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Un mundo de conspiraciones que te puedo regalar

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14/07/2014

Un mundo de conspiraciones que te puedo regalar

La incorporación de un nuevo DNI argentino con microchip que contiene datos sobre la persona abre una puerta más hacia el mundo de las conspiraciones. ¿Se trata de un sistema de vigilancia masiva estatal? ¿Responde a poderes en las sombras? Las conspiraciones pueden ser verosímiles o bizarras pero sin dudas contienen elementos que las vuelven posibles.

Por Alan Laursen | alaursen@revistamagna.com.ar 

A través de su historia, la humanidad ha logrado avances increíbles. Seguramente, gran parte de estos se dieron durante la Revolución Industrial hacia el siglo XIX. Fueron –específicamente- los avances en la técnica y en el pensamiento que se tradujeron en adelantos tecnológicos aplicados a la industria y que también significaron mejoras en la calidad de vida de la gente, en la salud, etc. Sin dejar de mencionar que a la par también florecieron las contradicciones, pero hablar de ellas ameritaría un extenso desarrollo. Sólo hay que focalizar en la importancia que esos logros tuvieron en lo que hoy podemos gozar y en cómo junto a otros nuevos avances confluyeron en las tecnologías de la información y la comunicación que hoy utilizamos y que tal vez hasta hace relativamente pocos años eran para muchos una locura de la ciencia ficción.

Por tanto, la historia humana está marcada por sus avances. No son pocos los que hablan de una historia oculta de la humanidad que más allá de lo estrictamente religioso se explaya sobre teorías extraterrestres y conspiraciones mundiales. Las conspiraciones siempre han sido un tema atractivo para las sociedades, desde logias secretas, masonería, hasta confabulaciones con razas extraterrestres. En la red circulan miles de estas,  especialmente las que hablan de un Nuevo Orden Mundial y una planificación minuciosa de cada hecho trascendental para nuestra historia, desde cambios de gobiernos, revoluciones, atentados, descubrimientos, etcétera. Muchos descartan de plano esto y otros entusiastas defienden estas teorías a capa y espada. Pero… ¿qué tan lejos puede estar de la verdad que haya algún tipo de conspiración o sistema organizado de dominio detrás de una sociedad?

Muchos detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo de “1984”, novela escrita por George Orwell que introdujo el concepto del omnipresente y vigilante Gran Hermano. |Imagen: anothermag.com

Muchos dicen que la extensión masiva de Internet y también de las redes sociales son la materialización de la trama ficcional de la novela “1984” de George Orwell escrita a mediados del siglo XX, en pleno apogeo de los estados totalitarios europeos y la Unión Soviética. Allí el “Gran Hermano”, un gobernante omnipresente, se valía de un sistema social de control mediante el lenguaje, las reglas de comportamiento, el control de las relaciones sociales, y también mediante monitoreo de cada persona producto de un medio tecnológico que por aquellos años era inconcebible y que hoy casi podemos relacionarlo con una webcam. Si es que hay un gobierno puntual o uno en las sombras que nos está vigilando con fines perversos no lo sabemos a ciencia cierta. Sí sabemos que hoy las personas también somos “datos” y que muchos de ellos están disponibles en la web –voluntaria e involuntariamente- y que en parte somos susceptibles de ser espiados, no sólo por el Estado sino también por las empresas con fines publicitarios.

Lo paradójico de esta cuestión es que muchas de esas teorías conspirativas respecto a Internet -algunas muy increíbles, otras que obtienen bastante asidero y son verosímiles- circulan por la web y las propias redes sociales, junto a otra serie de teorías conspirativas igual de fantásticas. ¿Puede ser ello un mecanismo de aquellos que conspiran para hacer que de tan evidentes las cosas se vuelvan increíbles? Puede ser una de las especulaciones.

En nuestro propio país el Gobierno ha implementado un nuevo DNI argentino para 2015 que ya genera revuelo. Más allá de la curiosa política de cambiar tres veces en cuatro años el modelo o las características del DNI, lo cierto es que el último que se exige como obligatorio para el siguiente año cuenta con un microchip en el que estarán disponibles ciertos datos que muchos ya están considerando una intromisión por parte del Estado o un control excesivo de la ciudadanía con fines de vigilancia. Ciertamente, el nuevo documento tendrá registrado datos de la tarjeta de transporte (SUBE) que permitirá conocer los movimientos de la persona, de la Sibe (sistema que registra huellas dactilares y rostros de todos los argentinos), historia clínica, datos de la Anses, lazos familiares, entre otros. Desde el Gobierno aseguran que esto agilizará trámites y mejorará la vida de los habitantes del país. Otros sin embargo lo cuestionan y plantean el peligro de que el Estado tenga a disposición ese tipo de datos y se preguntan para qué los utilizará realmente. También señalan el hecho de que perder el DNI significará un riesgo mucho más alto y que no estaría claro cómo el Estado cuidará esos datos.

La película “V de Vendetta” toma como punto de partida la conspiración de la pólvora (1605). La máscara de Anonymous se ha convertido en una marca de la protesta contra la tiranía y la lucha anti-sistema. | Imagen: lounge.obviousmag.org

Desde la Asociación por los Derechos Civiles, Ramiro Álvarez Ugarte aseguró en el diario Clarín: “No me sorprende que el Estado tenga actitudes de este tipo, que no tienen en cuenta los derechos de los ciudadanos. Cualquier avance tecnológico no es necesariamente positivo, pero nuestro Estado actúa con este paradigma. Si finalmente esto llega a aplicarse, lo cuestionaremos judicialmente”. En estos días se conoció que el Gobierno pidió a Twitter datos sobre tuiteros críticos, que reclaman por la restitución del Fiscal Campagnoli, quien investiga el caso de corrupción de Lázaro Báez que salpica al Gobierno. Esto ha generado alarma en muchos y serios cuestionamientos a las actitudes de los gobernantes de turno respecto al espionaje ciudadano. Otros casos como el del “Proyecto X” y las acusaciones contra el Jefe del Ejército César Milani de hacer vigilancia interna ilegal e ilegitima, son otros de los tantos serios cuestionamientos que se erigen hacia el Gobierno de Cristina Fernández y su fallecido marido y ex Presidente Néstor Kirchner.

Las sociedades humanas modernas, al menos las que están –como la nuestra- más inmersas en estas sociedades industrializadas y altamente tecnologizadas, se están volviendo cada vez más complejas. Esto indudablemente es suelo fértil para el brote de infinidad de teorías conspirativas y de control social pero no deja de ser una realidad tan posible como espeluznante. Es así que conceptos como privacidad, derechos civiles o espacio público están siendo transformados, reinterpretados y relativizados constantemente; ideas que en el pasado eran mucho más estáticas.

Las conspiraciones son tramas que incluyen infinidad de elementos: secretos revelados a medias, connivencia de poderes visibles e invisibles, planes masivos, retorcidos, maquiavélicos. Todos gustan un poco de las conspiraciones incluso rozando el morbo. Algunos gobiernos también hablan de conspiraciones en su contra, algunas más creíbles que otras por cierto. A veces les son un buen recurso para desviar la mirada sobre lo obvio, lo evidente, hacia tramas complejas y circulares que no tienen ni pies ni cabeza pero que distraen a las personas para que no vean lo que tienen que ver pero que está ahí nomás, ante sus ojos. Parafraseando un viejo dicho: No sabemos si las conspiraciones existen, pero que las hay, las hay.