Vida Sana

Vacunarse, una responsabilidad individual y colectiva

por

16/01/2015

Vacunarse, una responsabilidad individual y colectiva

Además de ofrecer protección contra ciertas enfermedades, la mayor importancia de la vacunación radica en la defensa indirecta que genera en una comunidad. La inmunidad colectiva nos explica por qué vacunarse es también un acto solidario.

Por Mariana Muryn | mmuryn@revistamagna.com.ar

Como el gran logro de la medicina pública del siglo XX, la vacuna es la intervención que con mayor eficacia ha logrado disminuir la mortalidad y erradicar enfermedades. Sirve de ejemplo pensar en la terrible epidemia de la poliomielitis que se extendió por el país en 1956, llevándose la vida de miles de personas y dejando con secuelas a muchas otras cuando aún no había una vacuna adecuada. Con la llegada de este tipo de defensa creada en laboratorio, se ha logrado la eliminación de la enfermedad en la mayor parte del mundo y se ha reducido la incidencia mundial de casos. Otros de sus logros como el exterminio de la viruela, la disminución del sarampión y la tos convulsa -entre otras enfermedades infecciosas- nos hablan de que uno de los mayores beneficios que tiene nuestra generación es la de poder contar con este tipo de protección en materia de salud. Sin embargo, de un tiempo a esta parte comenzó a observarse una tendencia mundial a desconfiar de las nuevas medicinas y hoy muchas familias optan por no vacunar a los niños por temor a posibles efectos adversos. Algunas personas incluso sostienen, aunque sin evidencia científica, que las defensas se crean por sí solas en sus hijos.

 A medida que crece la cantidad de vacunados, aumenta el efecto positivo de la vacunación colectiva. | Imagen: vk.com

Esta decisión preocupa a los profesionales de la salud ya que afirman que el mayor riesgo de esta actitud es el ataque contra la inmunidad colectiva cuya consecuencia más directa sería el posible resurgimiento de enfermedades infecciosas que se creían erradicadas. Así lo explica la Dra. Romina Libster, Médica Pediatra y Responsable del Área de Servicios de Investigación Clínica de la Fundación INFANT: “La inmunidad colectiva es la protección indirecta que se genera en una comunidad cuando el mayor porcentaje de personas está vacunada y de este modo protegen no sólo a ellos mismos sino también aquellos que por diferentes motivos no pueden ser vacunados”.

Es decir, aquellas personas que optan por evadir el calendario de vacunas obligatorias ignoran que al formar parte de una comunidad deberían contribuir a una tasa de vacunación suficiente para que una enfermedad adquiera resistencia y se proteja así a quienes no pueden recibir vacunas -como los recién nacidos y las personas con enfermedades crónicas- a través de la reducción de la posibilidad de un brote que pudiera exponerlos a la enfermedad.

Esta tendencia, que históricamente se asoció con ciertos grupos religiosos que rechazaban la intervención científica, hoy es común en grupos de personas que adoptan formas de vida naturalista y temen posibles efectos secundarios. Lo cierto es que más allá de cada creencia o argumento personal es importante remitirse a evidencias científicas que dejen de lado los mitos que puedan motivar innecesariamente el descenso del porcentaje umbral de vacunación. Sobre esto, Libster contó a Revista Magna a modo de ejemplo que en 1998 un investigador británico publicó en una revista de divulgación científica un artículo que afirmaba que la vacuna triple viral estaba asociada con problemas de autismo. Esto alertó directamente a varias sociedades del mundo que dejaron de lado la vacuna y un fuerte brote de sarampión resurgió como consecuencia inmediata. El impacto llegó también a la comunidad científica, que comenzó una extensa investigación sobre el tema y no sólo encontró información errónea sino también que el artículo era fraudulento. Finalmente en el año 2010 la revista tuvo que retractarse públicamente sobre las enunciaciones falsas. Por eso es importante que se puedan discutir estos asuntos de una manera responsable y con respeto de opiniones pero sobre todo con información científica.

Para algunas enfermedades, la inmunidad colectiva puede comenzar a inducirse con tan sólo el 40% de la población vacunada. | Imagen: circuloesceptico.com.ar

En el caso particular de Argentina, Libster opinó que “en nuestro país se hacen muchas campañas de vacunación y hay participación paralela de varias entidades que investigan sobre el tema. Además tenemos un calendario obligatorio y gratuito de vacunación gracias al rol activo del Estado”.  De hecho, en junio del año pasado se anunció la incorporación de tres vacunas al Calendario Nacional contra la varicela, el rotavirus y el meningococo. Con vigencia a partir de este año, son de administración gratuita y obligatoria para los grupos a los cuales van dirigidas.

Queda entonces la reflexión final: Si cuando estamos enfermos queremos curarnos, ¿por qué no prevenir cuando estamos sanos?

Más información
  • Conocé el Calendario Nacional de Vacunación en la página del Ministerio de Salud de la Nación: http://www.msal.gov.ar/