Compromiso social

Vivir en el barro

por

22/09/2014

Vivir en el barro

La construcción natural de viviendas con barro y la posibilidad de la autoconstrucción son una opción ecológica y saludable como alternativa a la construcción tradicional, ya que ofrece múltiples beneficios a las personas y al entorno, además de ser económica. En Magna te invitamos a conocer más sobre este tipo de edificación con técnicas milenarias que son recuperadas desde una visión actual ante los problemas socio-ambientales que atraviesa el mundo. ¡Entrá y tirate al barro con nosotros!

Por Alan Laursen | alaursen@revistamagna.com.ar

Habitualmente, al hablar de casas de adobe salen a la luz los prejuicios. Son mal vistas porque generalmente se las asocia a la pobreza, a las condiciones insalubres y a la carencia de comodidades y servicios. Posiblemente si alguien te ofrece vivir en una casa construida en barro la primera imagen que se te viene a la mente no sea tan buena y la idea seguramente no te interesaría mucho. Aunque de la mano de la sustentabilidad y el afán ecologista de vivir en armonía con la naturaleza, esta visión ya está cambiando. Quienes construyen recurren al uso de antiguas técnicas de construcción en barro, combinándolas con algunas más modernas y sumando conceptos arquitectónicos y de diseño con impronta actual.

Una autoridad en el tema de la construcción natural en el país y promotor de la autoconstrucción es Jorge Belanko, residente de El Bolsón y autor y protagonista del documental “El barro, las manos, la casa” que podés ver completo en YouTube. Al comienzo del mismo la voz de Belanko nos invita a reflexionar: “¿Cuánta gente vemos que está como condenada a no hacer nunca su casa, o a vivir en una jaula de cantonera y resulta que simplemente acarreando un poco de barro, un poco de paja, un poco de bosta de caballo puede hacer una casita tibia y bonita además?”. Efectivamente, existe la posibilidad de que familias que no cuentan con un hogar digno tengan la posibilidad de construir una casa confortable y estéticamente agradable. Al igual que los horneros, Belanko afirma que las familias no sólo pueden construir su propia casa sino que DEBEN hacerlo.

Te recomendamos ver este documental para descubrir no sólo que la tercera parte de la humanidad vive en casas hechas en barro, sino para aprender la infinidad de técnicas y trucos que existen para levantar tu vivienda con tus propias manos.

Jorge Belanko, una autoridad en el tema de la construcción natural en el país y promotor de la autoconstrucción. | Imagen: lmneuquen.com.ar

Construir de modo natural

Una construcción natural es cualquier infraestructura construida en barro utilizando materiales que ofrece el entorno natural del lugar, no sólo destinado a viviendas sino también a otro tipo de actividades. En el documental podemos apreciar un agradable jardín de infantes del El Bolsón construido con esta técnica que de novedosa sólo tiene su redescubrimiento ya que sus orígenes son milenarios, pudiéndose encontrar aún hoy construcciones en barro sobrevivientes a cientos y algunas a miles de años de historia, incluso estando abandonadas. Porque de hecho una de las características más notables de estas construcciones es su perdurabilidad y su fácil y económico mantenimiento, además la posibilidad de reutilizar materiales. La construcción natural es prácticamente libre de escombros.

Una vivienda construida en barro bajo está técnica tiene múltiples ventajas para el ecosistema y para los que van a habitar en ella. Ya hablamos de su perdurabilidad y de la utilización de materiales propios del lugar sin perjuicio medioambiental: estas son tan sólo dos de dichas ventajas. También son más cálidas en invierno y conservan el calor, por lo que se disminuye la leña necesaria para calentar los ambientes, facilitando un uso más eficiente de los recursos; además permite un mejor equilibrio de la humedad del aire, volviéndola un entorno más sano y habitable, evitando muchos de los trastornos respiratorios y el reuma producto de la humedad en las casas.

Otro de los beneficios, a nivel técnico, es que construir con tierra es más sencillo que la construcción tradicional y aunque hay que capacitarse mínimamente, cualquier persona puede construir su propia casa y además de modo más rápido.

Hay diversos tipos de casas construidas en barro: algunas más tradicionales y otras más llamativas pero no por ello menos agradables a la vista. | Imagen: taringa.net

Prejuicios

Como dijimos, las casas de barro se asocian en general a la pobreza y al atraso social, cosmovisión que obedece tal vez al devenir histórico y a la industrialización. La labor de Belanko como capacitador a lo largo del país y más allá de sus fronteras es también una militancia, un esfuerzo por rescatar y difundir las bondades de la construcción en armonía con el entorno tal como se hacía en el pasado. Para el autor de “El barro, las manos, la casa” en  las universidades argentinas casi no se habla de estos temas, por lo que depende de personas como él la revalorización de esas técnicas y el poder llevarlas al conocimiento social.

En el documental se destaca que a partir de 1930 en adelante el cemento fue reemplazando a los materiales naturales, producto del desarrollo industrial y por razones comerciales, tal vez sobreestimando muchas de las bondades del mismo. Producir el cemento, el acero y los químicos que se utilizan tiene serias consecuencias en el medio ambiente porque generan polución, además del que genera inclusive el fabricar los envases y otros elementos en los que son adquiridos comercialmente.

