Cultura

¿Qué nos pasa con los libros?

por Ana Virginia Lona

20/06/2016

¿Y si reemplazáramos esos minutos que destinamos a la tecnología para prestarle atención a un libro? Hagamos la prueba de leer media hora por día.

¿Qué nos pasa con los libros?
Disfrutar de un libro nos conecta con nosotros mismos. | Imagen: bookswithbenefits.tumblr.com

Nos encanta que nos cuenten historias: por ejemplo, cuando en algún programa de chimentos nos hablan sobre la relación entre el famoso cantante y la célebre actriz, o cuando vemos nuestra serie o telenovela favorita; en el cine ya sabemos que vamos a “ver y escuchar” una historia e incluso en el celular podemos leer un libro o jugar con una historia en la que participamos de una manera aparentemente más interactiva con ella, como es el caso de la aplicación Adela.

Ahora, yo me pregunto, ¿y los libros?

Ustedes me dirán que ahora no hay tiempo para leer. Es cierto, sí, pero no tanto. Vemos (o nos han hecho) ver la realidad a máxima velocidad: lo importante es lo productivo… pero lo que produzca dinero de manera inmediata, lo demás son bobadas. Seguro que no están de acuerdo con esta idea, pero nos comportamos como si fuera una verdad indiscutible, ¿o no?

Otra cosa que me pregunto y les pregunto, o sea “nos pregunto”, ¿qué pasaría si intercambiáramos por una semana, al menos, esos ratos que usamos para jugar a algún jueguito en Facebook o nos tomáramos 15 minutos sin revisar el celular y leyeramos algunos párrafos de un libro?

Da la impresión de que nos exige demasiado leer, ¿no? Sin embargo, vamos a dedicarle la misma cantidad de tiempo a la lectura. Quizás, si controláramos los minutos que perdemos con internet -siempre haciendo referencia a cuando navegamos en aguas de pura banalidad- o con el celular, nos asustaríamos un poco de lo mal que gestionamos nuestro tiempo.

Lo dice alguien que ama leer y que ve cómo la tecnología la atrapa. Así que, yo también me sumo a la aventura. Eso sí, no cuenta la lectura académica, la obligatoria, quiero decir.

Vamos a leer media hora por día.

Hagamos la prueba. Comencemos con cualquier libro, el que tengan en casa. Si no hay ninguno, pueden asociarse a alguna biblioteca o comprar uno usado. Si no hay plata, pueden pedir uno prestado. Seguramente tienen algún/a amigo/a, amigovio/a, novio/a, amante, esposo/a, familiar, conocido/a o vecino/a que lea. Todos tenemos algún comelibros en nuestro entorno.

Pero, ¿por qué leer?

Primero, por placer. No me vengan con que es muy ñoño leer, no vale. Emprendamos esto sin prejuicios o si no están dispuestos a dejarlos, entonces vuélvanse ñoños durante media hora al día.

Segundo, la lectura nos enfrenta a otros puntos de vista. Cuando leemos, vemos el mundo con los ojos de otro. Uno que vivió en otra época, en otro país o en otro barrio, con otros vecinos, con otra música o con otra comida.

Tercero, cuando leemos casi siempre encontramos alguna palabra que no conocíamos o algún país o ciudad, alguna costumbre o idioma. Alguna idea, reflexión o pensamiento que jamás habíamos tenido antes. Otra manera de enfrentar una situación parecida a la que habíamos experimentado.

Cuarto, nos conecta con nosotros mismos. Ya sea que leamos sobre una historia que nos es conocida y queremos revivirla, ya sea porque nos encontramos con situaciones que jamás viviríamos, siempre nos vamos a imaginar viviendo esa experiencia.

Quinto, por curiosidad.

Lo lindo es que uno es el director de la película. Sí, el guionista está ya marcando el paso pero uno siempre para en algún momento de la lectura. Esta idea es descripta por Roland Barthes en su texto Escribir la escritura1, en la que el autor francés hace referencia a “leer levantando la cabeza” como parte de la actividad de la lectura, pero también como una actividad de autoconocimiento.

Esa lectura remitirá a otras ya hechas en otros tiempos, a las que les asociaremos experiencias, momentos felices o feos, tristes o alegres. Los pensamientos también vendrán acompañados de personas, cada una con sus experiencias de vida, sus formas de ver el mundo, sus obstáculos, sus deseos, en fin, es otro, con su complejidad y contradicciones. Así como las que tenemos nosotros.

Leer mejora nuestra memoria, nuestra redacción y amplía nuestro vocabulario. Sí, todo eso y más. Nos ayuda a complejizar ideas, a desarrollar nuestra comprensión y así, a aprender cosas nuevas2.

Leer no es una actividad automática, ni sencilla. Es una actividad compleja, más bien, es un proceso. Pone en funcionamiento nuestra maquinaria humana. Todo lo que somos se aceita.

Parece exagerado pero si prueban una semana, lo verán. Quizás, dentro de un tiempo, hasta les den ganas de escribir, es una de las consecuencias de la lectura, no tengan miedo, no pasa nada, es normal.

¿Nos leemos?


 

  1. Barthes, Roland. "Escribir la escritura" en "El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y de la escritura". Ed. Paidós.
  2. Marchant, Teresa; Lucchini, Graciela y Cuadrado Blanca. ¿Por qué Leer Bien es Importante? Asociación del Dominio Lector con Otros Aprendizajes. Fundación Educacional Arauco. PSYKHE 2007, Vol.16, N°2, 3-16.