Turismo

Buenos Aires, la Reina del Plata

por Julieta Mazzeo

16/02/2015

El eco de un viejo candombe y de la vida de un antiguo puerto. Inmigrantes europeos y los suspiros de un tango que se hicieron inmortales. El folklore del fútbol y los acordes de un rock nacional. Cafetines, pizzerías y las luces de la Avenida Corrientes. Carlos Gardel, Quinquela Martín, el Diego y los cuentos de Borges. El sol que nace en el río más ancho del mundo y que, poco a poco, va iluminando cada edificio. El fileteado, el triolet de copetín y el café con medialunas del bar de siempre…

Buenos Aires, la Reina del Plata

Buenos Aires, la de los cien barrios porteños y la París de Latinoamérica; tan cosmopolita y caótica, refinada pero popular, una ciudad que, sin lugar a dudas, merece ser visitada. Llena de rincones, es imprescindible recorrerla poco a poco, y así descubrir lo que cada barrio tiene para contar. Una buena idea es conocerla a bordo del bus turístico que sale de Diagonal Norte. De esta manera, podrás tener una visión más general, y luego poder regresar a los puntos que más te hayan gustado.

Empecemos hablando de los barrios de San Telmo y Monserrat, los más antiguos de la ciudad. Allí se asentaron las familias más tradicionales de Buenos Aires hasta que, en el siglo XIX, por una gran peste de fiebre amarilla, tuvieron que mudarse a la parte norte de la ciudad: la zona de Recoleta. En estos barrios se encuentra el Casco Histórico que incluye la Plaza de Mayo, el Cabildo, la Catedral Metropolitana, y la Casa Rosada. Un poco más allá, la Manzana de las Luces, donde se ubican el Colegio Nacional Buenos Aires, la Iglesia de San Ignacio y el antiguo edificio de la Universidad de Buenos Aires (se la llamó así debido a la carga intelectual de las instituciones). En el corazón de San Telmo no podes dejar de visitar la Plaza Dorrego en la que los fines de semana se organiza una feria de venta de antigüedades, espectáculos de tango y donde, además, podrás ver bares y edificios antiguos perfectamente conservados. La plaza que fue declarada Monumento Histórico -debido a que allí se firmó la Declaración de Independencia de la Argentina- tiene mucho para mostrarte.

Caminito es un callejón museo y un pasaje tradicional, de gran valor cultural y turístico, ubicado en el barrio de La Boca. | Imagen: Luis Argerich

Decididos a caminar desde la primera plaza de la ciudad, una de las avenidas más lindas: Avenida de Mayo. Su existencia se debe a una remodelación inspirada en la avenida parisina Champs-Élysées, para la que tuvieron que demolerse cuatro alas del Cabildo. Imponentes, a ambos lados de la avenida, edificios de estilo francés entre ellos el Palacio Barolo -con grandes influencias de Art Nouveau- inspirado en la "Divina Comedia". Realmente vale la pena detenerse en esa esquina bulliciosa, mirar para arriba, ver más allá de las marquesinas y encontrarse con esta maravillosa obra de arte que, seguramente, nos hará olvidar de todos los ruidos y transportarnos al más allá. Actualmente, puede visitarse y hay citas temáticas durante el día y la noche. A los pies de la misma avenida, el legendario Café Tortoni, lugar de encuentro de tanta cultura junta.

Terminando este primer recorrido, y al otro lado de la Plaza de los Dos Congresos: el Palacio del Congreso de la Nación Argentina. Si lo mirás con atención quizás puedas notar que está inspirado en el Monumento a Vittorio Emanuele, de la ciudad de Roma. Si te decidís a cruzar la plaza a pie, vas a encontrar, entre otras obras, una escultura de Rodin: El Pensador#Nota: si ya conocés la ciudad y tenés ganas de hacer algo distinto, quisiera contarte que la Asociación de Art Nouveau de Buenos Aires organiza tours para realizar circuitos alrededor de los edificios más emblemáticos de este estilo. Si lo querés hacer por tu cuenta, podés descargar el mapa desde la página, o conseguirlo en librerías y puestos de diarios. No te olvides de que también Buenos Aires es la Capital Latinoamericana del Art Nouveau, ¿lo sabías?

