Sexo

Testigo de la performance sexual en la UBA: "Me encontré con una escena increíble"

por Gustavo Gerrtner

02/07/2015

La periodista María Renata Avignolo estaba en la Facultad cuando una compañera escandalizada se le acercó corriendo y le dijo: “Renata, tenés que ver esto, por favor. Hay sadomasoquismo al lado del aula ocho”.

Testigo de la performance sexual en la UBA:
A través de esta invitación se convocó a ver la performance en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Cuando el escándalo de los “brownies locos” parecía haber alcanzado el techo de lo inimaginable, la Universidad de Buenos Aires volvió a estar en boca de todos ayer con una intervención pornográfica en los pasillos de una de sus sedes. En el marco de la iniciativa “Posporno: miércoles de placer”, y fiel al estilo disruptivo de la Facultad de Ciencias Sociales (FSOC), una pareja perteneciente al grupo Post-Op mantuvo relaciones sexuales en público, frente a la mirada sorprendida de los estudiantes y profesores. La periodista María Renata Avignolo, que se encontraba en la Facultad durante la intervención, dialogó en exclusiva con Revista Magna y relató lo sucedido ayer. Además, una breve aproximación al posporno y el porqué de una intervención sexual a la vista de todos los presentes.

“Hay sadomasoquismo al lado del aula ocho”

El miércoles por la tarde, Avignolo se encontraba en la Facultad para cursar la última materia que le queda para graduarse. Pero FSOC no iba a dejarla salir al mundo sin darle un recuerdo que quedará grabado en su memoria por varios años. “Salía del Seminario de Cultura (Popular y Masiva) en dirección al aula ocho, en planta baja. Tenía mucha hambre, así que fui al bar a comprar algo”, relató. Sin embargo, cuando estaba por retirar el café con leche y las medialunas que ayudan a estirar la existencia universitaria, una compañera escandalizada se le acercó corriendo y  le dijo: “Renata, tenés que ver esto, por favor. Hay sadomasoquismo al lado del aula ocho”. Avignolo batió su propia marca personal de velocidad y en cuestión de segundos estaba en el lugar de los hechos. “Llegué y me encontré con una escena increíble: arriba de la mesa del Partido Obrero (PO), una mujer le estaba introduciendo a su compañera, que estaba acostada y desnuda, un micrófono cubierto por un preservativo”, dijo. A escasos centímetros, relató, un hombre desnudo, cuyo rostro estaba cubierto por una máscara, le pegaba a un televisor con un látigo negro. La periodista admitió que la secuencia erradicó por completo su voluntad de cursar.

Tras el episodio, y ya en planes de abandonar la Facultad, Avignolo se encontró en el hall con una señora y su hija pequeña. “Hay gente teniendo sexo en los pasillos, no ingrese con la nena”, le advirtió a la mujer. Así, el relato de la testigo contrastó con el del vocero del Centro de Estudiantes, cuya versión sostuvo que no había menores en el edificio. En ese momento, Avignolo se dio cuenta de la magnitud de la situación y regresó para capturar la intervención. El material se viralizó en distintos medios de todo el país, los cuales ocuparon la mayor parte del informativo de esta mañana con lo ocurrido en FSOC.

Ataque al porno

El posporno se trata de un movimiento artístico que busca convertir en sujetos a aquellos cuerpos que suelen ser objetos de la representación pornográfica: las mujeres, las minorías sexuales, transexuales, intersexuales y transgénero. El término surge a partir del trabajo del fotógrafo erótico Wink van Kempen y la artista y ex trabajadora sexual Annies Sprinkle. La expresión fue utilizada para referirse a las creaciones sexualmente explícitas, pero no con un sentido masturbatorio, sino más bien crítico. En relación a esto, a través de las intervenciones artísticas, la corriente lanzó dardos envenenados a la industria del porno, en la cual Sprinkle había participado como actriz, y a la que consideraba sexista e invasiva para el cuerpo.

Las mujeres que llevaron a cabo la intervención en FSOC son catalanas. Post-op es un grupo de activistas que realiza investigaciones sobre género y pospornografía. Según cuentan en su sitio web, su trabajo “apuesta por la resexualización del espacio y la esfera pública y relectura del discurso normativo”. Esto significa que los “pospornógrafos” consideran que para que sus ideas tengan llegada en la sociedad, deben llevarlas a cabo de forma pública. Esta concepción contrasta con la posición de muchos estudiantes, los cuales se manifestaron en las redes sociales en contra de la exhibición sexual pública. En este sentido, Avignolo expresó su opinión respecto al espectáculo pornográfico alternativo. “Si querían hacer este tipo de exhibición, creo que habría sido mejor dentro de un aula. Hay una realidad, y es que no todos tienen ganas de ver cómo una mujer le introduce un micrófono a otra por la vagina. Creo que sería más justo si nos dejaran elegir”, dijo.

Influenciados por el pensamiento del sociólogo francés Michael Foucault y el filósofo alemán Peter Sloterdijk, los catalanes de Post-op buscan el desarrollo de “seres vivos creativos que se unen para generar un espacio de trabajo híbrido que aborda sexualidad y género desde la noción de cuerpo y performance. Cuerpos, roles y morfologías aparecen como entes en tránsito que cuestionan el orden legitimador”.

¿Son o se hacen?

Lo ocurrido ayer generó un revuelo total en la sociedad. Desde los canales de televisión -que tomaron la noticia y la sometieron al examen de panelistas no calificados- hasta la brutalidad de Twitter, la actuación de Post-op no pasó desapercibida. Algunos defendieron la libertad de expresión que significó la intervención, mientras que otros admitieron haber preferido que la escenificación se limitara a la privacidad otorgada por cuatro paredes. En esta misma línea, Avignolo cuestionó la pasividad de las autoridades ante la situación. “Si te encuentran teniendo sexo en la calle, probablemente te detengan. No es nada nuevo, reglas, leyes, normas de convivencia. ¿Por qué no se considera de ese mismo modo en la Facultad?”. Sin embargo, una de las acusaciones más llamativas fue la que realizó Lucía Romano, militante del PO y presidenta del Centro de Estudiantes. “Consideramos que se trató de una provocación: orinaron sobre las mesas de nuestro partido y dejaron preservativos usados. Cuando les pedimos que limpien, se negaron”, dijo.

Avignolo expresó que las autoridades se contradijeron a ellas mismas, ya que, en primera instancia afirmaron que estaban al tanto sobre la realización del evento pero que no conocían su contenido. “Si lo organizaron, ¿cómo no sabían que iban a hacer?”, se preguntó. “Sin embargo, después dijeron que no tenían autorización. Estas inconsistencias en la posición del rectorado hacen que no quede claro si realmente sabían qué era lo que podía llegar a pasar”.