Sociedad

“The X-Files”: ¿La neutralización de la crítica?

por Ana Virginia Lona

05/06/2017

El recurso de la ficción para ocultar ciertos aspectos de algún hecho histórico, para moldear el comportamiento de una sociedad o para imponer una visión de la realidad en particular, ha sido utilizado infinidad de veces. En los nuevos capítulos de la serie están plasmados muchos de los discursos que critican y refutan al poder, principalmente en internet. Cabe preguntarse hasta qué punto la nueva temporada sirve para neutralizar esa crítica al poder.

“The X-Files”: ¿La neutralización de la crítica?
La temporada número 11, de diez episodios, comienza a filmarse este mes. Tanto David Duchovny como Gillian Anderson y el creador Chris Carter forman parte del proyecto.

“The X-Files”, una de las series más exitosas de los '90, ha vuelto a la pantalla de TV y ha revolucionado a propios y extraños. Los fans de otrora no nos hemos sentido “defraudados” por la expectativa, al menos, la mayoría; mientras que los recientes espectadores han confirmado las razones por las cuales algún familiar ha mostrado entusiasmo por la vuelta de los “The X-Files” durante estos meses. 

Desde sus comienzos, la serie de ciencia ficción ha tocado temas que hoy se etiquetan bajo el nombre de conspiranoia (fusión de dos términos: conspiración y paranoia). Refleja un universo de teorías de complot combinados con fenómenos y criaturas recogidas de varias leyendas tradicionales y urbanas, así como también fenómenos todavía no explicados por la ciencia, voz legitimada y legitimante para describir y decidir qué es lo real y qué no lo es.

El poder de la industria cultural

El porqué ha vuelto a emitirse la serie no tiene mucho misterio. Internet ha abierto las puertas a los diversos y variados discursos que explican o intentan explicar el funcionamiento del mundo. Gracias, o no, a ello -depende de la perspectiva de cada uno-, las teorías de complot han llegado a más gente y han proliferado al punto tal de que hoy podemos hablar de una conspiranofobia -neologismo para dar cuenta del miedo y rechazo a la conspiranoia-. Es importante tener en cuenta que ambos términos son neologismos que intentan describir fenómenos sociales nuevos (o más bien, masivos). No es que no hayan existido en otras décadas, sino que ahora son más conocidos por el gran público. 

En la nueva temporada de la serie se tratan temas de emisiones anteriores y que actualmente son moneda corriente en el submundo de internet: experimentos sociales, científicos y militares que se realizan sin conocimiento del gran público; la construcción de teorías complotistas para tapar otros complots, la utilización de medios de comunicación y de instituciones para mantener intactos los instrumentos que cierto grupo tiene para mantenerse en el poder.

En “The X-Files”, la trama principal trata sobre una conspiración de un grupo reducido de personas que está por encima del gobierno, al cual manipula para controlar todos los niveles en los que se estructura el aparato estatal y, así, controlar a la sociedad, que termina transformándose también en conejillo de indias de toda experimentación que idee el grupo. En las temporadas anteriores de la serie, rara vez se vio a los miembros de esa élite. Su poder se visibilizaba a través de una red que atraviesa casi toda la sociedad, incluso a los investigadores Fox Mulder y Dana Scully. Esta red la proporciona el poder estatal, por esta razón utilizan los medios públicos para poder llegar a diferentes estamentos sociales.

Se ha naturalizado la idea de que si hay un grupo de poder, éste se escondería en algún lugar recóndito, tal como lo muestran algunas películas o series de TV. Lo más llamativo es que todavía hay gente que cree que su existencia es ficticia. Empero, la élite mundial, los grupos de poder político y económico -los que tradicionalmente se visibilizan- no se esconden siempre, al contrario, algunas de sus reuniones son públicas como las del Grupo Bildelberg, el cual incluso tienen un sitio oficial. También existe un sitio oficial de los Illuminati, organización de la cual también se conocen algunas características y sus objetivos por las teorías conspirativas; aunque se asegura que ya no existe como sociedad secreta, es difícil saber hasta qué punto la continuidad de estas sociedades puede probarse.

Para poder lograr el anonimato, los grupos de poder han sabido tener en sus redes de poder a los medios de comunicación y a los agentes de la industria cultural. Los dos son espacios clave donde se plasman las ideas que una sociedad construye lo que se concibe como la realidad, en un momento histórico dado. Esta idea de la realidad es la que se proyecta hacia el pasado y hacia el futuro creando así un devenir histórico, que la mayoría de las veces es naturalizada por los discursos académicos y de la industria cultural.

