Sociedad

Pierre Bourdieu invita a reflexionar sobre nuestros gustos

por Ana Virginia Lona

18/05/2017

El francés, uno de de los más destacados representantes de la sociología contemporánea, explicó que lo que se prefiere consumir es el resultado de una jerarquización de variables por las que los humanos nos diferenciamos, como la edad, la etnia o el género.

Pierre Bourdieu invita a reflexionar sobre nuestros gustos
Preferir la música clásica al rock o Coelho a Borges no es sólo una aversión o atracción que nos nace desde adentro, es una expresión de quiénes somos y cómo nos vemos.

Pierre Bourdieu fue uno de los que analizó el gusto como un fenómeno complejo, atravesado por diversos factores de distinta índole, los cuales suelen estar reflejados en ámbitos culturales o económicos en forma de objetos, servicios o comportamientos que se presentan como una mera estética de la subjetividad. Si bien para los estudiosos de las ciencias sociales esta subjetividad no es tal sino que es una construcción social cimentada por los grupos sociales dominantes, para el público en general, incluso entre los que se consideran más cultos, todavía se perciben las preferencias como una representación externa de un mundo interior. A tal punto se experimenta la subjetividad del gusto que se llega a la idea de que éste es una experiencia naturalizada, propia de los miembros de un grupo social, tanto del que pertenece como del ajeno. 

Un ejemplo de esto es la sobrevaloración de un tipo de consumo en oposición a la minusvaloración de otro. Esta clasificación de lo distinguido y lo vulgar no es ni natural ni proviene de una subjetividad refinada, sino que son construcciones sociales, productos de procesos de legitimación de objetos y comportamientos -y la consecuente marginalización de otros- realizadas por grupos dominantes en su lucha por imponer, frente a otros grupos, visiones del mundo que sustenten y den sentido, al mismo tiempo que reproduzcan, una realidad que los mantenga en la posición de poder.

Ejemplos de este juego de valoraciones, hay muchos. Los podemos ver diariamente y son bien conocidos por todos. No encontraré ni diré nada nuevo en lo que se exponga en este artículo, pero sí será una invitación al autoanálisis como actores sociales. La cuestión es reflexionar, a partir de lo dicho por el sociólogo francés, sobre nuestro comportamiento, autoevaluarnos y pensarnos falibles y manipulables.

Sobre gustos está todo escrito

Lo expuesto por Pierre Bourdieu puede ser encontrado en internet o visto en las entrevistas que están en las plataformas audiovisuales1. Hice uso de algunas palabras de este sociólogo para impulsarnos al autoanálisis, como les decía en el párrafo anterior. De su libro "La distinción"2, tomé la idea de que el sentido común sobre el gusto es un velo que impide la visión crítica y la verdadera naturaleza de éste.

El pensador planteó en su análisis -se centró en la cultura de consumo francesa pero bien puede proyectarse a otras- que hay una construcción del gusto como una cuestión de sentido común, lo cual lo deja afuera de un análisis crítico por parte del ciudadano común. Naturalizar comportamientos impide ver su mecanismo de manera crítica.

El gusto es una construcción social legitimada por grupos dominantes en cada época, en cada cultura. Bourdieu explica que lo que se prefiere consumir es el resultado de una jerarquización de variables por las que los humanos nos diferenciamos: edad, etnia, género, profesión, tipo y nivel de educación formal, el capital económico, país, entre otras.

De cuando rasgarse las vestiduras se trata

Preferir la música clásica al rock, el reggaetón a la salsa o Coelho a Borges no es sólo una aversión o atracción que nos nace desde adentro -algunos dirían “del alma”-, es también y, sobre todo, una expresión de quiénes somos, cómo nos vemos, cómo nos ven, qué rol cumplimos, entre otras características que nos moldean en una sociedad determinada. De manera inversa, en cualquier análisis mercadotécnico, lo que consumimos es usado como parámetro para conocer estas características de manera tal que las empresas que buscan vender un producto, lo hagan con el menor margen de pérdida posible. Es una retroalimentación: nos venden lo que hemos aprendido a consumir.

En términos generales, lo que tiene mayor valor, tanto capital como cultural, suele ser escaso y poco usual o raro. Esto los hace distinguidos, tanto a los productos como a sus consumidores. La industria cultural opera de manera tal que los productos que nos venden tengan estas características para ser atractivos. Bourdieu plantea que lo que se define como mediocre o como distinguido es el resultado de procesos de legitimación de los varios capitales que se ponen en juego: el cultural, el económico, el social, entre otros, algunos son más dominantes que otros según el campo en el cual circulen los productos culturales.

Lo considerado vulgar o mediocre no se sostiene solamente con una actitud subjetiva más o menos refinada, sino que se trata de una expresión de fuerzas de lucha por la dominación de determinadas visiones del mundo de ciertos grupos sociales.

Jactarse de consumir ciertos productos culturales y de cierta manera son modos de manifestar qué es lo que se valora en una sociedad como distinguido o vulgar. También son modos de reproducir la manera en que esa sociedad funciona y cómo se relacionan sus miembros, sus roles y jerarquías, el valor de los productos y los espacios en que éstos circulan. En definitiva, son modos en que se construye lo que llamamos la realidad.

Vale la pena recordar que estamos hablando de fenómenos en los que la cuestión subjetiva y lo emocional están involucrados. También cabe resaltar que estamos intentando introducirnos en una autoevaluación, lo cual implica cierta objetivación de nosotros mismos con las herramientas que tengamos a mano para lograrlo. Este artículo no busca llegar al fondo de la cuestión, sino más bien ser un mapa exploratorio con algunos altos que nos sirvan de guía para el recorrido.


1. Entrevista a Pierre Bourdieu sobre su libro “La distinción”, primera y segunda parte.

2. Bourdieu, P. (2002) La distinción: Criterio y bases sociales del gusto. Taurus. México.