Ahora vayamos al barrio donde se encuentra lo que fue el primer puerto de la ciudad: La Boca. Entre las vistas que inmortalizó el pintor Quinquela Martín, se encuentra la Calle Caminito. Un viaje multicolor en el tiempo con olor a tango, obras de arte por doquier y parrillitas típicas. Allí se asentaron los primeros inmigrantes provenientes de Europa y acomodaron sus viviendas a modo de “conventillo”. Algunos todavía existen en la actualidad. La diversidad de colores con los que pintaron sus fachadas se debe a que les pedían a los navieros que les donasen los restos de pintura que usaban para pintar sus barcos. Muy cerquita, La Bombonera. El estadio del Club Atlético Boca Juniors, uno de los equipos de fútbol más conocidos del mundo. Si deseas concurrir a un show de tango por las noches, este es el barrio que tenés que visitar.

La siempre bulliciosa Avenida Corrientes y el emblemático Obelisco. | Imagen: HalloweenHJB

Para seguir respirando aire de tango, nada mejor que caminar por los barrios de El Abasto y BoedoLa esquina de San juan y Boedo, coordenadas donde descansa el místico Bar Homero Manzi, es una de las más porteñas y tradicionales de la ciudad. Allí se juntaban los nuevos músicos tangueros a compartir ideas y melodías, no sólo musicales sino también políticas. Todo el barrio de Boedo es una letra de tango. El Abasto, un antiguo mercado que le dio nombre a la zona, es hoy un gran centro comercial que mantiene la vieja fachada. En sus cercanías vivieron grandes iconos de nuestra música como Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, y Carlos Gardel. En sus alrededores podrás ver pequeños teatros, estudios de arte, cantinas y bares muy típicos. #Nota: si querés salirte un poco del antiguo circuito musical, entonces te cuento que por esta zona se encuentran, además, el Teatro Ciego y el Centro Cultural Kónex. En este último, gran referente del under, se presenta cada lunes a las 20.00 hs La Bomba de Tiempo, un show de percusión de gran calidad que, definitivamente, no podés perderte.

Vamos a cambiar radicalmente de aire. Vayamos a Recoleta, el barrio más paquete de la ciudad. Ya lo habíamos nombrado cuando contamos que debido a la fiebre amarilla, las familias más tradicionales se habían mudado por esta zona. Los años han pasado, pero el glamour sigue intacto en cada vuelta de esquina. A veces nos confundimos, y nos preguntamos si continuamos en Argentina o estamos en París. Pero no, seguimos en nuestra ciudad. Así que a seguir maravillándonos con su arquitectura, sus rotondas, pasajes y escalinatas. Podemos empezar en el enclave de las avenidas Pueyrredón y del Libertador. Hacia un lado se encuentran el antiguo Cementerio de la Recoleta, la Iglesia del Pilar, el Centro Cultural Recoleta, y el centro comercial Buenos Aires Design. A los pies de este complejo, Plaza Francia, donde se realizan espectáculos al aire libre y se organiza una feria de artesanías muy concurrida. Esta zona es rica en restaurantes, confiterías, y bares. Uno de ellos, Café la Biela, uno de los bares notables de Buenos Aires.

La Avenida Alvear, sin lugar a dudas, la más distinguida de la ciudad. Allí uno puede encontrar locales de las tiendas exclusivas del mundo. Del otro lado, la avenida del Libertador, el Museo de Bellas Artes, la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, y la Plaza de las Naciones Unidas, que alberga una de las esculturas más originales de la ciudad: Floralis Genérica. Una flor gigante de seis pétalos metálicos que se van moviendo según las horas del día. En dirección hacia el norte, la Avenida Alcorta y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, el Malba. Esta es una de las perspectivas más lindas de la city porteña para pasear en auto.

La cúpula del Planetario Galileo Galilei, ubicado en el barrio de Palermo, tiene 20 metros de diámetro. Sobre ella pueden llegar a reproducirse 8900 estrellas fijas, constelaciones y nebulosas. | Imagen: signoscampana.com.ar

Ya que nos acercamos al río, podemos hablar de la Costanera. Aunque no es lo mismo visitar la Costanera Sur que la Costanera Norte. La primera alberga a la nueva y última identidad porteña: Puerto Madero, con sus modernos complejos de viviendas y sus altos y caros edificios. Los antiguos depósitos de ladrillo del puerto fueron transformados en uno de los centros gastronómicos más relevantes de la urbe, estando sus restaurantes abiertos todo el día, y hasta muy entrada la noche. Pero no todo es modernidad. La antigua alameda por donde era un clásico ir a pasear en el siglo XIX, sigue estando en pie y, en sus cercanías, se construyeron plazas con diseños de última tendencia, donde gran cantidad de habitantes se reúnen para realizar deporte. También hay un gran anfiteatro donde se celebran festivales, y es imposible andar por la zona y ser indiferente a la Fuente de las Nereidas dedicada a Lola Mora. A los pies del rio, la Reserva Natural#Nota: para los más románticos, en las noches de luna llena se organizan caminatas guiadas en la reserva. Si querés participar, tenés que agendar tu visita en el sitio web.

