Turismo

Río de Janeiro para los días de lluvia

por Gustavo Gerrtner

05/11/2014

Miradores, barrios bohemios y hasta edificios antiguos son el lado B de una ciudad que nunca deja de latir, incluso cuando el sol no se deja ver.

Río de Janeiro para los días de lluvia
Escuela de artes visuales de Parque Lage. | Imagen: @bfuturo

Nadie puede negarlo. El sello distintivo de Río de Janeiro son sus más de 18 kilómetros de playas con arena blanca, mar azul y olas de distinta intensidad. No obstante, lo cierto es que hay mucho para ver de espaldas al mar. Si la lluvia no cesa durante nuestra estadía, basta alejarse un poco de la costa para descubrir algunas de las joyas de la ciudad.

Vista Chinesa

Ubicado en el barrio Alto de Boa Vista y a tan sólo 30 minutos en auto de Copacabana, este mirador resulta una parada esencial en el recorrido del Parque Nacional de Tijuca. Para acceder, basta tomar la avenida Pacheco Leao y seguir el camino señalizado. A medida que se asciende por los morros, la vegetación se vuelve más verde y espesa. Lentamente desaparecen las casas y en cada curva y contracurva se pueden ver instantáneas de la zona sur de Río. Luego de 20 minutos de recorrido, se llega a la Vista Chinesa. Se trata de un pabellón de estilo oriental realizado en bambú, en homenaje a los inmigrantes chinos que trajeron el cultivo del té a Brasil. Desde allí se pueden apreciar los barrios de Leblon, Ipanema, Copacabana y Humaitá. El rasgo distintivo de este punto panorámico es su altura. Lejos de ser algo negativo, la escasa altitud del mirante permite tener una suerte de sensación de cercanía con la ciudad. Pero lo más importante es que permite ver Río de Janeiro a pesar de la presencia de nubes, ya que normalmente se encuentran por encima del mirador y rara vez por debajo. Esa característica es la que distingue este punto del Pan de Azúcar y, especialmente, del Corcovado, ya que al ser morros elevados no permiten ver la ciudad cuando hay lluvia sobre la misma.

El mirador es uno de los lugares preferidos de los locales. No hay que pagar ingreso y siempre hace allí un par de grados menos que en la ciudad. Pero lo más importante: está cerca del centro pero alejado de todo.

Panorámica desde la Vista Chinesa: playa de Ipanema y Laguna Rodrigo de Freitas. | Imagen:  @bfuturo

Santa Teresa

Cuando Río de Janeiro era la capital de Brasil, Santa Teresa se trataba de un barrio exclusivo de la aristocracia carioca. Hasta 1960 tuvo su apogeo, y luego cayó en el olvido. Finalmente, en los últimos años se abrieron ateliers, restaurantes y hoteles boutiques, convirtiéndolo en un interesante punto turístico paralelo al clásico circuito de playas.

La Escalera de Selarón es la intervención urbana que mejor simboliza la invasión de artistas que sufrió Santa Teresa a partir de los '90. Cada uno de los 215 peldaños está totalmente revestido con piezas de cerámicos de distintos colores, tamaños y formas. El decorado de la escalera está a cargo del artista plástico chileno Jorge Selarón, quien conoce cada una de las piezas colocadas y suele charlar con los visitantes curiosos. La intervención fue objeto de documentales televisivos y gráficos, pero se hizo mundialmente famosa por aparecer en el video de la canción de U2, “Walk On”.

La Escalera de Selarón, todo un hito en Santa Teresa. | Imagen: Donmatas

Si queda más tiempo, otro punto que vale la pena visitar es el Parque das Ruínas. Se trata de una vieja mansión colonial con un magnífico jardín. Perteneció a Laurinda Santos Lobos, una aristócrata que entre los años '20 y '40 nucleó la vida artística de Río. Hoy, el predio fue recuperado por la municipalidad como teatro, parque y mirador, desde el cual se puede observar con claridad el centro de la ciudad y las favelas que se encuentran a su alrededor.

Parque Lage

Pese a que el rapero Snoop Dogg lo eligió como locación para grabar un videoclip, sigue siendo una de las joyas mejor escondidas de los turistas. Durante la época colonial fue un ingenio azucarero, pero hoy en día es un lugar de recreo abierto al público donde funciona una escuela de artes visuales. Como el Parque Lage es parte del Parque Nacional de Tijuca, la vegetación surge y decora los senderos con variedad de colores y formas. También hay un acuario y lugares para descansar a la sombra.

El edificio principal es impactante. Su arquitectura responde a la estética de época: puertas y ventanales amplios, arcos e incluso un espejo de agua en el interior del edificio. Desde el patio interno se ve con claridad el Cristo Redentor, ya que el predio se ubica a los pies del Corcovado. Los estudiantes pintan en las galerías y hay muestras disponibles para visitar todos los días. Para coronar el paseo vale la pena tomar algo en el bar dentro de la escuela. Pero no para esperar que la lluvia deje de caer, sino para celebrar todo lo que Río de Janeiro tiene para dar de espaldas al mar. Para que no te pierdas, te dejamos este mapa con todos los lugares mencionados.