Sociedad

Reinventarse

por Alan Laursen

06/01/2016

Muchas veces, motivados por factores internos y externos, necesitamos fuertemente hacer un cambio y es quizás en el proceso de reinventarse en donde podemos hacer la diferencia en nuestras vidas. Si bien todo se transforma constantemente en el universo, la sensación de monotonía puede plantearnos una necesidad de cambiar de manera más profunda y trascendental. Este nuevo año quizás sea la oportunidad.

Reinventarse

La reinvención no implica necesariamente hacer cambios radicales. Todo pasa por tomar decisiones. | Imagen: stress.solucaoperfeita.com

La reinvención no implica necesariamente hacer cambios radicales. Todo pasa por tomar decisiones.

Aquella frase que dice que “nadie se baña dos veces en el mismo río” es una excelente metáfora del cambio. Hace unos días leí en una página motivacional de Facebook otro enunciado interesante: “En cada momento puedes reinventarte y elegir en quien te quieres convertir”. Es posible tomarla como una frase más de autoayuda, pero también como disparador para pensar en algunas cosas como me ocurrió a mí al leerla. Lo único permanente en la vida es el cambio indica el dicho popularpor lo que inmediatamente lo relacioné con esto de reinventarse.

Muchas veces nos reinventamos motivados por el entusiasmo más que por una necesidad. Terminar la escuela, decidir una profesión, elegir estudiar algo o seguir capacitándose son maneras de reinventarse un tanto constantes, lineales, pero también gratificantes. ¿Hay alguna otra forma de hacerlo? Sí, la que surge en determinados y puntuales momentos de nuestra vida en donde queremos otra cosa y nos sentimos casi forzados a cambiar o perecer (no literalmente, claro). Es alguna traba, alguna molestia en nuestro interior, quizás una sensación de estancamiento, la que nos lleva a tomar DECISIONES, que son el insumo principal del proceso de reinventarse.

En ocasiones escuchamos hablar de que algunos artistas se “reinventan” a sí mismos, para no convertirse en un cliché o en alguien que no sale de lo mismo de siempre. Grandes estrellas de la música como Madonna son también pioneras en el arte de reinventarse y de probar nuevos estilos estéticos y artísticos. Cuando veo a alguien -famoso o no- que rompe con todo siempre me pregunto qué estaba pasando por su cabeza en el momento de dar ese paso. Quizás es una pregunta que nos deberíamos hacer más seguido para conocer conscientemente en qué estamos ocupando nuestros pensamientos y si tenemos que ir por un cambio.

Por supuesto la reinvención no significa hacer cambios radicales -como convertirse en la Barbie y el Ken humanos, o gastar fortunas en parecerte a algún famoso, o ser Ricardo Fort (Q.E.P.D.)- todo pasa, insisto, por tomar decisiones. Puede tratarse de un cambio exterior mínimo o más importante, puede tener que ver con un cambio interno de actitud, o plantearse una meta y alcanzarla. Tener un sueño alcanzable y proponerse cumplirlo puede ser una buena manera de lograr esa metamorfosis personal.

Marca personal

Un concepto relacionado con el marketing que siempre me resultó muy interesante es el de personal branding (marca personal). Para explicarlo de manera sencilla, significa que las personas pueden constituirse en una imagen o marca personal para el logro de objetivos, proyectando hacia el exterior consciente o inconscientemente una idea sobre quién es, qué hace y cómo. Esto generalmente se aplica al ámbito profesional para potenciar las fortalezas de la persona -el profesional- y posicionarse mejor en el mercado. Pero me gusta pensarlo para aplicarlo de algún modo a nuestra vida personal: ser más conscientes de nuestras fortalezas como individuos, saber potenciarlas, trabajar sobre las debilidades y proyectar la mejor imagen de nosotros mismos al mundo.

Reitero la frase inicial: “En cada momento puedes reinventarte y elegir en quien te quieres convertir”. Por ejemplo, que tu “marca personal” sea ser una persona creativa y práctica, y que cuando alguien diga “creatividad” se acuerde de vos. ¿O -por qué no- ser conocido por una actitud optimista y amable?

Los propósitos de principios de año

Con el fin del año también llegan los balances, los “debe” y “haber” de nuestra contabilidad interna, aquellas cosas que pudimos cumplir y aquellas que permanecen, a veces de año en año, en nuestra lista de pendientes. Cuando nos planteamos los propósitos para el nuevo año (¿puede ser un propósito de principios de año vivir sin propósitos de principios de año?) a veces pensamos que los vamos a cumplir pero luego llega diciembre otra vez y a veces la falta de tiempo o voluntad nos juegan en contra. Quizás sea entonces el inicio de un nuevo año el mejor momento (pero siempre es buen momento de todos modos) para proponernos reinventarnos en algún aspecto, quizás retomar aquel pasatiempo que abandonamos o que nunca empezamos y nos quedamos con las ganas, o ponernos en forma, hacer más cosas que nos hagan sentir bien que cosas por compromiso, y un sinfín de posibilidades que tienen que ver con cada uno. Pero reinventarse y convertirnos todo el tiempo y sin presiones en una mejor versión de nosotros mismos y no en una copia de alguien más, nunca deja de ser una excelente opción para arrancar el nuevo año y una nueva vida interior. Si esta se traduce en cambios externos, será porque también eran necesarios.

Si necesitás ayuda, tanto en internet como en las librerías podés encontrar una gran cantidad y variedad de interesante literatura al respecto. ¡Suerte!