Sociedad

William Randolph Hearst, la pluma sensacionalista del siglo XIX

por Ana Virginia Lona

12/08/2016

Autor de frases como "Si no pasa nada, tendremos que hacer algo para remediarlo: inventar la realidad", el periodista usaba los medios como auténticos instrumentos políticos y promovía la prensa amarilla.

William Randolph Hearst, la pluma sensacionalista del siglo XIX
En la película "Ciudadano Kane" (1941), la historia del protagonista está basada en la vida de William Randolph Hearst.

Hay un conocido dicho que reza que “una imagen vale más que mil palabras”1. Bueno, cuidado con eso. El contexto es tan importante como las evidencias que se puedan aportar de éste ante cualquier cuestionamiento. Pero este contexto debería estar bajo el ojo crítico constante y nunca dejar de recordarnos, como público, que somos presa fácil del engaño. Nadie es infalible.

En muchas ocasiones, en documentos utilizados en ámbitos periodísticos (aunque también en los de otros tipos) solemos encontrar alguna imagen que busca demostrar de manera categórica que un suceso es real y sucedió tal como lo relata alguna descripción adjuntada a ella.

Solemos creer que nuestro ojo crítico no requiere de ningún tipo de ejercicio extra, que basta con constatar de manera cuasi automática que los datos que nos provee un texto es coherente con algún otro material que lo soporte. En la actualidad, los medios de comunicación no pueden pensarse sin las imágenes y éstas deben ir con algún texto que las contextualice, valga la redundancia. Pero no basta con esto: debemos ejercitar la visión crítica.

Suele decirse -especialmente desde los medios convencionales- que sólo internet es proveedora por excelencia de mentiras. Sin embargo, éstas no proliferaron con internet. De hecho, es más fácil mentir en otros soportes que en la web. Ya que en esta (y fuera de ella), el internauta puede chequear los documentos compartidos en un sitio y en múltiples formatos. Un blog plagado de mentiras puede sobrevivir un tiempo gracias a internautas perezosos pero va ganando mala reputación a medida que otros, más curiosos, deciden chequear lo publicado por el autor del blog.

"Usted suministreme las ilustraciones, que yo le suministraré la guerra". -WRH-

La estrategia de manipular la opinión pública es muy vieja

Para muestra, un botón: ¿han oído hablar de William Randolph Hearst? Seguro que no, pero su forma de hacer periodismo sí que es bien conocida ya en todo el mundo: el periodismo sensacionalista como modo de captar lectores, repudiado por millones pero seguido por otro tanto. Su influencia se sintió primero en los medios de su país natal, Estados Unidos y, más tarde, por razones por todos conocidas, en el resto del mundo.

Este periodista heredó de su padre multimillonario el periódico San Francisco Examiner -dicen que lo obtuvo como parte de pago de una deuda de juego2, aunque la Enciclopedia Británica asegura que fue por razones políticas3- debido al entusiasmo que demostró por el periodismo mucho antes de cumplir treinta años.

Más tarde compró el New York Journal, con el cual comenzó una férrea competencia con su rival, el New York World -cuyo propietario era Joseph Pulitzer, quien instauró los famosos premios homónimos al periodismo-, para atraer lectores. Fue a partir de ese momento que Hearst hizo popular el periodismo amarillista. La identificación con el amarillo proviene de la utilización de ese color en partes de las páginas del periódico, uno muy asociado a las historietas, para lograr una mayor atracción visual.

Pero la labor periodística de Hearst no quedó en historias extraordinarias sino que llevó muy lejos la exageración de los hechos, a punto tal de inventarlos.

"Dadme una portada con una mujer guapa, un perro o un bebé y os daré una revista que vende”. -WRH-

De cómo los medios llevaron a dos naciones a la guerra con una mentira

La frase “Usted suministreme las ilustraciones, que yo le suministraré la guerra" fue escrita por el mismísimo Hearst en respuesta telegráfica a su enviado, Frederic Remington, en Cuba, durante la disputa en ese país entre España y Estados Unidos a finales del siglo XIX. Es que su ilustrador y escritor no encontraba nada para retratar, no pasaba nada que despertara el interés del pueblo estadounidense4.

Desde Estados Unidos, Hearst -junto con otros medios gráficos- guió a redactores e ilustradores para publicar historias que llevaran a los lectores a apoyar la revuelta en Cuba en contra de España, de manera tal que Estados Unidos apoyara al país insular en la puja por la independencia del país europeo pero siempre en función de los intereses de ciertos grupos de poder en su país natal. Al poco tiempo, el diario de Hearst publicó la noticia de la explosión y hundimiento del buque USS Maine (ACR-1), conocido como el “Maine”.

Las verdaderas causas de ese acontecimiento que fue identificado como el inicio de la guerra entre España y Estados Unidos no quedaron nada claras, ni en aquel entonces ni ahora, ya que no pudieron explicar cómo el buque explotó. Desde las páginas del medio de Hearst se sostuvo que los españoles provocaron la voladura de la nave, sin embargo, tal cosa jamás fue probada.

Los medios sensacionalistas, antes, durante y después de este hecho, cubrieron sus páginas de mentiras y exageraciones contra España para fomentar la adhesión de la opinión pública estadounidense a la lucha contra el país ibérico. Consecuencia de esto, finalmente, y luego de una ardua lucha que luego fue conocida como la Guerra Hispano-Americana, Estados Unidos terminó con la posesión de varias colonias españolas.

El hecho se conoce mundialmente como la primera guerra impulsada por los medios de comunicación. No iba a ser la primera vez, ni tampoco la última que los grandes empresarios mediáticos se involucraran en cuestiones políticas y económicas tanto nacionales como internacionales para llevar al público a apoyar cuestiones que son de interés de un grupo de poder.

Actualmente estas prácticas son muy comunes, sin embargo, la gran mayoría del público, que consume los productos de las empresas dedicadas a los medios de comunicación, olvida el enorme poder que tienen sobre nuestra visión del mundo y, por lo tanto, sobre nuestra opinión pública.


1. Refranero multilingüe en Ficha Paremia del Centro Virtual Cervantes.

2. Biografía de William Randolph Hearst en The San Francisco history Index.

3. Biografía de William Randolph Hearst en Encyclopedia Britannica.

4. “You furnish the pictures and I’ll furnish the war”. - William Randolph Hearst, January 25, 1898 de Ian C. Friedman en iancfriedman.com.