Cultura

Reflexiones sobre la magia de las palabras

por Yasmín Suyay Jalil

13/06/2017

En el Día del Escritor, Yasmín Jalil mira hacia atrás, recordando qué fue aquello que disparó su pasión por las letras.

Reflexiones sobre la magia de las palabras
La autora, a los cinco años, con bloc y birome en mano.

Las palabras se unen, hacen oraciones, forman párrafos. Elegir una, no otra, usar una coma, pensar bien ese signo de puntuación. Las palabras crean mundos, despiertan sensaciones en quien las lee y muchas veces en quien las escribe –no creo que haya éxito sino-. Inspiran y son inspiradas. Dejan que los deseos se expresen, que la imaginación se encauce y al mezclarse pintan el papel. Elegir las palabras… en el momento correcto, con la forma justa, en la intensidad calculada. La palabra escrita, narrada; esa que cuenta, informa, crea, emociona, dice y alivia.

En primer grado aprendí a escribir. Ese mismo año tuve mi primer diario íntimo y las letras no dejaron de salir. Mamá me decía “Escribir hace bien” y yo la veía hacer notas largas que le aliviaban algún pesar. Quizás fue eso. O quizás los cuentos que me escribía el abuelo. Cuentos donde yo era una princesa en su castillo de golosinas. Escribir para mí es crear, es mostrar, es dar algo de mí. La respuesta me gusta -me motiva- pero a riesgo de sonar egoísta lo hago porque a mí me hace feliz. Como me pasa con correr, escribir me conecta y me desconecta de todo lo demás en el mundo. Sobre lo que sea, en el formato que surja, tan libre como pueda.

El primer recuerdo que tengo fue en mi cumpleaños de 15. Todos lloraron con la ceremonia de velas, me dijeron cuanto se habían emocionado y algo me hizo pensar. De todo, lo que yo más había disfrutado fue hacer esos 15 discursos. Pensarlos distintos, algunos graciosos, otros emotivos, mezclarlos con canciones y vivencias en común.

Cuando escribo, a veces salen notas, otras cuentos y algunas poesías que no ven la luz –ya les llegará su hora-. Alguna vez me animé a mostrar relatos. Pensaba para mí: “¿A quién le va interesar esto?”. Pero gustó, robó esas sonrisas que esperaba y seguí dejándolos ver.

Hoy es el Día del Escritor. No sé si eso se estudia o se ejerce. Si te lo dicen o si te lo ganás. Si te lo valida otro o necesitas que te publique una editorial. A mí me hace feliz, y no celebro casi ningún día, pero este casi que me eligió a mí.

Después de 384 palabras, ¡feliz día para mí y para todos los que amamos escribir!