Medio Ambiente

S.O.S: animales en peligro de extinción

por Revista Magna

28/02/2013

Es una de las consecuencias fundamentales de la pérdida de biodiversidad en nuestro planeta. Su alarmante crecimiento no sólo afecta a la flora y la fauna terrestre, sino que además impacta en nuestra calidad de vida.

S.O.S: animales en peligro de extinción
IMAGEN: mendozapost.com

Se denomina extinción a la desaparición de todos los miembros de una especie, considerándose que una especie ha sido extinta cuando su último ejemplar ha desaparecido de la faz de la tierra.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se denomina así a las especies en claro peligro de extinción y cuya supervivencia es poco probable de seguir producto de los mismos factores que causaron esa amenaza. En este grupo se incluyen las especies disminuidas numéricamente llegando hasta un nivel crítico o las especies cuyos hábitats han experimentado una reducción drástica que genera que se las considere en inmediato peligro de extinción.

Si bien antes de la dispersión de los humanos por la Tierra la extinción de los animales ocurría, esta era en índices muy bajos. Posteriormente, con el aumento de la población y la distribución geográfica de los humanos, las extinciones se han incrementado a niveles no vistos desde la extinción masiva del Cretácico-Terciario.

Aunque no haya una real consciencia de las consecuencias que la extinción de la flora y fauna genera, lo cierto es que la conservación de la biodiversidad y los procesos ecológicos, que sustentan variadas formas de desarrollo regional, son claves para asegurar el bienestar y la calidad de vida de los humanos.

La expansión constante del humano sobre la naturaleza origina la destrucción de la cadena alimenticia animal, desequilibrando de esta forma el ecosistema de las especies.

De un total de 47.677 especies evaluadas, más del 36% (17.219 especies) está en grave peligro de desaparecer para siempre de la faz de la tierra. En Argentina hay unas 1.684 especies incluidas en la Lista Roja. De estas, 194 se encuentran amenazadas, 12 en peligro crítico. Hay 49 especies de aves amenazadas, 30 de peces, 29 de mamíferos y 29 de anfibios. Es decir, nuestro país aporta más del 15% del total. 

Por otro lado, las especies amenazadas en América del Sur incluyen uno de cada cuatro anfibios, al menos el 15% de los mamíferos y el 10% de las aves. Se calcula que el 75 % de los mamíferos no reciben ninguna atención para su conservación y la mayor parte de las especies amenazadas de extinción se encuentran en países con alta biodiversidad, como Argentina, Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay, México China, India e Indonesia.

Ante las cifras alarmantes, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha elaborado y publicado una “Lista Roja” en la que se revelan datos verdaderamente aterradores sobre las especies que se encuentran en grave peligro de extinción.

En los ecosistemas argentinos ya ha desaparecido el Zorro-lobo de las islas Malvinas; el guacamayo violáceo -un Loro Grande de los palmares de Corrientes y zonas cercanas de Brasil, Paraguay y Uruguay- y el Chorlo Polar, cuyos últimos registros seguros son de la provincia de Buenos Aires en la década del ´30. 

La pregunta entonces es, ¿cómo llega una especie a estar en peligro de extinción? Las causas que generan esta situación son múltiples. Existen factores directos o indirectos de la extinción de las especies, cuyo común denominador es la destrucción del hábitat de las mismas, lo que provoca una situación difícil de amenaza sobre todo a aquellas que no tienen la capacidad de adaptarse al nuevo ambiente o de trasladarse a otro mejor.

Resulta crucial distinguir entre las causas naturales y aquellas provocadas por el hombre. Las primeras hacen referencia a las situaciones o cambios que tienen que ver con procesos evolutivos propios de las especies y de la vida en la naturaleza; mientras que las segundas apuntan a la intervención del hombre a través de acciones concretas: conversión de pastizales y bosques en zonas agrícolas, el desmonte de zonas con árboles nativos, la introducción de ganado y flora exóticos y la construcción de represas y usinas nucleares. Además debemos sumarle la contaminación industrial, la caza indiscriminada, la sobrepesca, los basurales y la lista continua. 

La caza furtiva es un tema realmente preocupante. Esta caza ilegal es la caza vedada que se efectúa sin límites. Ante la falta de controles, en nuestro país es posible cazar ilegalmente, lo cual implica poder matar especies prohibidas o realizar enormes matanzas. Actualmente no hay una fuerte presencia de las autoridades, ni mucho menos un control correcto de los clubes de caza.

Es importante destacar que la caza sólo se realiza adecuadamente cuando quien la lleva adelante respeta las leyes, que implican que solamente se puede cazar las especies permitidas, respetar los cupos, las temporadas, los sitios habilitados y se obtienen los permisos pertinentes.

Las especies que más padecen la caza furtiva son el venado de las pampas, el ciervo de los pantanos, la taruca y el cauquén colorado, las cuales se encuentran en grave peligro de extinción.

Todas estas causas, ya sean naturales o humanas, ponen a las especies en peligro de extinción por la dificultad de sobrevivir en ambientes deteriorados. Aunque existen estudios que demuestran que determinadas especies que se encuentran al borde de la extinción pueden recuperarse, solo el 5% de los mamíferos actualmente amenazados muestran señales de recuperación en estado silvestre.

La única solución ante esta grave situación es comenzar a cambiar nuestros hábitos, cuidando los recursos, reciclando y comenzando a tener conciencia ambiental. Es fundamental fomentar el compromiso y la participación activa de la sociedad y de los organismos gubernamentales y no gubernamentales, así como realizar campañas y propuestas que sirvan para concientizar a las comunidades sobre la importancia de tener un ambiente sano y diverso.