Cultura

Zapatos de taco: una historia con altura

por Marisol González Nazábal

26/01/2015

Desde sus orígenes hasta la actualidad, este tipo de calzado ha sufrido toda clase de transformaciones. Al contrario de lo que puede pensarse, sus usos no siempre fueron estéticos. De los carniceros egipcios a Lady Gaga, pasando por nobles y prostitutas, todos se subieron a ellos por diversos motivos y en circunstancias muy distintas. Conocé los antecedentes de este accesorio infaltable en el placard de la dama y en la fantasía del caballero.

Zapatos de taco: una historia con altura
Elegantes y chic, los Stilettos son un clásico. | Imagen: Merve Türkan

Cuando se habla de zapatos de taco en los medios de comunicación se suele hacer referencia a grandes diseñadores europeos como Christian Louboutin o Jimmy Choo. Sin embargo, los orígenes del zapato de taco alto están lejos de ser así de glamorosos.

Los primeros “tacos” fueron inventados en el Antiguo Egipto por carniceros, no para lucir bien sino con un fin mucho más práctico: a la hora de sacrificar animales su uso evitaba que se ensuciaran los pies con los regueros de sangre que de ellos brotaba. Lo que hacían era colocarle a sus sandalias de cuero crudo unos pedazos de madera debajo del talón. Esta estrategia también fue utilizada en la Grecia Imperial.

También se dice que los egipcios utilizaban los tacos para torturar a sus víctimas. ¿Cómo? ¡Caminando sobre ellas! Por otro lado, en Mongolia se servían de este calzado sólo los jinetes ya que les ayudaba a sujetar los estribos con firmeza.

Los chopines fueron populares entre las mujeres de Italia, España y Francia en los siglos XV a XVII, con altos pedestales de piel o madera de hasta 80 centímetros de altura. | Imagen: es.paperblog.com

Los nobles imponen la moda

Pero la popularidad del zapato moderno de taco alto puede atribuírsele a Catalina de Médici (1519-1589). La poderosa noble era de baja estatura y consideraba que en el día de su boda debía estar a la misma altura que su futuro esposo, Enrique II de Orleans, duque y futuro rey de Francia. Por este motivo, pidió que le hagan un par de zapatos con plataformas, para que la hagan lucir más alta y generen la ilusión de que tenía un cuerpo más esbelto. Catalina se inspiró en unos zapatos que había visto en Venecia, donde las prostitutas y los aristócratas más presumidos calzaban los denominados chopines (foto 1). Debido a que allí el calzado de las mujeres consistía en babuchas de tela delicada -brocado, seda bordada o cuero- que no resistían el barro, se les agregó -a modo de protector- una base de madera con capellada sobre la cual se montaba el zapato. Así nacieron los chopines, que llegaron a tener hasta 80 centímetros, por lo que quienes los llevaban debían ayudarse de criados para poder caminar con seguridad.

De esta manera, la moda impuesta por Catalina de Médici fue furor en París, sobre todo en la Corte Francesa y entre mujeres y hombres adinerados. Otros sectores de la nobleza también comenzaron a usar zapatos de taco alto, los cuales fueron vistos como una línea divisoria entre clases sociales.

Otras monarcas que también adoraron usar tacos altos fueron María Tudor -Reina de Inglaterra e Irlanda desde 1553- y María Antonieta -Archiduquesa de Austria y Reina consorte de Francia y de Navarra-, quien utilizó un par durante su ejecución en 1793.

Retrato de Luis XIV en 1701, usando sus famosos tacos rojos. | Imagen: Wikimedia Commons.

“El Rey Sol” los usa en rojo

Uno de los más famosos amantes de los tacos de la historia fue Luis XIV de Francia, "El Rey Sol" (1638-1715). Como sólo medía 1,63 metros, aumentaba su altura con zapatos de 10 centímetros (foto 2), muchas veces decorados con escenas de batallas. Los tacos y las suelas siempre eran de color rojo. Alrededor de 1670, Luis XIV firmó un edicto en el cual explicitaba que únicamente los miembros de su corte podían calzar zapatos con tacos rojos. Sin embargo, incumpliendo el edicto, la alta sociedad calzaba zapatos de taco no autorizados e imitaciones. Fue Madame de Pompadour quien ayudó al rey a popularizar los tacos que utilizaba, a los que aun hoy se los llama el taco “Louis” o el taco “Pompadour”.

