Cultura

Yo stalkeo, vos… ¿stalkeas?

por Natalia Coderch

14/11/2014

Mirar en qué anda tu ex, controlar a quienes van dirigidos los “Me gusta” de tu pareja y pasar horas viendo fotos ajenas en las redes sociales es una práctica tan común en tu vida que no te diste cuenta de que eso te convierte en un stalker. Pero… ¿qué significa?

Yo stalkeo, vos… ¿stalkeas?

La palabra stalkear es un anglicismo que según el diccionario inglés-castellano significa acechar, espiar, acosar, perseguir o seguir la pista de alguien. En Internet, es algo similar. No es un tipo de acoso físico pero sí hace referencia a quien “persigue” a otra persona de manera virtual, visitando sus perfiles en las redes sociales, googléandola y estando pendiente de todos sus movimientos en el ciberespacio.

¿Cuál es la finalidad de “acechar” a alguien en la web? Generalmente conseguir información acerca de la persona a la que se está “espiando”. Lógicamente, dicha búsqueda va a tener que ver con lo que ese individuo deje de manera pública en la red, por ejemplo, su fecha de nacimiento, dónde vive, a qué escuela y universidad concurrió, dónde trabaja, quiénes son sus “amigos”, qué lugares del mundo ha visitado, y cuál es el club de sus amores. Se puede verificar su estado, sus comentarios, a quién sigue en la red del pajarito, qué fotos sube, y qué aplicaciones utiliza.

Por eso un “acechador” en Internet no es un perseguidor psicótico, es lisa y llanamente una especie de chusma. Como la chusma del barrio que anda siempre vichigeando detrás de las ventanas y sabe todo lo que pasa en la cuadra: desde quién cambió el auto hasta cuántos chongos te pasaron a buscar por tu casa en la última década. Stalkear es casi lo mismo, con la diferencia de que es ser un fisgón anónimo, porque si no ponés un bendito “Me gusta” o no hacés un comentario en fotos o posteos ajenos, tu paso por los perfiles de tus contactos es a la vista de los demás invisible. Es el husmeo ideal, sabés vida y obra de los otros en la red y nunca nadie se enterará de que fue “observado” por vos, así como tampoco vos sabrás jamás si alguien ha estado revisando tus publicaciones on line.

Stalkear es una actividad tan común entre los usuarios de Internet como lo es sacar el pasaje para los que viajan asiduamente. Algunos lógicamente realizan esta acción más que otros y ciertas personas suelen ser más obsesivas con esta actividad y revisan varias veces en una hora los cambios de estado de su “víctima” en cuestión.

Están quienes stalkean a sus ex parejas, espiando sus fotos para saber si siguen solteros o si la persona que está con ellos actualmente está fuerte o es un cuco. Flor de chasco se llevan cuando ven que sus ex sí están saliendo con alguien, y que ese alguien está más bueno que comer pollo con la mano.

También están aquellos que curiosean a la persona que les gusta, o a la celebridad que admiran, y hurgan en sus fotos. Otros lo hacen con todos sus contactos, solo porque son chusmas y sienten la necesidad de estar al corriente de la vida del prójimo. También están los que pispean el perfil de sus parejas actuales, a modo de “vigilancia”, y chequean de esa forma a quiénes les comentan las fotos, y a quienes les ponen “Me gusta”. Así que ojo con los likes y los comentarios que hacen, porque pueden llegar a desatar al Otelo interno de sus parejas.

Stalkear a veces camina en el límite entre la obsesión y la curiosidad. ¿Cómo saber si la costumbre de vichigear perfiles ajenos es sólo por fisgonear o ya se ha convertido en una manía? La respuesta es muy sencilla: curiosidad sería espiar de vez en cuando a alguien, pero si se hace más de una vez o varias veces al día eso ya estaría yéndose del lado de la obsesión.

Vivir pendiente de la vida ajena en la web no es un delito, y si lo fuera… ¿estaríamos frente al crimen perfecto? Ya que saber quién “espía” a quién es imperceptible, bien podría tratarse del delito ideal que no deja casi huellas. Así que mucho cuidado con la información, los comentarios, fotos, likes y todos los movimientos que realizan en Internet, nunca se sabe quién puede estar espiando.