Vida Sana

Un mal de moda: el tránsito lento

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28/02/2013

Un mal de moda: el tránsito lento
Este malestar aqueja a gran parte de la población y aunque parezca un dato menor, en el día a día dificulta nuestro estilo de vida. Te contamos algunas claves a tener en cuenta si padeces este tipo de molestia. Por Revista Magna El estreñimiento o constipación, comúnmente denominado tránsito lento, se caracteriza por evacuaciones infrecuentes y a veces dolorosas producto del almacenamiento de materia dentro del intestino. Podemos considerar que padecemos este problema cuando nuestra frecuencia para evacuar es menor a tres veces por semana. sentirmebien.com Las causas del tránsito lento son variadas, en algunos casos puede ser el resultado de un estilo de vida agitado, el estrés diario, el sedentarismo, la mala alimentación generada por la insuficiencia en el consumo de fibras, la excesiva ingesta de medicamentos, la baja ingesta de agua y la edad. Todos estos son complejos factores que promueven el deterioro de la salud digestiva ralentizando el tránsito intestinal. En general, cuando pasa mucho tiempo y no podemos ir al baño recurrimos a la ingesta de frutas o de algunos cereales, que aligeran el proceso del sistema digestivo. Pero esta no es una solución real del problema, sino que implica salir del paso. La función del sistema digestivo comienza cuando al ingerir alimentos, estos transitan por diferentes partes de nuestro organismo para cumplir funciones específicas, mucho de ese alimento se descompone en nutrientes y otras unidades. Hasta que finalmente lo que resta pasa por el intestino para ser eliminado. Por supuesto que cada organismo es único y tiene sus propios ritmos de tránsito, pero cuando este no se realiza de manera continua y tranquila, comienza a afectar nuestra vida diaria. La hinchazón y la pesadez son los síntomas principales de la constipación y pueden repercutir -en mayor o menor medida- a nivel emocional, acarreando malhumor, irritabilidad, angustia. También pueden ocasionar fuertes dolores de cabeza. Generalmente las mujeres son las más afectadas por el estreñimiento, pero también le suele ocurrir a las embarazadas y a las personas de avanzada edad. Por otra parte, el sedentarismo es una de las principales causas del tránsito lento, por eso se recomienda hacer ejercicio todos los días, para ayudar a regularizar el organismo. Inclusive, muchas enfermedades se presentan como síntoma de la constipación, con lo cual esto adquiere más gravedad y es importante consultar con un médico. Pero a no alarmarse, ya que existen una serie de claves que podemos considerar y adoptar como rutina para no sufrir de estreñimiento: -Resulta indispensable beber por lo menos 3 litros de agua por día. Recordá que el mayor consumo de fibras requiere una mayor absorción de líquido. -Los azucares concentrados como la miel son fundamentales y además es necesario reemplazar las harinas blancas por las integrales. -Disminuir el consumo de quesos, especialmente los duros. Evitar el café, el  té y el cigarrillo. Reemplazalos por jugos de frutas exprimidas. -Es conveniente consumir grasas en forma moderada ya que estas permiten mantener el contenido acuoso en el intestino y lubricar la pared del mismo. -Comer seis veces al día. Esto hará que nuestro intestino esté más tiempo en movimiento, favoreciendo la evacuación. rtve.es Por la mañana conviene tomar alguna bebida bien fría con sorbete debido a que los líquidos fríos ayudan a evacuar. Por este motivo, son recomendables los yogures. -Evitar el uso de laxantes (sin indicación médica) pues producen acostumbramiento. El intestino se habitúa a que es el laxante el que moviliza la materia fecal, por lo cual cuando se discontinúa el uso de estas sustancias, el colon no realiza su función adecuadamente y empeora la constipación. -Las frutas y verduras son alimentos fundamentales. Lo aconsejable es consumir verduras de hojas verdes, zanahoria, choclo en grano y frutas con cáscara. Estos alimentos ayudan gracias a su alto contenido de fibras. La ingesta diaria de fibra recomendada es de 25 a 35 gramos. Aunque es indispensable la ingesta de fibras, estas se deben consumir de manera paulatina para que el intestino se vaya adaptando progresivamente a este nuevo estímulo y así evitamos posibles efectos negativos como distensión abdominal y gases. Por último, es importante considerar que las personas que padecen alteraciones gástricas como acidez o reflujo gastroesofágico deben ser más cautas con la incorporación de fibras ya que pueden exacerbar esta sintomatología. Esto hace prioritaria la consulta al nutricionista para que seleccione las fuentes de fibras más convenientes a incorporar y adapte su progresión. Existen, además los “prebióticos” que sirven de alimento a la flora benéfica de nuestro intestino. Se trata de bacterias vivas capaces de sobrevivir a través del tracto digestivo y llegar al intestino grueso, colonizarlo y competir con las bacterias nocivas para el organismo. Adoptar todas estas claves no reemplaza la visita al médico, pero sí te ayudará a poder sobrellevarlo de una mejor manera, mejorando tu calidad de vida.