Turismo

Saltos del Moconá: cataratas caprichosas

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30/07/2014

Saltos del Moconá: cataratas caprichosas

Los casi 340 kilómetros que separan la capital de Misiones de la localidad de San Pedro son la transición a una argentina anónima para muchos, donde el portugués se escucha a la vuelta de la esquina, la selva crece tupida en los patios de cada vivienda y hay más aves autóctonas que automóviles. Un poco más allá: los Saltos del Moconá, las únicas cataratas del planeta que acompañan longitudinalmente a un río.

Por Julieta Mazzeo | jmazzeo@revistamagna.com.ar

No fue fácil llegar desde el pueblo El Soberbio hasta la zona del Parque Provincial Moconá. Sin embargo, fue lindo haber sido testigos en silencio de aquel colectivo local que, en hora pico, llevaba de regreso a la gente a sus hogares. Conversaciones en español, portugués, español, portugués. En la misma conversación, dialectos mezclados. “Portuñol”. La gente no era de aquí ni de allá: simplemente era esa extraordinaria amalgama de frontera. Ese clan que tan sólo existe desde siempre, incluso desde antes que los políticos se ocuparan de dividir naciones con una regla. En ese viaje, y por esa razón, me di cuenta de que somos de la tierra que pisamos, caminamos y trabajamos. Y otra vez afirmé el poco sentido de los pasaportes, ciudadanías y visas de trabajo. En lugares como ese, nada de todo eso importa.

Volví a mirar por la ventanilla, y mientras me acordaba de los cuentos de Quiroga, vi al sol esconderse entre la abundante vegetación que rodea la ruta. Noté que sólo éramos todos los que ahí estábamos, en ese bus que viajaba solitario y paralelo al río Uruguay. El resto del país quedaba muy lejos.

Un paisaje único en el mundo. | Imagen: facebook.com/viajaportupais

“Que todo lo traga” en guaraní, son el conjunto de saltos que caen longitudinales (y no transversales como el resto de las cataratas) al río Uruguay, por una extensión de tres kilómetros, y que tienen una altura de 15 metros aproximadamente. Este paisaje es único en el mundo. La razón de que exista este cañón es que el río se divide en dos brazos. Uno sigue su curso, mientras que el otro corre sobre un fundamento rocoso que lo lleva a más altura. Cuando estos dos brazos se vuelven a juntar aguas arriba, forman esta extraña cascada.

Para visitarla, simplemente hay que saber que con las frecuentes crecidas del río Uruguay estos saltos desaparecen por completo. Por eso, recomiendo estar en contacto con la Casa de Misiones antes de emprender el viaje.

Una alternativa para cuando estas crecidas suceden son visitar los Saltos Yerba y Salto Paraíso, a 30 kilómetros de El Soberbio que -a diferencia del Moconá- cuanto más llueve, mejor se los puede apreciar.

En el lugar se pueden realizar paseos en lancha. | Imagen: elparanaense.com.ar

Cómo llegar: la forma más rápida y práctica es en auto. El último punto para cargar combustible y comprar provisiones es el pueblo fronterizo El Soberbio, en el departamento de San Pedro, al cual se accede por la ruta costera 2 Juan Pablo II.

Si se decide ir en bus, hay que saber que aunque existan servicios directos hasta El Soberbio, la mayoría de las veces se debe hacer transbordo en la ciudad de San Vicente. Si no se coinciden horarios, se pueden tardar hasta 10 horas en llegar a destino, por ejemplo, desde Posadas.

Los 80 kilómetros que quedan desde El Soberbio hasta el Moconá son de tierra, y sólo se accede en colectivo de línea local (2 horas aproximadamente), o en auto (30 minutos).

Dónde hospedarse: hay opciones para todo gusto y presupuesto, desde campings hasta cabañas de lujo. De no hospedarse en hoteles que ofrezcan pensión completa, es necesario llevar provisiones ya que allí no hay lugares que vendan.

Al caminar por los senderos de la selva se pueden identificar árboles nativos, orquídeas, frutales originarios, avistar aves y apreciar las magníficas vistas del Río Uruguay. | Imagen puromocona.com.ar

Qué hacer: se puede contratar un guía para recorrer el parque y realizar el avistaje de su fauna y flora. Se destacan las orquídeas multicolores y los claveles del aire, entre las plantas; y el yaguareté, tapir, puma, gato onza, mono capuchino, pájaro campana, martín pescador grande, tucán y papagayo, entre los animales. Muchas de estas especies se encuentran en peligro de extinción.

Hay senderos que llegan hasta el río, pero la mejor forma de ver los saltos es desde una embarcación ya que caen para el lado brasileño. Todos los complejos hoteleros ofrecen cabalgatas y caminatas guiadas por el monte (así ellos llaman a la selva), paseos en carro y kayak. Muchos de estos también tienen pileta lo que, en líneas generales, resulta ideal para ir a pasar unos días de relax en la naturaleza, lejos del asfalto, los ruidos de la ciudad y la señal del teléfono. Conectarse con lo original de nuestro país y respirar mucho aire puro.