Sociedad

Refugios de animales, allí donde el amor es más fuerte

por Marisol González Nazábal

28/07/2017

¿Por qué es importante que existan? ¿Cuáles son las tareas que desarrollan además de las ya conocidas? ¿Por qué colaborar con ellos?

Refugios de animales, allí donde el amor es más fuerte
Eufemia, una de las perritas que espera ser adoptada en la Asociación Nuestro Amigo Fiel. | Imagen: web oficial de la asociación

Existen miles de maneras de hacer el bien, aunque a veces queramos y no sepamos cómo. Una de las formas de ayuda que ha prosperado enormemente en los últimos años es la del proteccionismo de animales. En general, se trata de agrupaciones tipo asociaciones civiles aunque también hay quienes realizan esta labor por su cuenta. En cualquier caso, implica que las personas involucradas se preocupen de asistir a animales abandonados o heridos, de buscarles un nuevo hogar, de vacunarlos, castrarlos, entre muchas otras nobles tareas.

Brenda Wiaggio, de la asociación protectora de animales San Francisco de Asís de Cañuelas, explica que la importancia de los refugios radica además en que “se ocupan de una realidad que normalmente el Estado, por encontrarse desbordado por otras situaciones, posterga y desatiende, y hasta brindan cierto control sanitario, al promover campañas de vacunación e información sobre enfermedades y cuidados de salud que debe tener una mascota e incluso normas de comportamiento”. Asimismo, menciona muchas otras funciones que desempeñan como brindar hogar, contención, cuidados y amor a aquellos animales que han nacido en la calle o que son víctimas del maltrato o del abandono de sus dueños.

“A nivel legal, son grandes propulsores de leyes y respeto a las mismas, como así también son grandes actores en casos de maltrato donde es necesario que la justicia intervenga y garantice que esos animales no vuelvan al estado del que fueron rescatados”, agrega Brenda.

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Campaña de la Comunidad Animalista Argentina para exigir que se cumpla la ley 13.879 de castración. | Imagen: fanpage oficial en Facebook de la comunidad 

Otro problema al que están atentos los refugios es a la superpoblación de animales callejeros. Según la Comunidad Animalista Argentina, hay 15 millones de perros y gatos en la calle en nuestro país, seis millones de ellos en la provincia de Buenos Aires padeciendo hambre, enfermedades, accidentes y hechos de violencia. En pos de mejorar esta situación, lanzó a través de la plataforma Change.org una petición dirigida a María Eugenia Vidal, gobernadora de la provincia de Buenos Aires. La idea es juntar 50.000 firmas que les permitan reunirse con ella y sus asesores para exponerles esta grave situación, llevarles una estrategia para su solución y pedir por el cumplimiento de la Ley 13.879 que obliga al Estado a castrar hasta lograr el equilibrio poblacional en la provincia y en los municipios. Si queres firmarla, ingresá aquí.

El voluntariado y sus frutos

Formar parte de un refugio animal supone un gran compromiso por parte del voluntario, quien usa parte de su tiempo libre –que en nuestro acelerado modo de vida resulta cada vez más escaso- para dedicarse de lleno a esta tarea. “Casi todos los miembros de la asociación comenzaron como voluntarios por amor a los perros, al ir a visitarlos. Lo único que deseás cuando estás con ellos es encontrarles una familia. Y ponés manos a la obra, te involucrás. Ellos pasan a ser la razón de tu existir, rescatarlos, recuperarlos, mimarlos y encontrarles un hogar se transforma en una misión”, cuenta Eliana Caporale de la Asociación Nuestro Amigo Fiel ubicada en Zona Oeste, Buenos Aires.

La mayoría de los voluntarios coinciden en que trabajar en estos lugares se vuelve apasionante y que los reconforta enormemente. Incluso muchos llegan a realizar acciones sin medir las consecuencias, con tal de rescatar a un animal en peligro: “Tu vida cambia, hay un antes y un después de involucrarte, y hacés cosas por ellos que nunca habías hecho ni por vos misma. Desde subir una cornisa, hasta cruzar corriendo al carril central de una autopista sólo por salvarlos. Meterte en lugares peligrosos y discutir con sus ‘dueños’ para evitar el maltrato. Embarrarte hasta la rodilla, correr bajo la lluvia, curarlos cuando están todos lastimados, sarnosos, y darles amor para que recuperen su alegría. Embargás tu sueldo, no dormís armando publicaciones, te congelás en una plaza para recaudar fondos o dar en adopción. Vas a marchas hasta las once de la noche, no comes, no vas al baño. Pero el premio es tan grande, la satisfacción es tanta cuando los ves durmiendo con sus dueños, felices, el cambio tan maravilloso en sus miradas se te queda en la memoria, que nada importa. Sólo ellos”, dice Eliana.