En la Costanera Norte, el Aeropuerto de la ciudad Jorge Newbery, Tierra Santa (el primer parque temático religioso del mundo), la Plaza de la Memoria dedicada a los desaparecidos, y gran variedad de restaurantes y boliches bailables con vista al río como, por ejemplo, el clásico Pacha.

Bueno, ahora sí vayamos a la parte más cool de esta ciudad: el barrio de Palermo. Su corazón hoy día se encuentra en Palermo Soho, una hermosa zona de antiguas casas y pasajes, hoteles boutique, agencias de publicidad, tiendas de ropa y ferias de diseñador; así como también, una gran oferta gastronómica, principalmente, de cocina de autor. Ideal para ir a caminar, hacer compras, tomarse un cafecito o detener el tiempo para saborear un exquisito brunch. Por las noches, este barrio es el elegido para salir de copas. Allí se encuentran bares que están entre los mejores del mundo incluso algunos, tan exclusivos, para los que se necesita membresía para poder ingresar. Sin lugar a dudas, el barrio elegido por músicos, actores y artistas en general. #Nota: muy cerquita, en la zona de las calles Aguirre y Gurruchaga, se encuentran outlets de las mejores marcas. Un dato para agendar si tu idea es salir de compras.

Puerto Madero es intensamente visitado por turistas. Alberga tres hoteles de cinco estrellas y allí puede visitarse la elegante Fragata Presidente Sarmiento, primer buque escuela de la Argentina utilizado actualmente como museo. | Imagen: sites.google.com

Pero Palermo también tiene su historia. El Parque Thays (en honor al paisajista inglés que lo diseñó), más conocido como los Bosques de Palermo, son un conjunto de parques (que siguen toda la línea de la Avenida del Libertador y que suman unas 40 hectáreas). Su origen se remonta a Sarmiento, quien propulsó las obras. Uno de los más visitados es, sin lugar a dudas, el Rosedal. Su mayor atractivo son los lagos en los que es posible alquilar barquitos, y sus hermosos jardines en los que se puede caminar en medio de las rosas. Entre los lugares más destacados que se encuentran cerca de estos parques se pueden citar el Zoológico de la Ciudad, el Jardín Botánico, el Jardín Japonés, el Planetario Galileo Galilei, el Campo de Polo Argentino y el Hipódromo de Palermo. En su conjunto, estos bosques son un gran pulmón verde para la ciudad y un lugar propicio para realizar actividad física. ¡Amamos los Bosques de Palermo y sus lagos!

Buenos Aires tiene muchas particularidades, pero en estas dos vale la pena poner el acento: la inmensa propuesta cultural y la vida nocturna. Se pueden encontrar más de 200 museos y espacios culturales, razón por la cual, una vez al año, se celebra la Noche de los Museos. Una noche en la que todos los recintos permanecen abiertos, y se realizan muestras extracurriculares. Con lo que respecta a la vida nocturna hay que decir que en Buenos Aires se sale tarde. Durante los fines de semana, es muy común acudir a un restaurante a las 23.30 hs, aunque algunos días de la semana también. La oferta de restaurantes, bares y boliches es extensa y variada, y los últimos permanecen abiertos hasta los primeros rayos del sol. Los centros neurálgicos son: Palermo, San Telmo, Puerto Madero y Las Cañitas. Pero si tu plan es ir al teatro y luego cenar, allí estará la Avenida Corrientes dispuesta a deslumbrarte con su cartelera.

Y ya que hemos visto lo más importante, es momento de alejarnos un par de kilómetros. Podemos arrancar el viaje en la antigua Estación de Retiro de la línea Mitre. Antes de tomar el tren, dispongámonos a mirar todo detenidamente. La inmensa bóveda del techo, los arcos de hierro de los andenes… ¡ni siquiera en Inglaterra hubieron construcciones de esa magnitud! Pero estamos empezando el 1900 y, en Buenos Aires hay mucha plata. Tomamos un tren con dirección a Tigre y vamos a visitar dos ciudades pertenecientes al Gran Buenos Aires: Tigre y San Isidro. 

