Turismo

Perspectivas de Dinamarca (Parte I)

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11/07/2015

Perspectivas de Dinamarca (Parte I)

Mediante este y otros artículos venideros me propongo acercarle al lector de Revista Magna un paneo sobre este antiguo y pequeño país escandinavo llamado Dinamarca en el que me encuentro viviendo hace un tiempo, más específicamente de la ciudad de Copenhague, su capital. ¡Velkommen! 

Por Alan Laursen | alaursen@revistamagna.com.ar

Dinamarca es un pequeño país escandinavo que -como todos saben (espero)- está al norte del continente europeo. Este tiene una familia real encabezada por la actual monarca Margarita II pero es una monarquía constitucional en donde la realeza tiene un poder simbólico que los daneses aceptan y disfrutan porque los representa ante el mundo. En verdad, el poder está en manos del pueblo ya que es el parlamento quien gobierna.

La bicicleta es el único medio de transporte que todos pueden permitirse en la capital, es una forma de ser todos iguales y a la vez de cuidar el medio ambiente y la salud. | Imagen: way-away.es

La capital del país, Copenhague, y sus alrededores son áreas seguras y muy bien cuidadas y el sistema de transporte es rápido y eficiente, lo que permite desplazarse de un lado a otro de una manera cómoda aunque costosa. Por lo demás, los daneses aman la bicicleta y se desplazan constantemente en ella, a veces también combinándola con algunos tramos en transporte público. Las ciclovías hacen que sea práctico y seguro moverse en este tipo de transporte sustentable y saludable. Aunque claro, dado que los daneses se manejan en bicicleta desde toda la vida y la ciudad está adaptada a ese ritmo, para los foráneos puede resultar algo estresante al principio (no necesariamente, depende de lo habituado que estés a la bicicleta o al ritmo de una ciudad grande). El tránsito es ordenado aunque ninguna ciudad está exenta de accidentes, pero se la puede catalogar como un lugar de bajo riesgo para desplazarse en cualquier medio de transporte.

La escultura en bronce situada sobre rocas en el Báltico, en la Bahía del Puerto de Copenhague, representa a La Sirenita, personaje del cuento homónimo de Hans Christian Andersen. | Imagen: unadocenade.com

Como Dinamarca es un país con un alto nivel de vida se puede decir que hay un bajísimo nivel de pobreza al igual que el índice de delitos. Hay mendigos y homeless, especialmente pidiendo monedas en los lugares de mucha concurrencia. Pero de todos modos el gobierno los asiste y cuentan con lugares para dormir (especialmente en el invierno) e higienizarse. Aunque cada caso es particular, en general se trata de personas que eligieron vivir así, fuera del sistema, o tal vez con alguna condición psicológica que les impide llevar una vida “normal”. El alto nivel de vida de Dinamarca hace que las cosas sean un tanto caras para el que viene de afuera, especialmente en Copenhague, aunque para los sueldos locales está más que a tono. Todo eso se traduce en que los robos no sean una preocupación constante y que los asaltos a mano armada sean prácticamente un hecho extraordinario. De hecho, lo que más me ha llamado la atención hasta el momento es la ausencia de rejas en las casas, tan solo divididas por ligustros o vallas que tienen como fin más la preservación de la intimidad que la de la seguridad del hogar.

Los jardines de Tivoli se abrieron el 15 de agosto de 1843 y constituyen el segundo parque de atracciones más antiguo de Dinamarca. | Imagen: ocio.facilisimo.com

En cuanto a los daneses, son gente amable aunque reservada, lejos de la espontaneidad y esa forma tan latina que tenemos los argentinos de relacionarnos hasta con desconocidos. Pero cuando los observas entre amigos son prácticamente iguales a nosotros. Al consultar a alguien por la calle sobre algún lugar en particular son amables al explicar e incluso me han ofrecido ayuda al verme desorientado.

Acá beber alcohol en la calle y en el transporte público no está prohibido así que es lo más normal del mundo ver gente tomando en las plazas, parques y hasta en el tren. Ver packs de latas de Carlsberg, Tuborg y Pilsen (las cervezas más famosas por estos lados) en manos de la gente al circular por la calle dirigiéndose a alguno de los bellos parques que tiene la ciudad o algún punto de encuentro es de lo más común. Especialmente si está lindo y el día acompaña (el clima es un tanto particular y merece un desarrollo aparte). A menudo podes ver gente alcoholizada, sin que eso signifique un riesgo para tu integridad física, aunque por supuesto cada ser humano se comporta de forma diferente con unas copas de más.

Copenhague es la ciudad con mejor vida nocturna de Escandinavia, lo que hace de la capital de Dinamarca un destino fantástico para quien esté buscando diversión. | Imagen: blogs.lavanguardia.com

Idiosincrasias y aspectos culturales aparte la ciudad en sí misma es un despliegue de edificios antiguos, estatuas, fuentes y comercios de todo tipo. Una mezcla entre lo moderno y lo tradicional sumado a lo internacional que le dan a Copenhague un color y un ambiente particular. Es sin dudas una ciudad que todo turista que recorra Europa tiene que conocer.


Ahora podés seguir leyendo: Perspectivas de Dinamarca (Parte II)