Tecnología

Tiranía del Ring: pesares de una Comunicación Full Life

por Yasmín Suyay Jalil

23/04/2013

Los medios digitales no sólo han cambiado la forma de comunicarnos sino también los contenidos y la frecuencia. En todo momento un “hola” está latente a aparecer. Sin embargo, las charlas no logran un espacio propio para desarrollarse.

Tiranía del Ring: pesares de una Comunicación Full Life
En esta Tiranía del Ring, las charlas tienden a volverse cada vez más efímeras y fugaces.

Era jueves por la noche y  estaba en mi cama. Las letras se disparaban y llovían, las alertas se chocaban unas con otras. A la derecha el celular, sobre las piernas la notebook. Mucho WhatsApp, exceso de Facebook, ring de acá, ring de allá. El quiriqui de Twitter y la cámara en off de Skype. Es un cliché. Son tantos los medios de comunicación con los que contamos que vivimos "descomunicados". Podemos comunicarnos en todo momento, en tantos, que pocas veces lo hacemos en profundidad. Es una realidad.

La era digital nos trajo nuevos dispositivos y medios, nuevas aplicaciones que burlan las distancias. Nos mantenemos en contacto y a la vez crece nuestro caudal de amigos. Se aceleran los tiempos, se expanden los vínculos, se facilita el intercambio. O al menos  esa es la idea original. Los medios digitales y la disponibilidad de comunicación es sin duda un avance en muchos aspectos: son prácticos, inmediatos y  permiten resolver rápidamente situaciones que antes resultaban tediosas. Sin embargo el problema está en la saturación del recurso: acaban por volverse invasivos y superficiales. Estamos disponibles todo el día. Siempre online. On line con Google Maps indicando en que parte del mundo pueden encontrarnos, on line mientras trabajamos, on line mientras almorzamos, ¡online hasta en la ducha! La comunicación de hoy no duerme ni deja dormir. Vivimos en una era sobrecomunicada donde la conversación siempre está latente a aparecer, donde los medios sobran, las posibilidades alcanzan y las charlas se entrecruzan con todo acto de la vida sin tener su propio lugar. Nos enfrentamos  de lleno a la Comunicación Full Life.

En esta Tiranía del Ring, las charlas tienden a volverse cada vez más efímeras y fugaces. | Imagen: infono.bligoo.comEs entonces que almorzamos pero mientras mandamos dos o tres WhatsApp, salimos a pasear y respondemos las solicitudes del Facebook y además podemos hablar con cuatro o cinco amigos simultáneamente solo alternando una ventana. “Hablar” con alguien ya no implica usar la voz sino letras escritas y pantallas de por medio. Tiene lógica, es acorde a las necesidades que tenemos los hombres y mujeres de hoy. Nuestra vida esta tan recargada de actividades como nuestro celular de aplicaciones. Necesitamos una comunicación expeditiva, rápida, que nos permita hacer otra cosa a la vez: propiedades que tiene el diálogo escrito. Se habla todo el día, con varias personas, mientras el cuerpo vive otro escenario y nuestras neuronas, limitadas en número y astucia, se reparten aquí y allá... y allá y allá y ring y allá y ring ring.

Y en esta Tiranía del Ring, las charlas tienden a volverse cada vez más efímeras y fugaces. En la comunicación Full Life hablamos con todos, todo el tiempo, pero de nada. La conversación está en todo momento, por eso no tiene su espacio y tiempo propios. Respondemos rápido, prestamos poca atención. Crece la tendencia de lo que los teóricos llaman comunicación fática: establecemos charlas que son actos de presencia pero no cuentan con las condiciones para profundizar.

La comunicación, divino tesoro, irrumpe e interrumpe sin tampoco poder desarrollarse. Esa atención que ponemos a los “ring” que no paran de llegar, se la quitamos a disfrutar de lo que estamos haciendo y viceversa. ¿Cómo puede nuestra atención concentrarse en las actividades que emprendemos y en las múltiples conversaciones que intentamos mantener? La verdad es que no puede. Diría mi abuela: “Quién mucho abarca, poco aprieta.”

La Comunicación Full Life es una realidad en la que hoy estamos inmersos. Los rings se hacen escuchar a toda hora. Sin embargo, esta en nosotros aprovechar las ventajas que ofrecen estos cambios sin  dejar que las alertas del celular se lleven toda nuestra atención.