Vida Sana

Workaholics: cuando el trabajo se convierte en adicción

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31/12/2014

Workaholics: cuando el trabajo se convierte en adicción

Una frase que repiten normalmente nuestros padres es “El trabajo es salud”. Y en varios aspectos se trata de una afirmación válida, ya que no sólo implica satisfacción personal. Pero, ¿qué pasa cuando el trabajo se vuelve una adicción? ¿qué ocurre cuando aquello que debería permitirnos vivir es un obstáculo en el camino?

Por Gustavo Gerrtner

Sin trabajo no podemos acceder al dinero, que es el medio que nos permite desenvolvernos en nuestra vida cotidiana -salvo que nuestro caso sea el del 0,99% más afortunado de la población mundial-. Ya sea para comprar alimentos, mantener una vivienda o simplemente invertir en ocio, es la remuneración económica del trabajo la que permite vivir la vida plenamente. El problema se presenta cuando ese esfuerzo personal que realizamos a cambio de una compensación económica para desarrollar nuestra vida es aquello que a la vez nos la quita. En este caso, estamos hablando de los workaholics o adictos al trabajo.

Los adictos responsables

No es casualidad que el término haya aparecido a fines de los '90. El mismo se expandió a causa de su vínculo con las teorías de autoayuda que se habían vuelto populares por aquel entonces. La flexibilización laboral, el aumento de las exigencias y la vida al ritmo del reloj prepararon el terreno para la aparición de una nueva adicción. Según la psicóloga Romina Cerrillo (M.N. 61.135), la situación de los workaholics empezó a ser comparada con la de los drogadictos, ya que su adicción se volvía imposible de controlarla. En este sentido, la profesional afirma: El problema radica en que el trabajo es una actividad normal, pero se vuelve negativa cuando excede las ocho horas estipuladas. Ahí está la relación con la adicción: son adictos responsables, ya que la forma que encuentran de frenar el sufrimiento es trabajando más y más. Incluso hay una paradoja: los que padecen de esta adicción, pese a estar completamente volcados a su trabajo, comienzan a sufrir falta de concentración. Es decir, lejos de hacer mejor sus tareas, cometen errores por no darse la chance de descansar lo suficiente para rendir correctamente”.

La adicción al trabajo puede traer problemas de salud que van desde el stress a enfermedades cardiovasculares. | Imagen: Huffington Post

Como en todos los casos de adicciones, los workaholics presentan dificultades en su relación con el entorno. Cerrillo explica: “Estas personas aumentan el tiempo y energía dedicado al trabajo, que como no es ilimitado, es tomado del que normalmente se usa para pasar con sus pares”. En este sentido, se ve un empobrecimiento en las relaciones con los demás, ya que los workaholics suelen sufrir ansiedad e irritabilidad. En palabras de la especialista: “El trabajo deja de ser un deseo para convertirse en una necesidad. Y  este deseo nunca termina por verse completo”.

Un workaholic clásico

Pese a que esta adicción puede afectar a hombres y a mujeres por igual, lo concreto es que hay una mayor tendencia en los hombres a convertirse en workaholics. La especialista afirma: “Hay un perfil de paciente, que puede variar, pero por lo general se mantiene. En este sentido, la mayoría de los casos se da entre hombres de clase media en las grandes ciudades, y la edad habitual oscila entre los 40 y 50 años. Por otro lado, Cerrillo destaca que el mayor número de afectados suelen ser abogados y ejecutivos de empresas importantes. Es por eso que explica: “Se trata de profesiones en las que el trabajador se encuentra sometido a una gran presión, dado que normalmente se trabaja contrarreloj y rindiendo cuentas a superiores o clientes”.

Saber diferenciar entre el espacio del trabajo y el del hogar es vital para evitar caer en la adicción al trabajo|Imagen: upr.org

Terminar con el trabajo

Cerrillo destaca que no existe una receta ideal para combatir un caso de adicción al trabajo. Esto se debe a que cada caso se trata de un mundo particular. De todos modos, como en cualquier tratamiento, lo más conveniente es el acompañamiento por parte de la familia y el grupo que rodea al paciente. La psicóloga dice: “Si no hay otro trastorno asociado -depresión, por ejemplo-, se puede intentar una terapia cognitiva conductual. Esto consiste en utilizar el tiempo de más que el paciente invierte en el trabajo en alguna otra cosa que sea alternativa a lo laboral. Una opción interesante puede ser cualquier actividad al aire libre”. Si el caso presenta algún tipo de trastorno asociado, lo ideal es que el tratamiento incluya sesiones de psicoanálisis, ya que utiliza otras técnicas para intentar averiguar la procedencia de la adicción.

¿Te considerás un workaholic? ¿te quedás después de hora a terminar cosas pendientes? ¿llevás trabajo para seguir en casa? ¡Contanos tu experiencia!