Vida Sana

Síndrome de Wendy: una madre para todos

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20/01/2015

Síndrome de Wendy: una madre para todos

¿Te preguntaste muchas veces qué haría tu familia sin vos? ¿corrés a socorrer a tus hijos cada vez que pierden una media? ¿ponés siempre como prioridad lo que necesita tu marido? Si la respuesta es sí, deberías leer esta nota.

Por Natalia Coderch | @NatCoderchOK

Todo el santo día yendo y viniendo, haciendo malabares para complacer a tu familia. Si no estás, tu casa es un CAOS TOTAL, nadie hace nada, y si por una de esas casualidades se te ocurre tirarte patas para arriba a rascarte los piecitos, no paran de gritar Mamá, ¿dónde está mi zapatilla?” o “Gorda, ¿dónde hay toallas?”. Tu marido y tus hijos andarían como Dios los trajo al mundo si no fuera porque siempre corrés a socorrerlos. Cambiás desde los cueritos de las canillas hasta los focos de luz, les recordás siempre a todos lo que no deben olvidarse al salir de casa, estás siempre ahí, alerta para que nadie haga un movimiento en falso. Si tu marido te dijera “espantame las moscas”, lo harías con tal de complacerlo. Nadie da un maldito paso sin tu ayuda, y si alguna vez fallás en tu labor de mujer orquesta, hasta sentís algo de culpa. ¿Cuántas veces te preguntaste qué haría tu familia sin vos? ¿No te encantaría ser mosca y deleitarte mirando cómo se las arreglan por tan sólo unas horitas si vos no estuvieras?

El psicólogo Dan Kiley introdujo el término “síndrome de Wendy” en referencia al tipo de mujer que es una madraza abnegada, cuida a los hombres de su vida como si fuera su madre, asume todas las responsabilidades y hace todo por el otro. Este tipo de conducta está relacionada con el, quizás retrógrado pensamiento, de que una buena ama de casa es quien se carga el hogar al hombro y sacrifica su propia felicidad sólo por consentir a los demás.

La licenciada Ivanna Mezquita (MN 37685) explica que este síndrome está conceptualizado por la psicología pero no está tipificado como un trastorno mental, y que si bien no es sinónimo de lo que comúnmente la gente denomina locura, puede ser abordado en psicoterapia.

La conducta de cualquier persona con el síndrome de Wendy está basada en el miedo al rechazo y a la soledad, en el complejo de inferioridad y el impulso por complacer a todos. | Imagen: fanpop.com

Para entender en qué consiste el dilema de Wendy, hay que tener en claro el síndrome de Peter Pan. Este se da fundamentalmente en adultos mayores de 30 años. La irresponsabilidad es característica de su personalidad, así como lo es la no aceptación del envejecimiento. Son hombres-niños que se resisten a crecer y madurar, comúnmente llamados “pendeviejos”. No aceptan su edad real y viven en una especie de niñez eterna, lo cual en algunos casos resulta hasta cómico.

Quién no se haya descostillado de risa al ver a una persona madura usando léxico y vestimenta no acordes a lo que la sociedad marca que debiera usar para su edad, que lance la primera piedra. El efecto se da casi de forma automática: “pendeviejo” a la vista haciéndose el canchero y masticando chicle con la boca abierta, escuchando bachata a todo lo que da en su auto, con camisa y chupines colorinches muy al estilo Doman, y  PUM… explosión de risa malévola y comentarios prejuiciosos. Mucho más florido resulta el espectáculo cuando tienen a alguien detrás, correteándolos, como si fueran el elefante Trompita que llama a su “mamita”. Eso es básicamente lo que una mujer Wendy suele hacer. Auxilia y aliviana la mochila que sus familiares debieran cargar sobre sus hombros. Crease o no, en la vida real es habitual la existencia de un Peter Pan con una Wendy que se responsabiliza por él. Las Wendy buscan constantemente agradar a los demás, y según la Lic. Mezquita esto es así “porque tienen miedo al rechazo, por eso se esfuerzan en complacer los deseos del prójimo. Se creen imprescindibles, y su “función” es hacer feliz al otro. Suelen sentir culpa cuando no logran el éxito en su labor, aunque en ningún momento se cuestionan sus acciones, porque no las ven como un problema”.

Este síndrome es difícil de detectar ya que aún en muchos ámbitos sociales la conducta que realiza quien lo padece es considerada como la deseable. Pero que no cunda el pánico: si alguna de estas características te preocupan, tranquila, sabé que no estás loca y que, si querés, podés tratarlas en terapia.

Ciertas parejas en las que uno asume el rol materno y el otro parece el hijito que necesita que lo guíen; y aquellos padres que ordenan la habitación de sus hijos, les hacen la tarea, preparan su ropa para que por la mañana al levantarse encuentren todo listo, facilitando así, todas sus labores, son claro ejemplo de esto. ¿No se dice acaso que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer? Eso claramente le pasaba a Peter Pan. Atrás de todas sus andanzas, aventuras y “chiquilinadas” estaba Wendy, cuidando de él y sus amigos,  cual madre, encargándose de todo lo que el hombrecito de traje verde, en su afán de comportarse eternamente como criaturita, no se responsabilizaba. Ahora que ya sabés de qué se trata este síndrome… ¿Creés que sos una Wendy que convive con una pareja y/ o hijos Peter Pan?

A no quejarse si sus hijos no mueven un dedo sin su colaboración, o si sus parejas parecen un hijo más, ustedes así los han estado acostumbrando. No sólo formaron a alguien completamente dependiente, sino a un ser que en el futuro, en lugar de a su media naranja, buscará una madre o padre sustituto, alguien que asuma responsabilidades por él, para poder vivir encerrado en una mente de Peter Pan que no coincide con su envase de cuerpo adulto. ¡Así NO! Basta de adultos que se comportan como niños, y basta de ser padres de sus parejas. Niño se es una sola vez en la vida, y no para siempre. ¿Ser la madre o el padre de tu pareja? Suele suceder hasta en las mejores familias, siempre hay un responsable que pasa por aburrido, alguien tiene que combatir las irresponsabilidades ajenas, pero sin irse a los extremos. Un poco SÍ, pero hacer todo por el otro y criar pseudo vagos irresponsables, NO.

Un tiempito en Neverland suena tentador, pero vivir enfundado en un traje verde musgo no da que sea para siempre. Peter Panes del mundo: liberen a su adulto interno para que las Wendy puedan sacarse de encima el peso de la responsabilidad y, sin sentir culpa alguna, abran la puerta para salir a jugar. ¿O será que es Wendy quien debe liberar al “niño” que crió y dejarlo crecer?