Otro de los prejuicios tiene que ver con el de la vinchuca y el Mal de Chagas. Se trata para Jorge Belanko de un mito y un prejuicio, ya que está comprobado que en casas construidas tradicionalmente también pueden habitar estos insectos que transmiten la enfermedad. Lo que hay que hacer es -en cualquiera de los casos- no dejarle espacios para habitar, aplicando un buen revoque e impidiendo que puedan instalarse.

El lugar y el ambiente en el que se habita tampoco es impedimento para poder construir. Aunque se viva en una zona lluviosa es posible construir igual dado que hay diversas técnicas que lo hacen posible y que varían de acuerdo al entorno. El único inconveniente podría ser el hecho de que -en ocasiones- hay temporadas para hacerlo, ya que por ejemplo en zonas de mucho frío el invierno impide muchas veces construir porque el barro se congela y no fragua adecuadamente, pero es tan sólo un detalle entre los tantos otros beneficios que ofrece.

La construcción natural puede ser un interesante proceso de aprendizaje e inculcación de valores para todo el núcleo familiar. | Imagen: belankoenroca.blogspot.com.ar

A título personal vienen a mi memoria los relatos de muchos inmigrantes, entre los que puedo contar a algunos de mis ancestros, que estableciéndose en la zona rural como peones de grandes estancias o pequeños arrendatarios construyeron en barro sus casas, viviendo muchos de ellos pulcramente y en condiciones adecuadas siendo esos casi los únicos recursos que se tenían a mano. En concordancia con lo relatado en el documental, hablamos de los años anteriores a la década del '30. En la zona en la que vivo -Tres Arroyos- aún hoy persisten algunas de esas construcciones que, aunque deshabitadas, siguen en pie.

El beneficio social de la autoconstrucción

Así como la construcción natural tiene sus beneficios ecológicos, la autoconstrucción como posibilidad puede tener cuantiosos beneficios sociales. Uno de ellos es solucionar el déficit habitacional y el acceso a la vivienda para los sectores más vulnerables de la sociedad económicamente hablando, a la vez que puede ser un interesante proceso de aprendizaje e inculcación de valores para todo el núcleo familiar, como así también un fortalecimiento de sus lazos. Para una familia poder tener su propia casa y de manera económica es también una oportunidad de luchar contra otras carencias como la de educación, la salud, el trabajo, la seguridad y puede permitirles salir de la marginación y mejorar su calidad de vida. Tal como afirma Jorge Belanko: “Hay como una especie de memoria genética de construir el refugio, el lugar dónde se guarece la familia”. Posiblemente una de las formas de acabar con la exclusión sea recuperar esas técnicas y reactivar esa memoria genética innata que tenemos los seres humanos heredados de nuestros antepasados desde tiempos inmemoriales.

En el año 2012 el bloque radical de la ciudad de Tres Arroyos presentó ante el Concejo Deliberante de la ciudad un proyecto de ordenanza al respecto, que finalmente no fue aprobado pero que proponía al Municipio como proveedor de los materiales y la capacitación para aquellas familias que no tuvieran casa pero sí acceso a un terreno, tanto en la ciudad como en las localidades del partido. Fue pensado como un programa  que debía ser instrumentado por la Secretaría de Acción Social con la colaboración de la Secretaría de Obras Públicas y que ayudaría a muchas familias. Las bases de dicha ordenanza se fundamentaban en que “… la vivienda dignifica al hombre y es un derecho humano inalienable tal como lo establece la Constitución de la Nación Argentina en su artículo 14 bis: . . . ´el Estado procurará la protección integral de la familia; la defensa del bien de familia; la compensación económica familiar y el acceso a una vivienda digna’” y que además le daba la posibilidad al Estado Municipal de generar sus propios planes de viviendas de modo independiente a los ofrecidos desde las esferas provincial y nacional. Lamentablemente el proyecto no prosperó, perdiéndose en los cajones bajo alguna pila de otras buenas intenciones y otras tantas de prejuicios e intereses ajenos al bienestar general.

Otro aspecto a tener en cuenta es que actualmente está vigente el plan impulsado desde el Estado denominado PRO.CRE.AR, que se convierte en una alternativa, así como la construcción natural y la autoconstrucción, no sólo para gente de bajos recursos sino para cualquier persona que tenga la posibilidad de acceder a un terreno y que por las condiciones de la economía actual quiera tener su vivienda propia. Basta hacer un superficial recorrido por Internet para observar diversos tipos de casas construidas de esta manera y que estéticamente incluso son mejores, algunas más tradicionales y otras más llamativas pero no por ello menos agradables a la vista.

Aunque el barro tiene connotaciones negativas en la mayoría de los dichos populares, cuando alguna vez escuches que “alguien salió del barro” podes pensar que no necesariamente todo lo que sale del barro es malo. Si Dios hizo al ser humano con barro, bien puede el hombre construir su casa y reflotar ese gusto de jugar y crear con esa masa de tierra y agua que casi todo niño disfrutó en su infancia (para disgusto de las madres). Entonces… ¡Manos a la obra!