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Querido canal de YouTube

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08/04/2015

Querido canal de YouTube

Para los videoblogueros o youtubers, las motivaciones para compartir videos son variadas, sin embargo, lo que tienen en común es el deseo de expresar su punto de vista. Cada vez más gente pierde el pudor, el pánico escénico y nos cuenta algo sobre su vida.

Por Ana Virginia Lona

El videobloguero -o videoblogger- en YouTube es conocido como youtuber. Los videos que nos ofrecen estos videoblogueros a veces anónimos son muy variados: este crea un canal con tutoriales, aquel sigue las aventuras y desventuras de su actor favorito, otro expresa sus estados de ánimo y sus sentimientos de manera cuasi anónima. En fin, hay quienes nos muestran las travesuras de sus mascotas o nos hablan del libro que han leído esta semana.

Hay un youtuber para cada caso, idiosincrasia, estilo, moda, incluso para cada estado de ánimo. Es muy probable que vos sigas a alguno, famoso o no, siempre y cuando te dé aquello que buscabas… o no, pero que logró sorprenderte.

Actualmente, tener un canal en YouTube o en cualquier otra plataforma virtual de videos es algo muy común entre los que pueden acceder a la tecnología destinada a ello: una computadora de escritorio o portátil, una cámara, un micrófono y acceso a Internet.

No muchos se animaban a mostrar su cena de navidad o el amor hacia su pareja, su mascota o un cantante, sin embargo cada vez más gente pierde el pudor, el pánico escénico y nos cuenta algo sobre su vida o su punto de vista sobre otra cosa.

El videobloguero busca participar en la vida social aportando su propia visión del mundo, al mismo tiempo que encuentra una forma de expresar aquello que siente y no puede manifestar en otras situaciones. | Imagen: fastcompany.com

Soy videobloguero, el protagonista de mi historia

La intimidad es sagrada, decían. Cada día la perdemos más, no necesariamente porque lo contemos en algún videoblog sino porque hay un seguimiento mucho mayor de nuestras acciones por parte de instituciones privadas y públicas así como también de corporaciones. La naturalización de la exposición de nuestra vida privada puede ser una de las razones por las que veamos menos grave mostrar el regalo de cumpleaños que le hicimos a nuestra tía Berta esta mañana.

Grosso modo se puede decir que estas tendencias parecen ir de la mano. Si cada vez más datos míos son vendidos a corporaciones para ser utilizadas para diversos fines, qué más da que suba un video contando cómo hice unos ravioles caseros el domingo pasado.

La pérdida de privacidad no es el único factor que influye en la tendencia a filmar varias situaciones de la vida cotidiana para subirlas a Internet, existen muchos otros. Uno de ellos, no menor, es la toma de conciencia de que mi punto de vista es tan válido como el de cualquier otro, así como también la necesidad de la democratización de los medios de comunicación.

Tal vez muchos de los videoblogueros no estén tan conscientes de esa condición de sí mismos como actores sociales. Puede que esto no sea más que una ilusión, un engaño que permita obviar la manipulación de las ideas. Sin embargo, las lecturas más deterministas que interpretan el fenómeno como unidireccional, omiten el aspecto social que permite a la tecnología desarrollarse de tal o cual manera. El factor social en esta ecuación es crucial y es el que da forma al fenómeno.

Una investigación de Laura Siri1 sobre YouTube plantea la importancia de tener en cuenta las transformaciones sociales como las que modifican la tecnología para utilizarlas en función de los sentidos y necesidades de cada grupo social. Lo que esta investigación esboza es que hay una retroalimentación entre la tecnología y los grupos sociales. No hay una relación unidireccional en la que sitios como YouTube modifican a la sociedad de una vez y para siempre.

La gran mayoría conoce todas estas críticas negativas, aunque reales, hacia el universo de opinión que facilita Internet. La idea es buscarle el lado positivo, sin negar el aspecto perjudicial que implica el fenómeno, sino más bien potenciar lo beneficioso. Uno de los aspectos positivos que tiene esta tendencia es la puesta en juego de un saber que se comparte de manera desinteresada, anónima y muchas veces colaborativa. A veces este aspecto no es tan evidente, en especial cuando afloran los prejuicios.

Los videoblogueros desde abajo

En el universo de los youtubers los hay famosos como Germán, con su cuenta Hola Soy Germán; o como DrossRotzank; pero hay otros que no son famosos y que hacen de YouTube lo que es: una plataforma de videos interactiva en la que encontrás de todo un poco.

Para los videoblogueros o youtubers, las motivaciones para compartir videos son variadas, sin embargo, lo que tienen en común es el deseo de expresar su punto de vista, ya sea si se trata de exteriorizar un estado de ánimo, que sería la más evidente, tanto como si compartieran información de su actor favorito o filmaran un tutorial para despintarse las uñas con productos caseros.

Andrés, de 20 años, estudiante de profesorado y traductorado de inglés de Córdoba, nos cuenta que los videos que sube son una forma de expresión de su vida interior, como una suerte de catarsis anónima: “Lo que me motiva para hacer mis videos es básicamente reunir detalles y características de mi vida de una manera semiartística, mediante la elección de pequeños clips que significan mucho para mí, y que en cierta manera representan momentos difíciles de mi vida y cómo los voy sobrellevando”.

Lorena, marplatense de 38 años, sube videos de tutoriales y paseos por España y Buenos Aires, y cuenta que abrió su canal porque le dio curiosidad ver qué pasaba si ella también subía tutoriales como los demás videoblogueros: “Con mis tutoriales busco tratar de enseñar cositas a la gente, dentro de mis posibilidades, de llegar a la gente, y con mi nueva sección de ecología y productos ecológicos, concienciar. Me encantaría y sería para mí un motivo de gran felicidad el poder abrir la mente de las personas y concienciarlas para que se den cuenta del mal que le estamos haciendo al medio ambiente y la naturaleza y empiecen a cuidarla”.

Caro, porteña de 31 años, lleva dos cuentas de YouTube sobre los actores Johnny Depp y Tom Hiddleston, con las que busca dar a conocer su afición pero también disfruta con esa actividad. Aunque parezca superficial, plantea que hay una responsabilidad hacia los demás seguidores que se subscriben a sus cuentas. Seleccionar, traducir y compartir los videos también es un trabajo de equipo. Los fans dividen sus tareas y mientras uno traduce, el otro administra el canal de videos o las páginas en las redes sociales: Es como si cumpliera con un deber, suena raro pero lo sentía así cuando tenía la página desactualizada. Subo los videos subtitulados porque sé que hay muchas chicas que no entienden nada de inglés y, al verlos subtitulados, es una ayuda enorme. Les permite conocer más al actor” .

Ser y estar

El videobloguero no sólo busca la espectacularización2 de la vida y una forma de interactuar con el otro, también busca participar en la vida social aportando su propia visión del mundo, al mismo tiempo que encuentra una forma de expresar aquello que siente y no puede manifestar en otras situaciones.

Así se trate de exteriorizar un sentimiento, mostrar una receta de cocina, un viaje a la costa o la última entrevista a un actor, en todos los casos el videobloguero pone en juego un conocimiento previo que suele compartirse con un grupo de personas que colabora para lograr un objetivo y adquieren ciertas responsabilidades en cuanto a la función comunicativa.

  1. Siri, Laura. (2008). Un análisis de YouTube como artefacto sociotécnico. Diálogos de la comunicación, ISSN 1813-9248, Nº. 77.
  2. Bañuelos, Jacob. (2009) YouTube como plataforma de la sociedad del espectáculo. Revista Razón y Palabra, nº 66, ISSN 1605-4806.