Sexo

¿Tenés buena comunicación con tu pareja?

por Agus Schiffelbein

14/11/2016

En este artículo encontrarás algunas señales a las que debés prestar atención para saber si estás hablando de manera constructiva con tu pareja y consejos para mejorar la comunicación.

¿Tenés buena comunicación con tu pareja?
Sincerarnos y contar nuestras fantasías más íntimas puede resultar difícil pero es importante que se haga. | Imagen: websta.me/n/audriestorme

Puede que en tu día a día tengas la sensación de que tu pareja se siente bien y conforme con vos y tu desempeño en la cama, pero, ¿cómo podés estar seguro/a? ¿Hablan de sexo alguna vez? ¿Se sienten cómodos conversando sobre el tema?

La realidad es que no hay parejas perfectas y, por lo tanto, no hay sexo perfecto. Además, con el tiempo, todo en una relación se vuelve rutinario e implica un esfuerzo de las dos partes mantener viva la magia y no dejar que “el fuego se apague”. Para no caer en un sexo monótono y mecánico tenés que probar cosas nuevas, y para ello, necesitas comunicarte con tu pareja, transmitir tus necesidades, gustos y temores o inseguridades, y que el otro sienta que puede hacer lo mismo.

Hablemos de los que nos pasa

Muchas personas creen que ver a su compañero pasando un buen momento durante el sexo es suficiente para saber que está contento, pero una buena comunicación sexual es todo a la hora de que los dos la pasen bien y estén satisfechos.

Siempre es saludable en una relación mantener una buena comunicación en general, diciendo lo que nos molesta, lo que más nos gusta, lo que nos vuelve locos, ya sea para bien o para mal. ¿Por qué con el sexo sería diferente?

“El sexo es el cincuenta por ciento de la relación” afirman los psicólogos, y este porcentaje suena lo suficientemente significativo como para que valga la pena sentarse a charlar, ¿verdad?

¿Cómo abordar el tema?

No tiene que ser una conversación larga o incómoda, ni un mar de reproches y críticas, y definitivamente el objetivo no es que termine en llanto o una discusión.

Buscá un momento en que estén relajados los dos. Quizás un día mientras conversan con una copa de vino después de la cena. O una tarde en la que estén tomando un café, o un día que se fueron a acostar temprano. Si no solés incluir nada de esto en tu rutina, reserven un momento para charlar sobre algo, adelantale que no sucede nada malo para que no se angustie.

Una vez que el momento sea oportuno, y ambos tengan tiempo y energía para conversar, decile que te gustaría que hablaran sobre cómo se siente cada uno sobre el sexo. Todo. Lo que les gusta, lo que no les gusta, lo que los pone incómodos, lo que sueñan con probar. Incluso pueden hablar de por qué no hablan de ello. Quizás uno de los dos tiene vergüenza y por eso no se anima a sacar el tema, y el otro puede calmar su intranquilidad.

Si nunca lo han hecho, probablemente sea difícil al principio, pero si te concentrás en los siguientes puntos nada debería ir mal, y, al contrario, acabarás enriqueciendo tu relación.

Ataquen un tema a la vez

No tienen que hablar todo la misma noche. De hecho, eso seguramente resulte agotador. Si tu pareja te plantea que quiere probar, por ejemplo, la posición del 69, y a vos te da vergüenza, pueden conversar acerca de por qué sentís pudor, si es por algo que ha dicho él/ella o si es algo en vos que debes solucionar por tu cuenta, etcétera. Vas a ver que cada tema tendrá el punto de vista de tu pareja y el tuyo, y será lo suficientemente extenso como para mantenerlos ocupados un buen rato.

No se trata de cambiar al otro

Tené cuidado con enfrentar el tema con frases como “quiero que cambies…”, y a la vez, encendé las señales si tu pareja te habla de ese modo. En general, en una pareja podemos pedir pequeños cambios de hábitos, pero no podemos obligar al otro a modificar su personalidad. Quizás no te gusta, por ejemplo, que te sujete el cabello cuando tienen sexo, entonces podes comentárselo y pedirle que lo haga más suave o no lo haga más. Pero eso no significa que esté mal, seguramente a otra persona eso la volvería loca, ¡cada uno con sus gustos!

Pensá antes de hablar

Cuidá los sentimientos de tu compañero/a hablando con respeto, sin herir ni manipular. No digas “tenés que…” o “no me gusta que…” o “detesto que…” o “esto lo hacés mal…”. En cambio podés usar “me gustaría que…”, “disfruto más cuando esto lo haces de este modo y no de este otro”, “no me siento tan cómoda/o con…”.

En la misma línea de lo anterior, podés hacer un juego de contrapesos, en el que mencionas algo que no te gusta mucho al mismo tiempo que reconoces algo que hace muy bien. Por ejemplo, “me encanta cuándo estamos teniendo sexo y me propones cambiar de posición, sos muy creativa/o. Pero me gustaría un poco más de pasión a la hora de desvestirnos, y no que lo haga yo, pienso que es más romántico si vos me quitas la ropa. ¿Qué opinas?”.

No estés a la defensiva...

...e incentiva a tu pareja a hacer lo mismo. No se trata de recibir una lluvia de críticas, ni de darla. No te tomes tan personal lo que el otro te dice. Si vos querés tener sexo con la luz encendida y tu compañero/a te expresa que le da vergüenza que lo/a veas desnudo/a, no lo tomes como una ofensa hacia vos, pensalo como un tema que tiene esa persona con su cuerpo, y que no tiene nada que ver con vos. Si querés, podés ayudarlo/a a superarlo y proponerle iluminar la habitación con velas, o tener sexo con ropa sexy hasta que se anime a quitársela toda. Pero no lo interpretes como algo contra vos.

No juzgues ni te burles

Puede que tu pareja se fascine con la idea de conversar sobre sexo y te traiga la proposición más alocada que le has oído: sexo anal, usar un strapon, simular una violación o sumar a una tercera persona. Puede que esto te sorprenda, pero intentá no reírte o burlarte. Sincerarnos y contar nuestras fantasías más íntimas es difícil y nos deja en una posición vulnerable. Si decidís no hacerlo está bien, pero respetá sus gustos para no herir los sentimientos de la persona que amas.

No asumas que tu pareja te comprende sin palabras

Sí, todos sentimos una conexión casi mágica cuando estamos enamorados y creemos que podemos hablar con la mirada. Pero, aunque hay mucha poesía en todo aquello, luego de algunos años de relación, encontrarás la necesidad de decir lo que no está bien o acabarás sufriendo en silencio. Sé sincero/a, comunica lo que te incomoda, lo que te angustia, lo que no te hace bien. Siempre con las pautas de respeto y amor que ya mencionamos, pero no te lo guardes. Porque seguro en algún momento saldrá todo de una vez, y creeme, no será un espectáculo agradable.

Espero que estos consejos te hayan sido útiles para disfrutar mucho más tu sexualidad. Recordá que la comunicación de pareja es el mejor medio para resolver problemas y enfrentar juntos los desafíos que se les plantean.