Cultura

Sobre héroes, tumbas y otras despedidas

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24/06/2014

Sobre héroes, tumbas y otras despedidas

Último baluarte de la vieja escuela literaria argentina del siglo XX, fue uno de los escritores argentinos más importantes de todos los tiempos. Dueño de un estilo único, genial e innegablemente existencialista, Sábato fue además un intelectual comprometido con la causa de los derechos humanos.

Por Martín Delfino 

Ernesto Sábato era nativo de Rojas, provincia de Buenos Aires. Dedicó los primeros 30 años de su vida a la ciencia, desempeñándose en la rama de la biología, llegando inclusive a trabajar en los Laboratorios Curie, de reconocida trayectoria, en Francia. Recién en 1945, a los 34 años, decidió abandonarlo todo para dedicarse de lleno a su verdadera pasión: las letras. Pese a que solía desvalorizar él mismo sus escritos por creerse incompetente para la tarea literaria, en 1948 decidió publicar su primera novela, según sus propias palabras, inducido por algunos amigos. Se trató de El túnel, una sencilla y enfermiza historia de amor y locura que cautivó a cientos de lectores en el mundo entero y que provocó elogios de la crítica literaria más importante de la época, entre ellos Thomas Mann, Graham Greene y Albert Camus, quien se encargó personalmente de que dicha obra se tradujera al francés.

El escritor, ensayista, físico y pintor argentino falleció en abril de 2011, 55 días antes de cumplir 100 años. | Imagen: revistaterminal.cl

De allí en más su ascenso no se detendría; el reconocimiento mundial le llegaría finalmente con su segunda y más afamada novela, Sobre héroes y tumbas, publicada en 1961. En su prólogo declara: “Existen cierto tipo de ficciones mediante las cuales el autos intenta liberarse de una obsesión que no resulta clara ni para él mismo. Para bien o para mal, son las únicas que puedo escribir…”.

Dueño de una prosa impecable y de un ritmo narrativo atrapante y descomunal, Sábato logró volcar en sus escritos los pensamientos más íntimos, sus profundas obsesiones existenciales y sus más notables juicios acerca de la naturaleza y de las miserias humanas.

Entre sus logros personales más relevantes se encuentran también la obtención del Premio Cervantes, en 1984, y su designación, a cargo del por entonces primer mandatario argentino Raúl Alfonsín, como presidente de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), un año antes. De la conformación e investigación a cargo de esta comisión se deriva uno de los libros más importantes de la historia argentina, en cuanto a materia de derechos humanos se trata, el famoso Nunca Más (también conocido como “Informe Sábato”), una cruda transcripción de fuentes fidedignas acerca de algunos de los casos más relevantes de desaparecidos durante la última dictadura militar.

También autor de otras importantes obras de índole filosófico (Uno y el Universo, Hombres y Engranajes o La Resistencia, entre otros), Ernesto Sábato dejó un legado literario impresionante y una profunda huella en cada uno de los cientos de lectores en todo el mundo que alguna vez gozaron de sus escritos. Hombre taciturno, con un reconocido gusto por las mujeres y por la pintura, pasó sus últimos años recluido en su casa de Santos Lugares, junto a su compañera de vida, Matilde, fallecida en 1998, y entre enfermeras, sin poder leer ni escribir por su cuenta. Mientras las sombras le fueron ganando al hombre viril y jovial que supo ser, su leyenda en el mundo de las letras se fue agigantando con el paso de los años. Hoy no queda más que agradecerle por sus admirables líneas, por Juan Pablo Castel y María Iribarne, por Martín y Alejandra, por la pasión y el desenfreno con el cual decidió contarnos algunas de las historias de amor más trágicas y más bellas de nuestras letras, que indefectiblemente nos marcaron para siempre.