En las primeras temporadas de “The X-Files”, cuando internet no era tan masivo, el discurso opuesto al discurso dominante era expuesto por un grupo de frikis, de nerds o más bien, de geeks, hackers que se encontraron con cierta información delicada y secreta. Pero esto ya ha cambiado y el conspiranoico ha salido a la luz. Es un bloguero o un youtuber. Esta nueva figura está presente en la nueva temporada. El investigador que divulga sus indagaciones a través de blogs, foros y videos en internet es ahora una estrella.

El papel de este tipo de actores sociales es cada vez más importante en tanto que logra imponer determinadas ideas sobre el poder y sus estrategias para manipular la opinión pública.

No todos ellos son embaucadores, charlatanes y novatos sin rigurosidad investigativa que inventan historias ridículas y exageradas. Los hay que investigan con seriedad ciertos temas pero con la característica de que ponen en cuestión al poder. Muchos de ellos son periodistas o profesionales de diversas disciplinas que destinan tiempo a indagar y analizar algunos asuntos.

Tanto unos como otros forman parte de una sociedad en la que el discurso dominante deja su huella en ellos. En muchos casos, el discurso dominante se sirve de sus opositores para fortalecer o poner el foco en determinadas cuestiones que le son funcionales.

[Alerta: destripes] En la serie “The X-Files”, en el primer capítulo de la nueva temporada, vemos que Fox Mulder descubre que ha sido usado como anzuelo para llevar a otros a crear una teoría conspirativa que tapa otras actividades ilegales y otros complots que involucran al poder. La oficina especial, dedicada a los archivos X, no ha sido más que una máscara para crear y alimentar una realidad ficticia, que serviría para ocultar la realidad.

En temporadas anteriores, Mulder y Scully habían sido utilizados para crear una trama ficcional en función de los intereses de una élite internacional que busca dominar al mundo. Para ello, se han servido de teorías conspirativas y leyendas urbanas que se entretejieron para ocultar la verdad.

El recurso de la ficción para ocultar ciertos aspectos de algún hecho histórico, para moldear el comportamiento de una sociedad o para imponer una visión de la realidad en particular, es más viejo que el pan. Este ha sido usado en numerosas historias como “Caperucita Roja” o “Pinocho”, pasando por textos literarios de producción nacional como “En la sangre” escrito por Eugenio Cambaceres, texto de finales del siglo XIX que alimentaba la idea de que los inmigrantes italianos y su descendencia degeneraban el ser nacional, representado en la figura del criollo, y contribuía a la corrupción y la decadencia de todo lo que lo alcanzara.

Hoy, esa imagen se ha transformado, por supuesto. Los inmigrantes de Europa gozan de muy buena imagen pública y conforman la caracterización del ser argentino. Sin embargo, las circunstancias del siglo XIX eran otras, muy diferentes, con otros intereses en juego. Los productos de la industria cultural participan en la configuración de una determinada cosmovisión.

No todos tenemos acceso a la producción de los productos culturales y a ponerlos en manos del gran público. Internet nos da la ilusión de que las barreras se caen y tanto la cultura como la información están al alcance de todos. Sin embargo, no es lo mismo ciertos saberes que otros ni tampoco qué información tenemos para interactuar con otros.

En los nuevos episodios de “The X-Files” están plasmados muchos de los discursos que refutan al poder y circulan principalmente en internet. En muchas ocasiones, esto tiene como consecuencia la ridiculización de esos discursos críticos al poder dominante y a la manipulación mediática. La serie tiene éxito por diversas razones, una de ellas es que varias porciones de la sociedad se pueden ver identificadas en ella. Los escépticos confirmarán su sospecha sobre esos blogueros ridículos que hablan de virus manufacturados para aterrorizar a la población; los que creen en que varias teorías conspirativas son reales se subdividen entre los que se ven reflejados en algunos personajes y les divierte; y los que encuentran que la serie es una estrategia para neutralizar a los que apoyan las teorías conspirativas.

El público de la serie no es homogéneo, aunque parezca que sí. No todos tenemos igual acceso a la información, aun en la era de internet.

Los productos de la industria cultural no son ni inocentes, ni accidentales. Sus creadores pueden o no ser conscientes de que sus discursos están atravesados por lo circunstancial y por los discursos de poder y aquellos que se les oponen.

Cabe preguntarse, entonces, hasta qué punto la nueva temporada de la serie sirve para neutralizar esa crítica al poder, más precisamente, a la élite internacional, que se ha masificado gracias a internet.