Sociedad

¿Por qué se rompen las amistades?

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14/01/2015

¿Por qué se rompen las amistades?

Cuando eramos chicos, creíamos que la amistad estaba destinada a durar toda la vida. Algunas de estas relaciones empiezan desde temprano y se prolongan durante el tiempo que vamos al colegio. Las más prósperas incluso superan esa barrera. Luego de eso, estamos seguros de que ese/a amigo/a es para siempre. Sin embargo, hay factores que pueden afectar este lazo y hacer que pase de ser perfecto a inexistente en un abrir y cerrar de ojos.

Por Gustavo Gerrtner

Por lo general, cuando estamos comiendo una picada y viendo el superclásico con nuestros amigos, tendemos a creer que no puede haber motivo que resquebraje esa relación. Lo mismo aplica para las chicas, cuando van en grupo felices por Palermo en busca de alguna cafetería chic para ponerse al día entre ellas. Pero a veces hay causas inesperadas que pueden afectar la amistad y marcar un punto de inflexión del que tal vez no exista vuelta atrás. Los amigos, dicen, están siempre y ante todo. Pero, ¿qué pasa cuando hay algo que rompe con la relación? Aquí, algunos temas sensibles que deberás evitar si deseas conservar esa amistad tan preciada:

Dinero

La ecuación parece sencilla. Si los amigos están para dar una mano cada vez que la necesitamos, no estaría mal pedir una suerte de préstamo para alcanzar aquello que queremos. Si hay dinero -y buena voluntad-, nuestro amigo va a prestarnos el dinero e incluso darnos un plazo conveniente para devolverlo (es ya conocida la expresión “me lo pagas cuando podes”). Pero... ¿y si la situación se complica y no podemos devolverlo? Lo más probable es que pase un tiempo largo hasta que nuestro amigo se anime a exigir lo que corresponde, pero sólo por lo incómoda que sería la situación. Además, debemos cuidarnos de tener gastos innecesarios porque será el primero en saberlo y juzgar nuestro actuar. “¿Lo/a viste? ¡Me debe guita y se fue a cenar sushi a Palermo Soho!”. Definitivamente, para evitar tener problemas a futuro, lo más conveniente es tratar de no involucrar a los amigos en cuestiones de dinero.

Pareja

Sin lugar a dudas, este es uno de los motivos que más relaciones rompe. Es típico, a ella o él no le gusta que te veas con alguno de tus amigos. Porque le gusta la joda más que al Bambino Veira, porque toma como ruso en pleno invierno o porque tiene cuenta corriente en un club de strippers: el motivo puede ser cualquiera. Y en el medio: vos. Sos la víctima de un conflicto que dos personas adultas no pudieron resolver. Por un lado, “elegí, tus amigos o yo”, mientras que por el otro “dale, no seas dominado/a, salí con nosotros”. Para evitar que la pareja sea el motivo de alejamiento de nuestros amigos, lo recomendable es repartir el tiempo entre ambas partes, que las dos se sientan importantes en nuestras vidas. Si son personas grandes y maduras -el problema puede estar en la falta de este atributo, precisamente-, van a poder lograr comprender que no son excluyentes: necesitamos tanto de nuestra pareja como de los amigos. Otro caso que suele aparecer es cuando alguien se mete entre la amistad y rompe la relación. En este sentido, ese tercero logra que ambas partes prefieran terminar la amistad. En esta oportunidad, haremos uso de la economía de la palabra dando paso a la imagen. A veces, hay amigos (o novias) que conviene tenerlos bien lejos.

Si Mauro Icardi hubiera leído esta nota, tal vez no habría terminado su amistad con Maxi López ni manteniendo a Wanda Nara, entre otros dolores de cabeza. Mal timing, Maurito. | Imagen: bolavip.com

Orgullo

La imposibilidad de poder volver sobre nuestros actos es otra causa de ruptura. Muchas veces nos equivocamos y al poco tiempo reconocemos que metimos la pata, el orgullo nos genera vergüenza y no permite que busquemos a nuestros amigos para decirles “perdón”. Incluso, la mayor parte del tiempo, lo más grave no es el motivo de la discusión, sino el no poder acercarnos nuevamente a esta persona. El orgullo y sus efectos es motivo de polémica: algunos creen que está bien tenerlo, es lo que nos evita rebajarnos ante situaciones “denigrantes”. Por otro lado, están quienes creen que es el orgullo el que también evita algo, pero es saber decir “me equivoqué” y poder recomponer las cosas. Este humilde servidor es partidario de la segunda posición: cuando de amistades se trata, hay que ser frío y, si la relación lo amerita, reconocer si estuvimos mal. No hay nada que un par de cervezas no puedan arreglar.

Falta de contacto 

En mi opinión, definitivamente se trata de un mal del siglo XXI, donde las aplicaciones de mensajería instantánea (Whatsapp y Snapchat, precisamente) se encargaron de terminar de escamotear el contacto entre las personas. ¿Desde cuándo recibir un mensaje reemplaza ver en persona a alguien?. Lo cierto es que, si bien sirven para no perder el contacto entre personas, los servicios de mensajería instantánea tampoco lo generan, y la amistad se trata de crear constantemente temas y cosas en común, y estas aplicaciones no pueden hacerlo. ¿Cómo se soluciona? En vez de presionar “enviar”, habría que probar pulsar “llamar”. Después sigue arreglar un día, hora y lugar. Si hay amistad, el resto viene solo.