Somos Raros

Soy hija única

por

14/01/2015

Soy hija única
Motivos más que claros para que cambies de parecer si estabas planeando tener un sólo retoño.

Por Bárbara Schtirbu

Lo primero que le pregunto a una persona cuando la conozco es el nombre, lo segundo es si tiene hermanos. SOY HIJA ÚNICA.

Si hubiese sabido que iba a ser yo sola y mis viejos, no salía. Me quedaba adentro, en el “monoambiente materno”, de paro hasta que se comprometieran a tener otro.

Tener un sólo hijo es mala decisión. Tengan un perro único, un amigo único, un potus único, pero un hijo no.

"Toda la atención para mí, no. TODA LA TENSIÓN PARA MÍ". | Imagen: lolz for days

Mi mamá dijo: “Yo ya cerré fábrica”, pero el único obrero que tenía le hizo quilombo. Hace 33 años que estamos en juicio.

Si alguno de ustedes está pensando en ser madre o padre, les pido por favor que lo mediten. Yo sé, tener más de uno es mucha plata, pero después es peor: la terapia. Por mandarme al analista, mi familia nunca pudo ser de clase media.

-¿Papá, algún día voy a conocer el mar?”

-No sé, hija. Por el momento metete en la palangana y hacé olitas.

Conocí el mar el día que mi psicóloga se fue a vivir a Brasil. Y la seguí.

Es verdad que los hijos únicos son malcriados, nos crían mal. Mis viejos no me sacaban la mirada de encima. Me miraron tanto de chiquita que me ojearon. Pasaron 30 años y sigo bostezando cuando los veo. Los quiero igual, pero lejos, a unos 10 centímetros por lo menos.

Cuando sos hijo único se invierten los roles. Un hijo único se despierta en mitad de la noche para ver si los padres duermen. Para ver si los padres están bien tapados. Para ver si los padres están respirando. Yo por despertarme tantas veces vi cada cosa que después no me pude volver a dormir, nunca más.

Pasé mucho tiempo de mi infancia sola y en la soledad de un hijo único surgen ideas raras. Como pensar que sos adoptado y, después, con el tiempo, querer que te pongan en adopción.

Otra cosa que les pido que no hagan es tener el combo HIJO + PERRO. No funciona. El mío se escapó de casa al año. Él pudo.

Algo es seguro y doy de baja toda teoría de que somos consentidos: toda la atención para mí, no. TODA LA TENSIÓN PARA MÍ. Muchas responsabilidades para ser chico:

Bárbara, ¿qué haces? Bárbara, ¿en qué pensás? Bárbara,  fijate si volvió el perro. Bárbara, decile a papá que hoy duerme en el sillón.

Y tenés preocupaciones re infantiles. Yo a los ocho años ya empecé a pensar cómo iba a hacer para pagar el geriátrico de mis viejos. Alternaba entre jugar a la oficinista y jugar a la alcohólica, con Coca-Cola en vasos de vermut de la abuela y pastillas LA YAPA en un pastillero. No se asusten, en esa época veía muchas novelas dramáticas con protagonistas femeninas demasiado alteradas. La idea era ser una Luisa Kuliok o Andrea del Boca devastada de amor que caía desmayada en la cama y esperaba que un hombre venga a rescatarla. En mi caso no esperaba a un príncipe azul. Quería que llegue un policía, alguien de trabajo social.

Sí, la imaginación de un hijo único no se sabe para dónde puede enrumbar.

Y me achicaron la familia. Ahora si quiero ser tía, la única que me queda para escuchar que alguien me llame así es tener sobrinos políticos o irme a vivir a España: “Oie tía…”.

¿A quién le roba plata un hijo único para ir a comprar cosas al kiosco? Bueno, sí, al abuelo, lo asumo. Ladrona y encima a alguien con baja jubilación. Una delincuente infantil. ¿Ven? Eso logra esta mala decisión de planificación familiar.

Me hubiese encantado tener un hermano con quién compartir juegos, sueños, miedos y pegarle un poco. Y las hermanas suelen ser especialistas en golpes bajos. Varias veces escuché decirle a la hermana de una amiga, sin filtro: “No me uses la remera porque estás hecha un lechón y me la estirás”. Dulzura y comprensión.

No digo con esto que tener más de un hijo sea garantía de grandes relaciones. Sé que no todos logran llevarse bien. Lo veo con algunos conocidos.

-¿Qué tal tu hermano? Ni idea. No hablo desde Semana Santa.

-Pero estamos en Semana Santa.

- ¿Ah, ya pasó un año? Qué rápido se va el tiempo.

También están los que se empiezan a llevar bien con el tiempo, se reencuentran o se dan la posibilidad de conocerse en serio de grandes.

-Me empecé a ver con mi hermano de nuevo.

-Tuve mi primera charla en serio con mi hermana.

-Mi hermano me mandó un mail hermoso.

Ahora les toca escribir a ustedes: ¿Alguno es hijo único? ¿Quién tiene hermanos? ¿Qué me pueden contar? Espero sus historias.