El acceso a las islas del Delta del Paraná (Tigre) puede realizarse a través de servicios constantes de catamaranes, lanchas colectivas de pasajeros, lanchas taxi y de alquiler. | Imagen: likealocalguide.com

Acá la vida es muy distinta al ajetreado ritmo porteño. Sus habitantes aman la cercanía con el río, y sus actividades giran en torno a ello. En la época que se fundó Buenos Aires, terrenos comprendidos entre la Plaza San Martin y estas localidades fueron destinados como quintas donde se producían dulces y demás productos pero, además, las familias de renombre tenían allí sus casas de veraneo. Estos aires de aristocracia siguen palpables hoy día en el barrio de San Isidro. Por lo tanto, allí también hay mucha historia: esta ciudad tiene un casco histórico muy pintoresco en las inmediaciones de la costa, una imponente Catedral y múltiples espacios verdes. En la plaza principal, se desarrolla todos los fines de semana una feria de artesanías. En esta zona se encuentran muchos clubes, como el Jockey Club Argentino, el más tradicional de todos. La vida social de este club en los años '30 impulsó la construcción del Hipódromo de San Isidro.

San Isidro es un hermoso barrio residencial y un lindo destino para dejar la ciudad, salir de paseo y caminar entre calles empedradas y casonas que nos hacen viajar en el tiempo. Comer en alguno de los paradores al lado de río y tomar un poco de sol. Además, en esta zona se desarrollan muchos deportes náuticos como windsurf, velerismo, stand up paddle y kite surf. Así que, si te gustan los deportes extremos, nada mejor que acercarte a estos pagos, alquilar un equipo, tomar una clase, pasar el día al aire libre al ritmo de buena música, y saborear algunos tragos. Perú Beach, El Molino y Green Parrot son los lugares con más onda. #Nota: los amantes de la historia y el arte tienen que saber que en San Isidro se encuentra Villa Ocampo, la antigua casa de Victoria Ocampo que hoy pertenece a la Unesco. Allí se realizan visitas guiadas y hay una enorme programación cultural así como, también, una biblioteca y una casa de té.

Ahora sí, regresamos al tren para dirigirnos hacia nuestro destino final: Tigre. El puerto que se usó de contrabando en la época colonial, hoy día tiene mucho para ofrecer. Quien diga que es la Venecia de Buenos Aires, estará en lo cierto; y queda a sólo 30 kilómetros de la capital, unos 50 minutos de viaje en tren. A lo largo de toda la rivera hay muchos bares y restaurantes, y es un hermoso lugar para ir a caminar. También hay un gran mercado de productos artesanales, madera y mimbre, conocido como “Mercado de Frutos”. Un poco más allá, el Museo de Arte de Tigre, un impactante edificio de estilo francés que tuvo su esplendor en los años '50, cuando funcionaba como hotel y casino. Tigre es, sin lugar a dudas, un lugar especial. El río Paraná se combina con muchos arroyos y afluentes formando un gran delta. Sus islas ofrecen una gran variedad de paradores y cabañas para los amantes de la naturaleza y el ecoturismo, y se pueden hacer reservas para pasar el día o la noche. Los dueños de las mismas son “isleños” que viven allí todo el año y conocen cada rincón del río a la perfección. Entonces suelen organizar excursiones a pie y en barcos a remo por todos los arroyos escondidos que el Delta tiene para sorprendernos. También programan remadas especiales para las noches de luna llena. (Sí, ¡como en la Reserva Natural! A los porteños nos encantan las noches de luna llena. Si estás atento a las programaciones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, vas a ver que también se organizan bicicleteadas y suelen ser muy populosas).

Si ya recorriste Buenos Aires y sus alrededores, y estás dispuesto a seguir conociendo lugares con historia, quisiera contarte que en algunos pueblos de las inmediaciones -que quedan a una hora de viaje- como Cañuelas, Lobos o San Antonio de Areco, se organizan días de campo. Allí podrás incursionar en el mundo del polo, comer un típico asado argentino, y pasar la tarde en una tradicional y coqueta estancia que, seguramente, además, tenga piscina.

Así te espera Buenos Aires, la Reina del Plata, la París latinoamericana, y la más tanguera de todas las ciudades de Argentina: con opciones para todos los gustos, edades y preferencias. ¡Que la disfrutes!