

Por Alan Laursen | alaursen@revistamagna.com.ar

Mariana Rodríguez es argentina, más precisamente marplatense, aunque me aclara en un mail que si bien nació en “La Feliz” donde aún tiene a su familia, ha vivido en varios lugares más: San Nicolás de los Arroyos, Concordia, Choele Choel, Quemú Quemú, Balcarce, Gobernador Crespo, Santa Fe, Villa Libertador San Martin, Entre Ríos, La Plata y Capital Federal. Un espíritu nómade se podría decir, o grandes ansias de conocer lugares, gente y aprender.

"Es muy dura la población danesa en aceptar competencias profesionales", explica Mariana.

Por estas cosas de Facebook y su mundo interminable de grupos y páginas, conocí su historia. En un grupo sobre argentinos en Dinamarca al cual entré en una búsqueda personal me topé con Mariana y sus comentarios, en donde deduje – y luego corroboré- que era periodista y comunicadora social. Esto fue algo que me llamó la atención inmediatamente, no sólo por ser trabajadores del mismo ámbito, sino por la curiosidad que me provocó saber que hay latinos haciendo periodismo en un país tan lejano y culturalmente diferente como es Dinamarca y demás países escandinavos. Imaginando que detrás de ella había una historia y un espíritu interesante, me dispuse a hacerle una entrevista mediada por los dispositivos tecnológicos y la internet, a la cual amablemente accedió.

Magna: Mariana, ¿Cómo y cuándo decidiste irte a Dinamarca?

Mariana Rodríguez: Me vine a Dinamarca en el 2008, por primera vez. Me enamore de un danés y vivimos un tiempo en Argentina juntos. Después yo viajé a Dinamarca. Nos casamos y también nos divorciamos un tiempo después, aunque tenemos una profunda y sincera amistad.

Venirme no fue una decisión simple. Muchos cambios y muchas cosas. No todas las cosas que imaginé ocurrieron tal cual, ni tampoco hubiese pensado que costaría tantas pérdidas y nostalgias, tanto empezar de cero. Es muy dura la población danesa en aceptar competencias profesionales, son muy rígidos y muy poco abiertos al intercambio. Eso es un tema muy difícil. Porque afuera uno vive siempre con una profunda nostalgia y nunca se es local cuando creciste en otro lugar. El desarraigo es constante, porque estas acá y no sos de acá. Pero es una interesante experiencia vivir un tiempo en otro lugar.

M: ¿Cómo es ser periodista en Dinamarca siendo “latina”? Imagino que debe tener sus inconvenientes, entre ellos el idioma. ¿Es muy diferente la labor del periodista en Dinamarca respecto a Argentina?

MR: Ser periodista en Argentina te abre un universo de posibilidades laborales. Quizás no directamente en los medios de comunicación pero sí en muchas empresas, sectores. El abanico es amplio y muy bien considerado, aunque claro, abrirte paso entre los medios de comunicación suele ser una inversión constante. Porque en muchos medios chicos no te pagan en Argentina, y es como que periodista puede ser cualquiera que es famoso y se confunden algunos tantos.

Como periodista o comunicadora es difícil trabajar en otro país con otro idioma. El trabajo del comunicador es la palabra y cuando faltan, te sentís mudo porque no podes decir lo que quieras y no podes participar en la vida pública y social. Cuesta mucho hacerse entender, que te escuchen.

Ante el problema de la palabra me dediqué a la imagen, que es otra manera de comunicar con un recurso aceptado por todos y completamente claro.

Acá en Dinamarca he creado mis espacios ni bien puse los pies aquí. Por casualidad había llegado a un estudio de radio, la recorrí, pregunté y me dijeron “¿querés hacer radio?”, y ahí dije ¡claro que sí! Y en mi idioma. Así que ahí cree Horizonte Latinoamericano. En un momento éramos la única radio en español en Escandinavia. Después comencé a hostigar para utilizar la web y transmitir on-line, porque así teníamos más posibilidades de llegar a más gente, y me ponían muchos peros. Hasta que al final accedieron a transmitir por la web. En ese momento fue el único programa radial en español por la web en el norte de Europa. Aunque nunca se me reconoció la idea ni el estimulo. Igual estoy contenta porque muchas de las cosas que fui proponiendo las fueron realizando, aunque no conmigo. Es como que les cuesta aceptar que una persona de Latinoamérica puede tener ideas, visiones, y aportar soluciones. Una cuestión de Darwinismo profesional. Uno aprende también que no todos los que hablamos el mismo idioma tenemos la misma ética profesional, y no todos periodistas compartimos una mirada crítica de la realidad. Eso pasa acá y allá. Es parte del oficio y del trabajo.