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Con capacidad para albergar a 750 animales, El Campito Refugio ofrece la posibilidad de visitarlo y pasar tiempo con sus "camperitos". | Imagen: fanpage de Facebook oficial del refugio

Otras especies también necesitan ayuda

Aunque, como dijimos antes, hay una superpoblación de gatos y perros en las calles de Argentina, ellos no son los únicos en situación desventajosa. Así lo explica Alejandro Balt de Patas a la Obra, cuando se le pregunta por la labor del refugio en el que se desempeña desde hace 20 años: “Es importante aclarar que cuando digo [que trabajamos con] ‘animales’ no me refiero solamente a los domésticos como perros y gatos, sino a todos, como caballos, que también alojamos, los cuales padecen la tortuosa ‘tracción a sangre’ y los animales de consumo, quienes, ya sea por su carne, cuero, plumas, huevos o leche, son terriblemente torturados”.

Requisitos para ser voluntario

Si estás pensando en sumarte a un refugio como voluntario, tené en cuenta que en muchos casos vas a recibir capacitación para ello. Sergio Moragues, director de Relaciones Institucionales de El Campito Refugio, explica cómo es el proceso en el caso de esa institución: “Primero hacemos una reunión introductoria básicamente para explicarles los valores. Mucha gente viene con la idea de ‘yo quiero a los animales pero no quiero a los seres humanos’. Para nosotros el respeto es el mismo para los animales que para las personas. Además, hay que trabajar en equipo. Y después, hay muchas tareas para hacer y queremos que nos vayan conociendo como para que vayan eligiendo en qué áreas se sienten más cómodos. Para cada trabajo se necesita una capacitación”.

Sergio dice que en este momento hay unos 100 voluntarios en El Campito Refugio y que todos los meses se incorporan más: “Es fundamental que los que se acercan con intenciones de formar parte del equipo entiendan el entorno en el que nos manejamos, cuales son las ideas que defendemos, por qué somos no eutanásicos, por qué elegimos dar segundas oportunidades, cómo interactuamos con el Estado, por qué no aceptamos subsidios del Estado. Para ser voluntario de El Campito se necesita amar mucho a los animales, ser muy buena gente y entender que necesitamos mucho de la sociedad y de la gente, aunque a veces va a haber cosas que no nos gusten, nuestra función es convencerlos, seducirlos o educarlos como para lograr una mejora. Nunca bajar línea y nunca ser soberbios”.

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Patas a la Obra y uno de sus stands de adopción. | Imagen: fanpage de Facebook oficial de la asociación

Historias de amor y de las otras

Las personas involucradas en los refugios tienen más de una historia para contar. Muchas de ellas tienen finales felices y hablan del compromiso de mucha gente para que sean posibles. “Quiero destacar la enorme capacidad de ayuda y de trabajo que tienen mis compañeros, la fuerza y la garra que le ponen, cómo cada vez que las cosas se ponen difíciles para el refugio ellos dan hasta de su propio bolsillo para que los animales coman y tengan todo lo que necesitan, y cómo también, cuando alguno de nosotros pasa por situaciones extremas, todos se solidarizan y se preocupan”, relata Brenda.

Otras tantas historias nos recuerdan la maldad que hay en este mundo: “Me tocó muchas veces ir a casas de acumuladores a rescatar perros, hay gente que acumula perros y basura en la misma proporción. Esos lugares son una cárcel del horror. Lo que más me impresiona después es que esos animales recién rescatados evolucionan hacia la felicidad. He estado en lugares en los que han tenido animales toda la vida en jaulas de un metro por un metro. Se pone mucho empeño para recuperarlos. Cuando los ves recuperados y disfrutando, son cosas que te marcan”, recuerda Sergio.

¿Cómo puedo colaborar?

Si leíste hasta acá, es probable que te hayan dado ganas de ayudar. Por suerte, hay múltiples maneras de hacerlo, además del ya mencionado voluntariado: podés adoptar, apadrinar a un animal con una colaboración mensual, donar alimento, visitar los refugios que cuentan con el sistema de puertas abiertas para pasar tiempo con los animales o comprar productos promocionales que las propios asociaciones ofrecen como remeras, mates y gorras. También podés difundir esta información para que los actos de amor se multipliquen. Las redes sociales son un espacio perfecto para hacerlo.