Medio Ambiente

Reciclaje de agua de lluvia, nueva fuente ecológica

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26/08/2014

Reciclaje de agua de lluvia, nueva fuente ecológica

La problemática global del agua nos ha desafiado a tomar conciencia sobre su racionalización y al mismo tiempo a buscar métodos para su mejor aprovechamiento. Para esto, volvieron -aunque modernizados- los sistemas de recolección de agua de lluvia para su reutilización en las tareas domésticas.

Por Mariana Muryn | mmuryn@revistamagna.com.ar

Lejos de la novedad, la práctica de recolectar y utilizar el agua de lluvia era un hábito ancestral en tiempos en los cuales no había redes de abastecimientos de agua; hoy, producto de una estricta necesidad de cuidar este recurso escaso por excelencia crece la popularidad de estas instalaciones de captación de lluvia en casas. Es que ya en septiembre de 2000, la ONU ha posicionado en la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas los temas relacionados con el agua y el saneamiento como una de las prioridades en las agendas internacionales asegurando que la población de las ciudades de los países en desarrollo crecerá de tal forma que generará un aumento de la demanda muy por encima de las capacidades de los servicios y de la infraestructura de abastecimiento de agua que ya son insuficientes en la actualidad. Además, se estima que en el año 2050 al menos una de cada cuatro personas vivirá en un país con escasez crónica o recurrente de agua.

El aprovechamiento de las aguas pluviales no es algo nuevo. En tiempos en los cuales no había redes de abastecimientos de agua era una práctica habitual, especialmente en zonas rurales.

Este panorama hizo que profesionales diseñen mecanismos de recolección pluvial que encajen en diferentes viviendas y que logren descargar el agua acumulada de las superficies duras como techos o escurrimiento del suelo para su utilización en actividades cotidianas. Una vez instalado el sistema, su funcionamiento es muy simple: el agua caerá en el área de captación de lluvia elegida -los más utilizados son los techos impermeables- para que luego las precipitaciones se deslicen por los conductos que la llevarán a un depósito o aljibe previamente diseñado e instalado por idóneos de esta ingeniería. Uno de los puntos más importantes de este sistema es contar con filtros que se ubiquen entre los conductos de agua y el depósito para que en su pasaje eliminen el polvo y las impurezas que arrastre el agua. De esta manera quedará depositado en el aljibe el agua recolectada y limpia para utilizarla desde la nueva red de agua pluvial.

De todos modos, es primordial tener en cuenta que, como el agua proveniente de la lluvia no es potable, estas estructuras deben agregarse de manera complementaria a la red general de abastecimiento. La utilidad de este suplemento se basa en permitirnos racionalizar el agua potable sólo para las tareas que necesiten esta condición, por ejemplo para cocinar o beber. Se calcula que una persona gasta promedio 150 litros de este recurso por días y muchos de esos litros se utilizan en el lavado de ropa, de auto, regado de plantas y muchas otras actividades que no requieren de agua pura como condición necesaria. Es por eso que hay algunos métodos que traen un sistema de control para que al acabarse el agua de lluvia suministrada por la reserva del depósito vuelva a la red de abastecimiento general, es decir, se encarga de la alternancia entre los dos sistemas suplementarios.

En otros países -como es el caso de España- los gobiernos han comenzado a poner en vigor una norma que obliga a los constructores a edificar las nuevas viviendas con esta tecnología.

Al momento de su instalación hay que tener en cuenta que la empresa que suministre el sistema no lo fabrique con materiales que aporten sustancias tóxicas al agua. Además será necesario calcular el promedio de precipitaciones de la zona para decidir el tamaño de los conductos y del aljibe para así evitar el desborde del agua en estos sistemas que ya cuentan con una óptima comercialización en Europa y que si bien en nuestro país recién se están difundiendo y pocas casas cuentan con su instalación, los profesionales del tema estiman que puede ser de gran ayuda en zonas con alerta por escasez del recurso como es el caso de Mendoza, cuyas autoridades han decretado emergencia hídrica por cuarto año consecutivo. En este sentido los sistemas de captación de agua de lluvia representan una opción sustentable, una opción tecnológica no compleja y por ende económica para abastecer en cantidad este recurso que representa  una de nuestras necesidades vitales más imperiosas.