Sexo

Vivir el embarazo juntos y a la par

por Mariana Muryn

18/08/2015

Aunque es uno de los momentos más especiales en la vida de la mujer, implica cambios que alteran su parte física y emocional. Para transitar esta maravillosa etapa de manera íntegra, es crucial el acompañamiento de la pareja.

Vivir el embarazo juntos y a la par

Desde el momento de la fecundación de un hijo, el mundo de la mujer da un giro rotundo abriendo una nueva etapa llena de novedades a descubrir. Desde el aumento de peso, cambios de humor, hasta una exaltación en la sensibilidad son algunas de las alteraciones que señalan que el cuerpo se está preparando para proteger al bebé que pronto nacerá y progresivamente se valdrá por sí mismo.

En la mayoría de los casos el embarazo emociona, sensibiliza y une a la pareja, ya que transformará ese dúo en familia. Lógicamente, la mujer espera un compromiso acorde por parte del futuro padre a quien, al no cargar con el bebé durante los nueve meses, pareciera costarle más la toma de conciencia de lo que está sucediendo.

El hecho de sentir que el período de embarazo está siendo transitado de a dos ayuda a controlar la ansiedad de la madre. | Imagen: lifeasmama.com

Pensar la familia como equipo

Parte fundamental de la complicidad que se espera del hombre es que pueda asistir a los controles para desagotar todas las dudas que sobrevienen, en especial a los primerizos, y por sobre todo a las ecografías porque ellas encierran el milagro de participar tempranamente del crecimiento de un hijo. También es crucial la asistencia al curso de preparto involucrándose en las respiraciones y mejoras para que la pareja tenga un buen parto. Y aunque parezca menos esencial, participar en la lectura de libros y revistas especializadas, en la preparación de la habitación, o la compra de la ropa que usará el bebé, lo que ayudará a controlar la ansiedad de la madre por el simple hecho de sentir que el período de embarazo está siendo transitado de a dos, como un verdadero equipo.

El lugar de la pareja

Según la especialista en sexualidad y pareja, y directora de Isabellina, Mariela Tesler: “Es fundamental que el hombre comparta con su pareja las primeras pataditas del bebé, se acerque a la panza y recorra el cuerpo cambiante de su mujer, no obstante, aunque su pareja esté comenzando un nuevo rol de madre y cueste encontrarla nuevamente sexual, mantener relaciones sexuales es realmente muy beneficioso para la salud y un muy buen ejercicio para aliviar las tensiones”, y agrega, “generalmente ocurre que principalmente por temores de dañar al bebé, el lógico nerviosismo por la gestación y causas biológicas, el primer trimestre esté centrado exclusivamente en el embarazo dejando de lado el encuentro amoroso”.

Por eso, el segundo trimestre es el mes sexual por excelencia. Los estados hormonales se modifican favorablemente y la libido aumenta. Esto se debe a que se dilatan los vasos sanguíneos y al llegar más sangre a los genitales la mujer está más predispuesta. Por otra parte, al estar más tranquila y relajada sabiendo que el feto se formó correctamente, la mente se va liberando de los lógicos temores. Para el tercer trimestre suele suceder que con el crecimiento de la panza y viéndose con un esquema corporal modificado, la mujer siga tratando de encontrar posiciones cómodas y se vea sexy aun sintiéndose diferente en el pleno proceso de ser madre.

Cuando el embarazo es de riesgo

En estos casos donde los temores están naturalmente a flor de piel, Tesler comenta: “El acompañamiento es vital: escucharse, tenerse paciencia y mimarse. La inseguridad y el deseo de llevar a cabo ese nacimiento son tan grandes que es de gran importancia lograr que la mujer esté lo más cómoda y tranquila posible con su relación”.

Por supuesto que siempre es recomendable recurrir a la terapia para abordar los miedos que a veces pueden volverse difíciles de entender y aliviar en el círculo familiar.

La emocionalidad del hombre

Mucho se habla de la emocionalidad de la mujer porque biológicamente es la que lleva los cambios en su cuerpo; pero, no olvidemos que también es una etapa de transición para el hombre porque se convertirá en papá. Sobre esto, Tesler explica: “Es lógico que además de tener miedos por el propio hijo que nacerá, posea miedos que tienen que ver con su nuevo rol como padre; su abastecimiento económico, cuidado, entre otras cuestiones. El hombre sabe también que quedará constituida la familia y todo será nuevo para los dos. Ningún hijo nace con manual para padres y todo deberá aprenderlo en la marcha”. En conclusión, vivir el embarazo a la par significa acompañarse el uno al otro, respetándose y disfrutando la nueva etapa sin perder la comunicación en ningún momento, esa es la mejor opción para compartir todas las necesidades, preocupaciones y expectativas.


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