Vida Sana

Yas Jalil: "Todavía me acuerdo la emoción de cruzar ese primer arco"

por Marisol González Nazábal

11/05/2016

La corredora de trail running y ultra trail nos cuenta cómo comenzó su carrera deportiva, cuáles son sus rutinas al entrenar y qué se siente hacer 130 kilómetros non stop, luego de participar en la gran Patagonia Run en San Martín de los Andes y obtener el bronce en su categoría.

Yas Jalil:

¿Cuándo comenzó el running a volverse importante en tu vida?

En realidad fue algo gradual. Empecé saliendo a correr después del trabajo para relajarme un poco. Después me sumé al team, primero iba una vez por semana, después acomodé los horarios y agregué días. Me hice muchos amigos en el grupo y muchas cosas empezaron a girar alrededor de correr, de entrenar. Tanto el deporte como la gente que veía y veo todos los días empezó a estar muy relacionada con correr y se volvió fundamental en mi vida. Tanto el deporte como las personas y cuestiones que tiene alrededor. Se retroalimenta, hace todavía más fuerte la actividad. Si faltas están tus amigos llamándote, o a veces estás cansado pero vas a entrenar para verlos. Eso hace que tome un lugar más fuerte.

¿Qué te llevó a comenzar a competir?...

La verdad es que siempre hice deporte. Desde los seis años hice patín, por más de 10 años, natación un tiempo también. Cuando dejé de competir y  de ir al club, me faltaba algo. Me gustaba correr pero era adicional. En el secundario tenía un novio que era corredor, triatleta y lo acompañaba. Siempre me habían quedado ganas de participar en carreras así que en el 2011 más o menos, ya más grande, trabajando en capital, donde había zonas para correr, empecé a salir por mi cuenta. Al poco tiempo hice una carrera de 8K. Me acuerdo que fui sola, no tenía amigos que corrieran. Salí de mi casa a las 5:30 de la mañana, dos colectivos, llovía un montón, antes de empezar a correr ya estaba empapada. Pero tenía tantas ganas que no me importaba nada (risas), me encantó. Todavía me acuerdo la emoción de cruzar ese primer arco. Al mes de eso hice los 10K y me puse a buscar un team para que se me haga más llevadero entrenar.

¿Cuántas horas al día le dedicas al deporte?

Según la carrera cambia el plan de entrenamiento... para los 130 km entrenaba cinco o seis veces por semana. Algunos días con doble turno corriendo, y al mediodía en la semana voy al gimnasio o hago yoga. Pero eso es para una ultra. Yo no lo hago todo el año. Cuando las carreras son de distancias menores, son menos horas semanales también: cuatro veces por semana en general, y los mediodías alterno con yoga, gimnasio y algún trote tranquilo que aprovecho para cortar en el trabajo.

Para mí el trail fue un camino de ida [...] Incluso los corredores son diferentes: hay mucha camaradería y solidaridad. 

¿Cuáles son tus rutinas para mantenerte en forma y dar cada vez un poco más?

No tengo rutinas propiamente dichas. La verdad que el deporte te lleva a un círculo virtuoso. Una hace actividad, se siente bien, come mejor, necesitas descansar más… yo trato de ir escuchando a mi cuerpo, de tener hábitos sanos, que me parece importante en general, amén del deporte. Pero me doy mis gustos, no tengo historia con eso. Salgo, como las cosas que me gustan. Trato de mantener un balance con el resto de las cosas y disfrutarlas.

¿En qué momento sentiste que era posible lograr los 130 km?

No sé si hubo un momento en el que sentí que era posible. Sentí que tenía las ganas de asumir ese reto. Para que sea posible, y para saber si lo es, hay que entrenar muchos meses. Es ahí donde en realidad se define la carrera. Si entrenas, en líneas generales, se puede. Si no, no. Muchas veces hay gente que empieza a correr, se tira de la nada a 10 km y no llega o le duele mucho y dice “yo no puedo”… seguramente entrenando lo hubiera logrado y disfrutado. Hay que ser consciente en eso. En ultras y en el trail, hay muchos factores más, ajenos a uno (el clima, el terreno, cómo te sentís ese día, lo que comiste) y nadie tiene asegurado llegar. Más sin son carreras con límites de tiempo como fueron los 130. Cuando estaba por salir a correr, sabía que había entrenado y hecho mis deberes, pero todavía no sabía si era posible. Incluso en la última parte me sentí mal y tuve dudas.  Así que agradezco que fue posible.

¿Qué se te pasa por la cabeza durante esas competencias de tanta exigencia?

Pasa de todo (risas), las ultras son muchos kilómetros y muchas horas. En general me acuerdo mucho de los entrenamientos y las cosas que me llevaron hasta ahí, pienso en mis afectos, siempre, pero más que nada voy viviendo la carrera. Para mí se apaga un poco el mundo y paso solo a sentir y estar ahí…  pienso en el recorrido, en el terreno, en lo que tengo que comer, en hidratarme, en los corredores que voy cruzando. Me encanta charlar con la gente. Me divierto mucho. Cuando son carreras más cortas, que uno va más exigido en velocidad, no se puede. Pero en las ultras sí.

Para los que no corremos, contanos: ¿Son 130 sin parar? ¿Cuándo comes, dormís o vas al baño? 

La modalidad de esta carrera fue non stop. Salimos a correr, y tenemos un tiempo para llegar. No se duerme y hay algunas paradas pero muy cortas, minutos para acomodarse, comer algo, elongar. Uno puede parar si lo necesita, pero te enfrias y te apura la hora. Igual no se corre todo el tiempo, muchas tramos se camina. Es montaña, el terreno no permite correr siempre, hay subidas muy empinadas, también está el factor cansancio…

Para los 130 km entrenaba cinco o seis veces por semana.

¿Por qué corres en lugares como los que mencionas y no en calle? 

Son gustos. Algunos prefieren calle y otros aventura o trail, que es correr en terrenos y zonas naturales. La calle es más rápida, pero a mí se me hace aburrida a veces. Para mí el trail fue un camino de ida… Cuando hice mi primera carrera de aventura en Pinamar me encantó. Es un clima diferente, son carreras más introspectivas, suele haber menos gente que en una carrera de calle, y los paisajes son increíbles. Incluso los corredores son diferentes: hay mucha camaradería y solidaridad. 

En una nota anterior, en referencia a los runners, dijiste: “El arco de llegada se nos vuelve un vicio”. ¿Podrías describirnos qué sentís al atravesarlo?

Cruzar el arco es el objetivo y el resumen de todo. Del entrenamiento, de los kilómetros que encaraste ese día, de tus esfuerzos. Es un momento muy emotivo, de mucha alegría. Es haber logrado lo que te propusiste y verlo ahí, resumido en el momento que cruzas el arco. 

¿Qué consejo les darías a aquellos que recién comienzan a correr?

Que empiecen tranquilos, disfrutando lo que hacen, escuchando lo que el cuerpo les va diciendo y los consejos de su profesor. Y que tengan un objetivo delante, eso siempre nos ayuda a estar motivados. 


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