La moda no tardó en llegar a Gran Bretaña, como demuestra el hecho de que el rey Carlos II de Inglaterra sea representado en su coronación en 1661 calzando un enorme par rojo, con tacos estilo francés a pesar de que medía 1,85 metros.

La Revolución Francesa cortó cabezas... y tacos

Pero la gente rica debió volver a aceptar la estatura que le tocó en suerte cuando los tacos fueron prohibidos luego de la Revolución Francesa (finales del siglo XVIII, comienzos del siglo XIX), cuando Napoleón llegó al poder, debido a que el militar y gobernante francés promovía la igualdad y sin duda los tacos eran un objeto de distinción.

María Antonieta usaba tacos de unos 8 cm, de telas de seda e hilos metalizados, siempre a juego con el resto del atuendo.| Imagen: antique-fashion.livejournal.com

En el siglo XVIII, los tacones también se volvieron controversiales en América: la Colonia de Massachusetts prohibió a las mujeres el uso de ellos, aduciendo que los usaban para atrapar a los hombres, y que si alguna era vista con ellos serían perseguidas como brujas. El Parlamento Inglés también utilizó esta lógica. Muchos críticos de la época compararon el taco alto con la pezuña del diablo. Por su parte, el famoso conquistador Giovanni Casanova había declarado en su biografía muchos años antes su amor por los tacos altos porque elevaba los miriñaques de las damas, lo que permitía que se vieran sus piernas.

El siglo XIX los trae de regreso

No fue sino hacia finales de los años 1800 que los tacos volvieron a gozar de buena fama. La invención de la máquina de coser posibilitó que comiencen a existir diferentes variedades de zapatos de este tipo. Además, fueron inventados los artilugios para trabajar el cuero, por lo que el calzado de mujer se volvió más cómodo, a menudo hecho con cuero blando en colores femeninos como rosa y lavanda. Durante este período la altura de los tacos varió mucho, siendo su tope los seis centímetros.

Otro avance básico pero clave en el calzado sucedió a mediados del siglo XIX: el comienzo de la distinción entre los zapatos "izquierdo" y "derecho". La primera fábrica de tacos en serie se puso en marcha en 1888 en Massachusetts.

Marilyn en su escena más famosa de la película "The Seven Year Itch" luciendo unos tacos sin talón de Ferragamo. | Imagen: youoffendmeyouoffendmyfamily.com

Siglo XX, cambalache

En el siguiente siglo, más precisamente en los locos años '20, los tacos recuperaron su gloria por completo. Los dobladillos se volvieron más cortos, lo que animaba a usar tacones más altos y finos.

Durante los años '30 y '40, los tacos se volvieron más bajos y anchos. Sin embargo, Hollywood les dio un lugar de privilegio, mostrando a muchas actrices con zapatos brillantes que desafiaron al tradicional taco francés.

Los '50 y '60 vieron un renacimiento de los tacones muy altos. En 1952 se inventó el taco aguja inspirado en los rascacielos, con una estructura interna y punta de metal para soportar el peso del cuerpo en una superficie de un centímetro cuadrado. No está claro si su creador fue Salvatore Ferragamo, en Italia, o Roger Vivier, quien elevó el New Look de Christian Dior -que destacó por su excesivo uso de tela- en París. Dior se convirtió por ello en el primer rey de los stilettos.

Los tacos aguja fueron prohibidos en los aeropuertos porque perforaban el suelo, y también sufrieron la censura en puertos, edificios públicos y museos al ser considerados agresivos y provocadores.

Los zapatos futuristas de Alexander McQueen -que remiten a la piel de serpiente u otro animal, y constan de piedras de colores y aplicaciones metálicas- son los elegidos por Lady Gaga para sus videos y para la “red carpet”. | Imagen: quehaydenuevomara.wordpress.com

Luego, con la creación de la minifalda en los años ‘60, se hicieron las botas de tacón, para mejorar el aspecto de las piernas desnudas.

Pisando fuerte

En la actualidad, los tacos toman todo tipo de formas y se adaptan tanto a la oficina como a la mejor fiesta. Es un accesorio elegido por mujeres -y hombres- que seguramente continuará mutando con el paso del tiempo. Lo que no se puede dudar es que quien los lleva tiene una poderosa arma de seducción en sus pies… ¡aunque por dentro esté muriendo por sacárselos!

FUENTES: mentalfloss.com, modadesnuda.wordpress.com, fashion.lovelyish.com, womanheel.com, the21magazine.es