La periodista dice que aun no se siente realizada como tal y que tiene muchos proyectos en el tintero para realizar allá y acá.

M: ¿Y cómo surgió la idea de hacer ese programa, con contenido latinoamericano, y cómo fue la experiencia?

MR: Lo de la radio nació casi sin querer queriendo como diría el Chavo. Un día conocí a una chica en unas clases de tango. Ella era de Venezuela y había terminado su carrera de música. Estaba buscando trabajo. Entonces yo le propuse un intercambio: “yo te hago un video para promocionarte y vos me das clases de danés”. Filmamos, sacamos fotos, pero me faltaba una PC para editar. Mi pareja me habló de este espacio (la radio) que era como una escuela de sonido y técnicos de medios. Fui a preguntar qué podía hacer para acceder a las maquinas, y a cambio tenía mi tiempo y mis ganas de interactuar. Y al día siguiente me llama el director del proyecto y me dice si quería empezar a hacer radio. Yo tocaba el cielo, bailaba, estaba muy contenta. Así que ahí fui, conocí al personal y comencé a hacer radio en vivo. Y muchos de los estudiantes venían a mirar a través de las ventanas lo que se generaba ahí dentro. Una magia. Rompíamos el hielo y le cambiamos el clima al lugar. Era una fiesta. A veces pasaban otros chicos que trabajaban ahí y entraban a la radio,  hacíamos chistes, nos entrevistábamos no sé en qué idioma. A veces nos llamaba gente de la calle, agradecidos de escuchar buena música y algo en español. Después me llamaban para que los entrevistara. Si había algo en Copenhague, me llamaban para decirme “¿me haces una entrevista, que este fin de semana actúo?”. Y así... La verdad, le puse muchas pilas a ese programa. Y uno es feliz cuando la gente te identifica. A veces había gente que en la calle me decía “¿Vos sos Mariana la de la radio, la argentina?”, y conocían mi cara por el Facebook.

La radio fue una linda manera de pararte abriendo puertas y proponiendo cosas. Y sentirme como en casa. Esa era la idea.

M: ¿Habías hecho radio en Argentina? ¿Cómo funcionan los medios allá respecto a los nuestros?

MR: En Argentina también había hecho radio, sobre todo produciendo mis programas y buscando publicidad para bancarlo, o pagarlo desde mi bolsillo. A veces eso me agotaba. Pero también enseña y ayuda para otras cosas. Acá en Dinamarca los medios son del estado y los financia el estado. Y la programación es la que se define. Y en Argentina si se hace eso, dirían que es un comunismo porque el estado financia la televisión pública o las radios. Particularmente, creo que los medios de comunicación deben establecer esos puentes entre las sociedades, los gobiernos y la comunidad. Cuanto más comunicados estemos, mas información tendremos, mas conocimientos poseeremos y mejores decisiones podríamos tomar. La transparencia de la información permitiría por ejemplo controlar más los fondos del estado evitando la corrupción o la monopolización de la palabra del sector privado.

M: ¿Tenés alguna materia pendiente por cumplir en relación a tu profesión?

MR: Como periodista no me siento realizada. Tengo muchos proyectos en el tintero, muchas ideas que me encantaría poder realizarlas allá y acá. Hoy por hoy se pueden unir mundos diversos, interactuar entre ellos y circular. El transito permite crecer y ver las cosas como pasajeras, permite tomar y descartar. Evaluar y conciliar. Me gustaría poder tener mi propio medio de comunicación. Tal vez el radial fuera el más simple de ejecutar, el grafico también se puede y poder crecer desde allí, proponiendo  actividades que se diversifiquen y se propaguen a través de la radio o los medios sociales.

Y como no descansamos, estamos ya proponiendo una nueva etapa radial, un poco más ambiciosa y ya no solamente para la comunidad hispano parlante, sino para la gente que circula, que crea, que propone. Y saldremos al aire a partir de enero. Aun a confirmar los días y horarios, con notables entrevistas y gente hermosa que nos dará su música y su tiempo. Ya lo compartiremos y también esperamos oír de ustedes y charlar en radio. Conocer nuestros sonidos…

PODES LEER Y VISITAR A MARIANA EN: http://www.reporte-paskin.blogspot.com.ar/